Un grupo de gente que trabaja como buscadores de petróleo en Alaska
tiene un accidente de aviación en plena tundra subártica. Entre ellos viaja un cazador de
lobos que trabaja para la compañía. Las condiciones de supervivencia serán
extremas no sólo por la gélida climatología, la nieve y los abruptos parajes
sino por un vecino poco hospitalario, el lobo; para colmo de males el avión ha
caído en un radio que entra dentro de esos 50 km malditos en los que se
encuentra la guarida del lobo. Los hombres se convertirán en intrusos y
amenazas para la manada. Por todo lo expuesto la situación del grupo se hace
insostenible, dramática, angustiosa, pura supervivencia que no tiene trazas de
consolidarse.

En Infierno blanco estamos
ante el cazador cazado (o que podría estarlo), ante una lucha titánica por
sobrevivir en la que el coraje y la ayuda en grupo es vital. Intentar que el
miedo no te pueda será una constante. La muerte está presente durante todo
momento, acechando, como los lobos sedientos de sangre, y el pulso para
despistarla se hace entretenido durante la primera parte de la película;
después, la fuerza y agilidad del principio va a menos, deshinchándose en lo
importante, en la acción, en lo que tiene que ver con el género que trata, una
de terror en situaciones límite, podría denominarse un horror natural con
animales, ya sabéis, de ese tipo de peli que se tiene visto, con mayor o menor
dosis de fantasía, en títulos como Los
Pájaros, Tiburón, Anaconda o Piraña (Estas dos últimas para olvidar, por cierto)
Me hubiera gustado más que explotasen la aventura y el horror, la acción,
todo lo que tenía que ver con la organización del grupo y las interacciones que
en él se daban, y menos el lado existencial y emocional de los personajes,
tratado con cierto lirismo casi casi a lo Walt
Disney, que resultaba como un pegote, aunque formara parte de esa
interacción, sobre todo del cazador y esos recuerdos que le asaltan
continuamente, volviéndose repetitivos y que poco nuevo aportaban al personaje,
tan sólo que su vida ya no tenía el mismo sentido desde que su mujer lo había
dejado.


Aquellos hombres se suponía que eran duros, como se dice al inicio: de
lo peor de la sociedad, y luego resulta que se comportan como alguien de lo más
normal y hablan de sus vidas como lo haría cualquier padre de familia de una
teleserie familiar…No, no cuela, o por lo menos a mí no me convence. Creo que
es en los sentimientos de los que se habla en momentos de respiro, como el amor
y el miedo, cuando el film pierda interés. No me gusta como está hecha la
mezcla. Cuando entramos en la intimidad de los personajes, ésta se vuelve
meliflua, simplona, demasiado tierna como para que nos la creamos del todo en
una situación similar. Creo que eso se podía haber tratado mejor, con más gusto
(para mi gusto), sin tanta repetición, sobre todo en lo que tiene que ver con
la existencia del cazador y sus recuerdos, de un modo más realista, e incluso
dándolo un poco más de profundidad… más profundidad, más contundencia y menos
repetición y simplificación poética, sería el resumen de esta parte. No sé, me
pareció demasiado dulcificado todo esto, y el contraste con lo otro, lo terrorífico,
creo que en el presente caso no termina de combinar bien. Y para los que son de
la opinión de que alguien primitivo y hosco puede volverse tierno y más
sociable en una situación parecida, decirle que posiblemente tengan razón, lo
que ocurre es que contar algo así sería como contar otra película que no tendría
nada que ver con esta.

En fin, que el inicio es bueno, prometedor, interesante. Al poco rato
la cosa va perdiendo gas y el globo, como comenté anteriormente, se va
deshinchando inevitablemente, eso no ayuda, y menos cuando comienzan a darse
efectismos que empiezan a tocarte las narices e irregularidades que resultan
bastante inverosímiles, dentro de la inverosimilitud de toda la película (pero
que la aceptamos y podría estar cojonuda, porque nos sumergimos en un género al
que se le permiten ciertos condicionantes y señas de identidad que lo ayudan a
brillar), como que los puñeteros lobos aparezcan no cuando quieren ellos y
podría resultar creíble sino cuando le sale al director de los mismísimos,
ayudando a que la ficción avance. Si no fuera así, la peli hubiera durado bien
poco.
Un apunte más: el final es muy bueno (el final final) y podría haber
sido aún más emocionante, sin haberlo tenido que cambiar en nada, si la peli y
el personaje principal, un Leam Neeson
con gran presencia y muy bien metido en su papel, hubiesen tenido un componente
más legendario. Es un final absolutamente épico y el cambio lo hubiera
engrandecido.
Estreno Cine