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sábado, 18 de mayo de 2013

Malas Tierras/ Terrence Malick/ Estados Unidos 1973




Esta historia entre Holly Sargis (Sissy Spacek) y Kit Carruthers (Martin Sheen) más que racionalizarla hay que sentirla, experimentarla desde una posición de alguien que observa las evoluciones de dos personas especiales, diferentes en casi todo al resto de los mortales. Terrence Malick hace una película magistral, retrata un mundo a parte, un microuniverso de una pareja que vive para ella misma y su locura en una relación al límite.

Los jóvenes protagonistas son dos “extraterrestres” viviendo su personalísima historia de amor, su enganche emocional que los conducirá (nunca mejor dicho ya que nos encontramos ante una road movie) a una espiral de violencia, originada y ejecutada por él, pero con el “beneplácito” de Holly, sin que en momento alguno Spoiler (No leer nada del spoiler en azul para no descubrir partes de la película), ni siquiera cuando Kit se carga al padre de la chica poco después de no aceptar el hombre la relación entre ambos Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema) parezca que la mujer intenta cambiar el curso de lo que acontece.



 



Kit y Holly son dos seres únicos, con sus peculiaridades y contrastes: él con una parte chunga que asusta, pero con una simpatía y personalidad no carente de atractivo cuando el panorama está calmado y no reaparece esa locura tóxica; Holly de una sensibilidad patente para algunos aspectos vitales que remueven su interior, si bien no tanto para otros de una evidente trascendencia para la mayor parte de la gente, como su apatía en reaccionar cuando surge en su chico la violencia más atroz; una existencia la de Holly Sargis marcadamente consciente en otros terrenos, llena de preguntas y remordimiento, contemplada desde una perspectiva inocente, en la mayoría de las ocasiones inmadura (su edad también podría ayudar en esto), al vivir en un mundo de hadas que se ha convertido de buenas a primeras en un cuento de pesadilla, pero ojo: sin que a ella se lo parezca porque su chico es especial y ella así lo quiere, aunque, de esto sí, esté convencida, sea consciente, de que su travesía acabará más bien pronto que tarde, y mal.



Malas tierras es una historia durísima. Hay escenas, sobre todo la impactante en la casa del padre de Holly, cuando se juntan en el lugar padre, hija y novio de ésta, trágicas y crudas en su ejecución (a mí me parecen muy realistas), con similitudes al Lars Von Trier más descarnado, que aparecen como si nada, de repente y después de no apreciar nada que lleve a pensar que los acontecimientos se irán a torcer tanto. Una relación la de estos chicos que descoloca, sobre todo cuando se enciende la mecha, y no me estoy refiriendo en este caso a la del amor precisamente (que también, al modo de ambos) sino de la dinamita.


Otras parejas de cine con paralelismos a la de Malas Tierras: Asesinos Natos, Amor a quemarropa, Bonnie & Clyde.





viernes, 23 de septiembre de 2011

El árbol de la vida/ Terrence Malick/ Estados Unidos 20011




El cine de Terrence Malick mantiene sus constantes lírico-dramáticas y reflexivas. Las dos películas que había visto de este autor, tan influenciado en su cine por el filósofo Martin Heidegger, La delgada línea roja y El nuevo mundo, no me habían convencido al resultarme demasiado contemplativas, como si fuesen algo así como ensayos sobre el mundo, el hombre y la existencia. Me abrumaron, sobre todo La delgada línea roja (El nuevo mundo no llegó a hacerlo tanto, pero me aburrió, algo que no es incompatible con la calidad del film, que no discuto, al igual que sucede con La delgada línea roja).


El árbol de la vida también me abrumó, y mucho, pero me apasionó. Es de una belleza sobrecogedora y sus imágenes preciosistas se resisten a abandonar cada uno de los planos llenos de poesía que impregnan esta gran película sobre la existencia, como no (otra vez), y la vida que la encierra, todo con un marcado aspecto metafísico.
Va de lo grande a lo pequeño, del cosmos inabarcable a lo diminuto de una familia y su devenir vital. En este pequeño universo hay dolor y cambios, una lucha parecida a la que mueve el universo en continua confrontación entre los opuestos. Lo simbólico juega un papel importante en el drama y sugiere de una forma muy personal e intensa.
Hay un padre, una madre, tres hijos y una educación. El padre y la madre son diferentes no sólo a la hora de enseñarles lo importante sino por la forma de demostrar el gran amor que sienten por sus tres hijos. El amor está presente en cada escena y su fuerza desmesurada provoca dolor por los conflictos que encierra y que causa. Para la madre de Jack, el hermano mayor, el amor es lo más grande que hay y sin él pasaríamos por  este mundo como sombras. El mensaje de la Sra O´Brien es de un enorme misticismo; muy creyente, quiere que sus  hijos sepan la importancia que tiene Dios en nuestras vidas.
No sólo el amor causará dolor sino los acontecimientos de una existencia que muchas veces se nos escapan totalmente al control y producen tragedias (niño del incendio y sus quemaduras en la cabeza).Esa sensación anárquica y de no poder controlar lo que ocurre producirá angustia y malestar. Jack culpa a su padre de no poder saber solucionar y manejar lo dramático que la vida trae en ocasiones… un imposible que la ingenuidad de un niño se resiste a admitir. La relación de amor- odio que Jack tiene con su padre es motivada en gran parte por el conflicto que siente al aceptar mejor lo que representa la figura de la madre y mucho más a disgusto lo que significa el padre y la influencia en su vida como símbolo de autoridad (dejemos de lado lo que podrían sugerir algunas de las escenas relacionadas con lo Edípico).




