" cinódromo: Oliver Stone
Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta Oliver Stone. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oliver Stone. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de octubre de 2012

Salvajes/ Oliver Stone/ Estados Unidos 2012



Se aproxima bastante a un Oliver Stone desnortado que se ha dejado llevar por un hippismo utópico a modo de cartoon, pero curiosamente no carente de una violencia exagerada, no digo a lo Rasca y Pica, pero cerca le anda, tan increíble que resulta hasta hilarante.


No es que sea una historia, ésta de narcotráfico y control por el mercado y el poder a base de todo tipo de intimidaciones, poco creíble por exagerada, como lo son casi cualquiera de las de James Bond, sobre todo las más actuales, lo es por surrealista. La relación idílica que mantienen los jóvenes protagonistas es bastante alucinante. Uno de ellos es un tío duro, un hombre de acción con experiencia adquirida en Afganistán (y sus compañeros de profesión secundándole cuando el asunto se pone difícil), el otro, su amigo del alma fiel hasta el final y gran compañero, es todo lo contrario: pacífico y sensible, pero que cuando el asunto se tuerce colabora con su amigo en el  torbellino de violencia y acción, una contradicción un tanto incoherente y sin demasiado sentido; y ambos enamorados y correspondidos por la misma chica con aspecto californiano, muy dulce y muy guapa, suave como el terciopelo, una mujer acostumbrada a fumar marihuana, ahora, con los métodos de producción de sus chicos, bastante buena, la mejor que se puede encontrar según se nos vende en la peli; con lo que encontrará en ellos su Edén particular…
¿Y en qué líos se ven envueltos nuestros especiales chicos?: en algo peligroso. Un cártel mexicano, encabezado por Salma Hayek y su hombre de acción Benicio del Toro, quiere expandirse acuciado por otro poderoso cártel del país azteca, cuyo jefe, El azul, se va volviendo más y más poderoso. La estrategia del cártel amenazado por El azul será captar productores de droga independientes establecidos en los EEUU para que se asocien a la organización. Quieren mejorar la producción y la calidad, y es ahí donde encajará el trío protagonista…




Pero su surrealismo, con una base real en lo que ocurre identificable y que nos la podemos encontrar en cualquier noticiario que cuente represalias de un cártel mexicano cualquiera, no deja de resultar un despropósito, aunque con su pizca de encanto, si bien no tanto como otros despropósitos históricos. Me viene ahora a la cabeza uno de mis últimos post cuando hablé de Sopa de ganso de los hermanos Marx… ese es otro tipo de despropósito, y difiere mucho de la de Stone no sólo en el género sino por creerse más y mejor lo que presenciamos, aunque pueda parecer lo más descabellado posible. En Sopa de ganso lo que acontece, y el marco en el que se da, no es que sea o no creíble, sino que queda bien… en Salvajes, no del todo…




De todas formas me sigue gustando  la agilidad narrativa y el ritmo que le sigue metiendo Oliver Stone a sus películas, con un montaje grandioso y una técnica cinematográfica magistral, visualmente poderosa y deslumbrante. Tiene giros de guión magníficos y escenas con un gancho indudable, brillantes a pesar de que por momentos se enfangue un tanto la historia. Stone nos sigue mostrando genialidades, como la escena de la persecución de la chica a la que van a secuestrar los del cártel mexicano, o en la que aparecen Travolta y Del Toro, en el apartamento del policía…simpatiquísima y con similitudes a una de las buenas de Quetin Tarantino en el diálogo y la situación surgida; muy grande es también la escena de “cómo me lo habría imaginado yo y cómo fue en realidad”.



Acabando: me atrae mucho más el Oliver Stone de Giro al infierno, una peli de género negro descarada que nunca llega a desacreditarse a sí misma, una pesadilla angustiosa para Sean Penn en un pueblucho desértico de mala muerte, el de Asesinos natos y su violencia como cultura, como un modo de vida, casi una religión o el de Un Domingo cualquiera, con su vertiginosa visión del mundo competitivo del deporte, que el Stone de Salvajes, un film demasiado palomitero para contar algo tan oscuro y violento, con un estilo ñoño y chulesco que me recuerda pelis al estilo 60 segundos o A todo gas… eso aquí, naturalmente, poco pega.
 
Estreno Cine

lunes, 13 de septiembre de 2010

The Doors/ Oliver Stone/ Estados Unidos 1991



Oliver Stone nos cuenta la historia de Jim Morrison desde que comienza a hacerse famoso cantando en The Doors, un grupo de rock nuevo y diferente que tuvo su gran momento en plena ocupación norteamericana de Vietnam, allá por los finales de los años 60 y comienzos de los 70.
Morrison es retratado por Oliver Stone a su modo al concebirlo como un personaje entre sicótico y alucinado por culpa de las drogas. Su forma de vivir y filosofía de vida fue considerada en la época subversiva y obscena por mucha gente. Otros lo consideraban un “chamán espiritual” por sus letras poéticas y siniestras; para éstos era como un líder de un movimiento antiamericano (en cuanto a sus valores conservadores) que tenía las drogas y la más absoluta libertad como principio de acción. Morrison era un provocador, y este aspecto sí que lo refleja Stone en su película acertadamente.


La película trata sobre la autodestrucción de un hombre al que la vida le pesaba demasiado. A Morrison le dolía su existencia y quería pasar por este mundo, en lo poco que tenía planeado vivir, experimentando todo al límite ayudado por las drogas y el alcohol, con el dolor presente continuamente. La muerte es una constante en la película. La liberación del dolor sólo se conseguiría desapareciendo y Morrison se lo dice a su novia en una escena en la que contrasta este sentimiento con el vital y optimista de Meg Ryan (la novia).
Oliver Stone pasa por encima de los demás personajes que formaban la mítica banda de rock californiana para centrarse sobre todo en Morrison, el más rebelde y visionario de todos. De todas formas Kyle Maclachlan tiene un papel algo más destacado que el resto de los que formaban el grupo, entre los que se encuentra también Kevin Dillon, el hermano del más conocido Matt Dillon, actor en varias de las películas de Francis Ford Coppola, como La ley de la calle o Rebeldes.
 En cuanto a la interpretación de Val Kilmer, comentar que no me gustó casi nada porque es exagerada (como lo debía ser Morrison), pero artificial y bufonesca; fue un querer intentarlo y no poder conseguirlo aunque tuviese una semejanza física palpable, pero sin que le sirviera esta ayuda para dar con el Espíritu y el estilo de Morrison.


De cualquier manera la película es muy buena, y quitando la interpretación de Val Kilmer, destacan valores como el ambiente magníficamente recreado y la facilidad con la que el director nos cuenta la historia, conceptualmente enriquecedora y con una capacidad de síntesis admirable. Las escenas de masas (conciertos sobre todo), en las que se aprecian las reacciones y los estados de ánimo de la gente están muy bien reflejadas, y la puesta en escena es insuperable. Stone se mueve como pez en el agua en esas partes del film y nos sumerge dentro de esa vorágine con mano firme y un estilo muy impregnado de aquella época de desenfreno. Comentar por último que visualmente la película es hipnótica y un tanto ácida, como lo fue la vida del cantante, aunque nunca se llega a la excentricidad ni exageración en el montaje en el que se podía caer para acentuar el tipo de vida de Morrison y su círculo, donde las drogas estaban muy presentes.