El cine de
Terrence Malick mantiene sus constantes
lírico-dramáticas y reflexivas. Las dos películas que había visto de este
autor, tan influenciado en su cine por el filósofo
Martin Heidegger,
La delgada
línea roja y
El nuevo mundo, no
me habían convencido al resultarme demasiado contemplativas, como si fuesen
algo así como ensayos sobre el mundo, el hombre y la existencia. Me abrumaron,
sobre todo
La delgada línea roja (
El nuevo mundo no llegó a hacerlo
tanto, pero me aburrió, algo que no es incompatible con la calidad del film,
que no discuto, al igual que sucede con
La
delgada línea roja).
El árbol de la vida
también me abrumó, y mucho, pero me apasionó. Es de una belleza sobrecogedora y
sus imágenes preciosistas se resisten a abandonar cada uno de los planos llenos
de poesía que impregnan esta gran película sobre la existencia, como no (otra
vez), y la vida que la encierra, todo con un marcado aspecto metafísico.
Va de lo grande a lo pequeño, del cosmos inabarcable a lo
diminuto de una familia y su devenir vital. En este pequeño universo hay dolor
y cambios, una lucha parecida a la que mueve el universo en continua
confrontación entre los opuestos. Lo simbólico juega un papel importante en el
drama y sugiere de una forma muy personal e intensa.
Hay un padre, una madre, tres hijos y una educación. El
padre y la madre son diferentes no sólo a la hora de enseñarles lo importante
sino por la forma de demostrar el gran amor que sienten por sus tres hijos. El
amor está presente en cada escena y su fuerza desmesurada provoca dolor por los
conflictos que encierra y que causa. Para la madre de Jack, el hermano mayor, el amor es lo más grande que hay y sin él
pasaríamos por este mundo como sombras.
El mensaje de la Sra O´Brien es de un enorme misticismo; muy
creyente, quiere que sus hijos sepan la
importancia que tiene Dios en nuestras vidas.
No sólo el amor causará dolor sino los acontecimientos de
una existencia que muchas veces se nos escapan totalmente al control y producen
tragedias (niño del incendio y sus quemaduras en la cabeza).Esa sensación
anárquica y de no poder controlar lo que ocurre producirá angustia y malestar. Jack culpa a su padre de no poder saber
solucionar y manejar lo dramático que la vida trae en ocasiones… un imposible
que la ingenuidad de un niño se resiste a admitir. La relación de amor- odio
que Jack tiene con su padre es
motivada en gran parte por el conflicto que siente al aceptar mejor lo que
representa la figura de la madre y mucho más a disgusto lo que significa el
padre y la influencia en su vida como símbolo de autoridad (dejemos de lado lo
que podrían sugerir algunas de las escenas relacionadas con lo Edípico).


El padre quiere que Jack
aprenda que la vida en muchas ocasiones es cruel y que las personas tienen que
luchar por su propio futuro (de mayor Jack
ve el lado codicioso de la gente, lo desprecia y su impotencia lo hace tocar
fondo). Y no sólo eso: el padre quiere moldearlo con disciplina, pero con amor,
y lo hace con severidad, se muestra duro para que esa “maldad” que todos
llevamos dentro no nos maneje (escenas crueles del sapo…rotura de cristales en
la ventana de una casa). Creo entender en el mensaje del padre, y lo que
representa, un existencialismo que le da mayor importancia al estar frente al
ser. El personaje que interpreta Brad
Pitt no parece que no sea religioso, pero tiene un sentido más práctico de
la vida que el de su mujer. Creo que en la Sra O´Brien hay un determinismo que tiene que
ver con su religiosidad; eso se refleja en la manera de educar a sus hijos y
todo el amor que les brinda siempre que tiene ocasión (ausencias de su marido);
su educación es flexible porque está basada sobre todo en el amor y la ternura.
En su esposo ocurre algo diferente ya que para él existe eso que llaman
libertad, y habiendo libertad hay posibilidades y no demasiadas garantías, a no
ser que te muestres firme en todo momento y con gran determinación para
afrontar lo que suele venirse encima de uno cuando menos se lo espera, muchas
veces trágicamente; para no sufrir demasiado daño es mejor estar preparado y el
padre de Jack asume esa
responsabilidad.
Soy de la opinión de que la Sra O´Brien es más feliz que su marido
(aunque el drama haga en la mujer demasiada mella cuando se produce) viviendo
su vida con esa espiritualidad y ese enorme amor a un Dios que está presente en toda la naturaleza. La espiritualidad de su esposo es diferente, y su religiosidad no parece que sea tan
intensa, o más bien es practicada de otro modo.

La primera parte de la película es una explosión de imágenes
llenas de luz y color. El responsable de tal espectáculo es Douglas Trumbell, el mismo que supervisó
los efectos de 2001, Una odisea del
espacio (las similitudes estéticas son claras); hay una naturaleza en
continuo devenir; los planos son deslumbrantes y lo lírico se perpetúa. La
sensación de trascendencia y religiosidad es patente y hay una síntesis en la
que Terrence Malick nos ofrece la
grandiosidad del ciclo vital- natural. La sensación es la de que el director
está ofreciendo un homenaje al Creador, para algunos bastante cursi, para otros
con un sentido que impregna y trasciende.
El estilo visual de esta primera parte, tanto en la visión
cósmica del universo como en el de la naturaleza, es de una enorme belleza. Su
estilo documental es nítido, inmaculado, de una armonía perfecta, como la
música, con coros salidos del mismísimo firmamento celestial, que ambienta esas
imágenes tan plásticas (habíamos dicho que esta película es de una enorme
espiritualidad, y si no lo dijimos explícitamente lo dejamos caer al menos).

La parte central, que es la que más me gusta; me parece
sobrecogedora. Similar en ese marcado existencialismo a esa otra maravillosa
película de Sofía Coppola titulada Las vírgenes suicidas. Se centra en la
familia O´Brien. Hay vivencias
importantes que marcan, ternura, aprendizaje, dolor. Del documentalismo estilo National
Geographic o Cosmos de Carl Sagan en versión remasterizada y digitalizada, se
pasa al docu-drama. Mucha cámara pegada a los personajes que parecen ser
seguidos desde su mismo cogote; primeros planos llenos de sentido e intensos;
recuerdos que son como sueños en los que hay alguna enseñanza, algún mensaje no
captado suficientemente bien o con la profundidad necesaria cuando se vivió
aquello que vuelve a la memoria. Dureza vital y dudas existenciales que
angustian y causan infelicidad y desamparo. Las experiencias enseñan y el
recuerdo es un buen instrumento para descubrirse a uno mismo. En el caso de Jack ese autoconocimiento será doloroso
y triste y producirá deriva vital. Para sus padres provocará un gran dolor por
sentirse culpables de algún modo y no haber podido evitar la tragedia.
Al final se vuelve a lo más religioso; lleno de imágenes
simbólicas y, como es la constante del film, de un enorme lirismo y
trascendencia.
Estreno Cine