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domingo, 21 de agosto de 2011

Super 8 / J.J Abrams/ Estados Unidos 2011



Claro homenaje al cine de Steven Spielberg, que la produce, y a todas aquellas películas de gran frescura y fáciles de ver que siguieron la estela del maestro autor de títulos tan emblemáticos como ET, el extraterrestre, En busca del arca perdida o Encuentros en la tercera fase, por nombrar algunos de los films más conocidos de los 80 o muy cercanos a esa década dorada de su cine, una de ellas. En este homenaje de J.J. Abrams nos encontramos con muchas de las características que forman parte del estilo inconfundible de este creador de ilusiones vistas con los ojos de un niño. La inocencia hará evocar emociones de asombro típicas en una edad en la que todavía se está formando gran parte de lo que serán nuestras personalidades. Ya con el simple título nos damos cuenta de tal homenaje: Spielberg rodó sus primeras imágenes de ficción con una cámara Super 8 igual que la que usan los niños de la película para hacer su aproximación al cine de zombies y tomar los primeros contactos con la cámara y las imágenes, igual que hizo Spielberg en su momento. No fueron exactamente homenajes los que hicieron directores que cayeron bajo la influencia tanto de Spielberg como de George Lucas, cuya productora de efectos especiales (magníficos) trabajó para la película, como John Landis, Joe Dante o el mismo Tom Holland en alguna de sus películas de género de terror, sino que fueron disciplinados discípulos, más o menos confesos, que siguieron un camino iniciado por el maestro y que llenó de espectadores ávidos de aventura e historias extraordinarias los cines de medio planeta. Es por ello normal que en este homenaje se aprecien cosas de películas como Los Goonies en esas relaciones de amistad y compañerismo de unos niños unidos por la aventura y con un parecidísimo sentido del humor, Noche de miedo, o la misma Gremlins, en la recreación de ese misterio y su equilibrada evolución, y que siguieron mucho más allá de los 80 hasta reconocerse en otras películas tipo Destino final producida más de 20 años después. Pero si Super 8 tiene aspectos de estos directores es imposible que no los tenga del maestro. La película es muy parecida a ET, el extraterrestre y a Encuentros en la tercera fase. De hecho los malos de ET salen del mismo lugar que los de Super 8 y hacen las cosas de un modo muy parecido, y los buenos, chicos incluidos, y familias que los quieren más que a nadie en este mundo, se zafan de los malos y actúan como lo hacían los protagonistas de ET. Ese es otro de los rasgos característicos del estilo de Spielberg que recrea Abrams en su película-homenaje: la importancia de la familia y  el marcado sentimentalismo en las relaciones, muy humanas y enternecedoras… ¿a quién no se le humedecieron los ojos en la relación que  mantenía ET con su amigo y niño cuidador? El encuentro de ese niño con su padre y las emociones que salen a flote son parecidas a las que manifiesta el policía padre del niño protagonista en Super 8. Y es que Spielberg gestionaba muy bien el lado emocional y en este buen homenaje también se cuida ese aspecto.
La película es esencialmente de género fantástico y de aventuras. Hay misterio y algo de acción desarrollada con un ritmo acertado; tiene también una especie de hipnotismo que aparece por la perfecta sincronización de la música y las imágenes; esto hará que el espectador sucumba a la emoción que el director, igual que hacía Spielberg, quiere crear de una forma totalmente inducida y planificada. Al ser de género fantástico y recurrir a elementos  poco cotidianos, rozando, o llegando a tocar plenamente, lo inverosímil, hará que la historia sea más bella desde su plasticidad. Esto no hará que la parte más real o la temática a desarrollar se eclipse o estropee. Los encuadres, el ritmo, la acción o la iluminación hacen avanzar tanto los momentos de clímax como cambiar su discurso. La iluminación, concretamente, matizará a los personajes individualmente. No sólo los diálogos, acciones o movimientos lograrán crear ambientes sino esa iluminación individualizada. Hay un equilibrio entre lo técnico y lo artístico en las películas de Spielberg, aunque en Super 8 la parte técnica esté más desarrollada; aquí tiene mucho que ver la digitalización y el excesivo uso de ella en las escenas de acción. Los personajes infantiles suelen tener algún tipo de problema o conflicto o tienden a aislarse, en Super 8 hay una tragedia familiar que marca al niño y al padre. Eso hará que su mundo interior sea rico de contenidos y que sean niños especiales, muy enternecedores y que se sienta gran empatía por ellos. Los diálogos suelen ser muy clásicos y de naturaleza escénica en esos momentos en los que hay que recrear atmósferas, acciones físicas o estados anímicos. Con detalles simples hay información suficiente y útil sin la necesidad de recurrir a diálogos interminables y aburridos o a largas tomas insufribles. El uso de los planos y los movimientos de cámara (se pasa de un plano largo, o mendio-largo, a uno más cercano, incluso primer plano muy detallado) se hace para resaltar lo que sucede en una escena. La técnica Spielberg la usaba mecánicamente y Abrams es un fiel discípulo en ese sentido; eso le servirá para la planificación más certera de muchas de las escenas. Y una cosa más a destacar es que los datos que se ofrecen los irá retomando para hacer avanzar la trama y  crear complicidad y guiños con respecto al espectador (el niño pirómano y su afición a quemar todo lo que le apetece, el trágico accidente de la madre del niño protagonista, el físico del dueño de la cámara que quiere hacer la película o la aparente lentitud de reflejos del que parece mayor del grupo y lleva gafas, etc), con ello hay una clara intención de hacer identificar al público con el personaje en cuestión. Y por último comentar que el alienígena, versión similar a la de ET, pero con algo más de mala hostia por motivos más que comprensibles y justificables (se las hicieron pasar muy jodidas al pobre bicho), es un simpático mcguffin para contarnos esa historia de amistad y familia con bastante sentimiento, muy bien representada, como lo hacía el maestro Spielberg.


 


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