Lo primero comentar que la peli está basada en hechos reales.
Roma, años 70. Tres jóvenes delincuentes, El Libanés, Freddo y Dandy, con la ayuda de una banda de criminales, secuestran y matan a un rico empresario. Guiados por su sueño de conquistar Roma invierten el dinero del rescate en el negocio de la heroína.
Transcurre en una época convulsa en la Italia de los 70 en la que es asesinado el líder democristiano Aldo Moro y en la que las calles de Roma son escenario de una guerra entre bandas mafiosas. La corrupción parece inundarlo todo en la política y en las instituciones públicas, y un grupo de jóvenes quieren hacerse con el control de los asuntos sucios que habían llevado hasta el momento los más veteranos del negocio. Es la ley del más fuerte y del que más agallas pone. La historia está contada con realismo, pero sin llegar al documentalismo, un estilo que sí es utilizado en otra película del mismo género, la también italiana Gomorra.
Las relaciones que se establecen entre los personajes que forman el grupo de
jóvenes que tratan de hacerse paso a base de disparos (en una Roma que al
principio parece estar a su entera disposición) no están lo suficientemente
trabajadas y tienden a la dispersión, aunque hay matices interesantes, lo
que hace que a veces nos distraigamos.
Lo mejor podía haberse encontrado en las
relaciones que se podrían haber producido entre los amigos que formaban el
grupo de mafiosos y sus contactos con otros del gremio, pero esto está contado
sin demasiado detenimiento y resulta desapasionado, cuando la historia se
prestaba para que ocurriese todo lo contrario (elementos había para poderlo
hacer). El conocerse desde niños conllevaba tener un pacto de lealtad no
escrito de ayuda y compromiso; para mi hubiese sido todo más interesante si se
hubiesen centrado más en estos aspectos.
De cualquier modo la película se ve bien y no aburre. No es, para nada, una
mala película sobre la mafia, algo que suele presenciarse con demasiada
frecuencia en todo tipo de pelis del género que nos inundan por TV.







