Película de género fantástico con serie B actualizada y muy comercial para el disfrute de adolescentes de todas las edades, y para gente madura con ese mismo Espíritu, como es en mi caso con algunas de las películas que me trago (Algo infantil? Sí, pero es lo que hay :). Es comercial y palomitera, pero curiosamente cumple con su objetivo sin dificultad, por lo que resulta amena y entretenida. El humor complementa las escenas de terror para suavizar las situaciones. Este sería uno de esos elementos de los que hablé al comentar que tenía estilo de serie B; la sexualidad voluptuosa sería otro elemento como si de una de la destilería Hammer se tratara, y eso no es difícil conseguir estando Megan Fox al frente del reparto, una a ctriz que es un portento físico-sexual (y eso supongo que no le será fácil llevarlo en su vida diaria) y que explota sin dificultades la genética dada por su madre y por su padre, que a lo mejor son feos, pero que mezclada dio un resultado admirable.
En cuanto al género, el estilo y para el tipo de público al que está dirigida, me pareció similar a The Faculty de Robert Rodríguez. Tiene un ambiente similar y similares son las sensaciones que produce. La venganza es uno de los temas principales que trata la película, la sed de venganza. Megan sería algo así como una superheroína oscura que vuelve desde la muerte para cumplir su venganza particular. Si en El Cuervo el prota volvía desde la muerte para vengarse de los que lo habían matado, en Jennifer´s body Megan Fox vuelve de la muerte para saldar cuentas por una necesidad que alivie su resentimiento hacia los que sienten atracción por ella, o sea: los que le viene a ella en gana… ¡porque cualquiera no siente atracción por semejante pivón, y más si se te insinúa de una forma tan descarada! Vamos: que mata por capricho y busca la venganza por la venganza misma, sin pararse demasiado en si hace bien o hace mal; ella es un Súcubo, una diablesa desatada de sexo y muerte, y este tipo de ser hacen el mal y transmiten sus poderes como una plaga infernal (parecido a Drácula), pasándote su extraña “enfermedad” del mal y de la inmortalidad, normalmente por medio de un mordisco o de un zarpazo; los arañazos si son de cierta consideración también podrían valer jojojo