El padre quiere que Jack aprenda que la vida en muchas ocasiones es cruel y que las personas tienen que luchar por su propio futuro (de mayor Jack ve el lado codicioso de la gente, lo desprecia y su impotencia lo hace tocar fondo). Y no sólo eso: el padre quiere moldearlo con disciplina, pero con amor, y lo hace con severidad, se muestra duro para que esa “maldad” que todos llevamos dentro no nos maneje (escenas crueles del sapo…rotura de cristales en la ventana de una casa). Creo entender en el mensaje del padre, y lo que representa, un existencialismo que le da mayor importancia al estar frente al ser. El personaje que interpreta Brad Pitt no parece que no sea religioso, pero tiene un sentido más práctico de la vida que el de su mujer. Creo que en la Sra O´Brien hay un determinismo que tiene que ver con su religiosidad; eso se refleja en la manera de educar a sus hijos y todo el amor que les brinda siempre que tiene ocasión (ausencias de su marido); su educación es flexible porque está basada sobre todo en el amor y la ternura. En su esposo ocurre algo diferente ya que para él existe eso que llaman libertad, y habiendo libertad hay posibilidades y no demasiadas garantías, a no ser que te muestres firme en todo momento y con gran determinación para afrontar lo que suele venirse encima de uno cuando menos se lo espera, muchas veces trágicamente; para no sufrir demasiado daño es mejor estar preparado y el padre de Jack asume esa responsabilidad.
Soy de la opinión de que la Sra O´Brien es más feliz que su marido (aunque el drama haga en la mujer demasiada mella cuando se produce) viviendo su vida con esa espiritualidad y ese enorme amor a un Dios que está presente en toda la naturaleza. La espiritualidad de su esposo es diferente, y su religiosidad no parece que sea tan intensa, o más bien es practicada de otro modo. 


La primera parte de la película es una explosión de imágenes llenas de luz y color. El responsable de tal espectáculo es Douglas Trumbell, el mismo que supervisó los efectos de 2001, Una odisea del espacio (las similitudes estéticas son claras); hay una naturaleza en continuo devenir; los planos son deslumbrantes y lo lírico se perpetúa. La sensación de trascendencia y religiosidad es patente y hay una síntesis en la que Terrence Malick nos ofrece la grandiosidad del ciclo vital- natural. La sensación es la de que el director está ofreciendo un homenaje al Creador, para algunos bastante cursi, para otros con un sentido que impregna y trasciende.
El estilo visual de esta primera parte, tanto en la visión cósmica del universo como en el de la naturaleza, es de una enorme belleza. Su estilo documental es nítido, inmaculado, de una armonía perfecta, como la música, con coros salidos del mismísimo firmamento celestial, que ambienta esas imágenes tan plásticas (habíamos dicho que esta película es de una enorme espiritualidad, y si no lo dijimos explícitamente lo dejamos caer al menos).




La parte central, que es la que más me gusta; me parece sobrecogedora. Similar en ese marcado existencialismo a esa otra maravillosa película de Sofía Coppola titulada Las vírgenes suicidas. Se centra en la familia O´Brien. Hay vivencias importantes que marcan, ternura, aprendizaje, dolor. Del documentalismo estilo National Geographic o Cosmos de Carl Sagan en versión remasterizada y digitalizada, se pasa al docu-drama. Mucha cámara pegada a los personajes que parecen ser seguidos desde su mismo cogote; primeros planos llenos de sentido e intensos; recuerdos que son como sueños en los que hay alguna enseñanza, algún mensaje no captado suficientemente bien o con la profundidad necesaria cuando se vivió aquello que vuelve a la memoria. Dureza vital y dudas existenciales que angustian y causan infelicidad y desamparo. Las experiencias enseñan y el recuerdo es un buen instrumento para descubrirse a uno mismo. En el caso de Jack ese autoconocimiento será doloroso y triste y producirá deriva vital. Para sus padres provocará un gran dolor por sentirse culpables de algún modo y no haber podido evitar la tragedia.

Al final se vuelve a lo más religioso; lleno de imágenes simbólicas y, como es la constante del film, de un enorme lirismo y trascendencia.

Estreno Cine