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jueves, 10 de marzo de 2011

Cuando llega la noche/ John Landis/ Estados Unidos 1985





A partir de un relato de John Koslow, el director John Landis hace un comedia de acción  bastante Light, de continuos giros y bastante simple.
El apoyo que en esta película le da mucha gente del mundo del cine a su director se debe, según rumores bien fundados, al hecho de que Steven Spielberg le criticara y dijera que en su vida le volvería a dirigir la palabra por el hecho de una mala planificación en la película En los límites de la realidad, producida por Spielberg, donde dirige también una de las partes, y en la que hay un accidente en el que mueren dos niños asiáticos y el actor Vic Morrow. Humoristas como Dan Aykoyd comparten créditos en la película junto a veteranos de la talla de Irene Papas o Richard Farnsworth, cineastas como Jonathan Demme, Jack Arnold, Paul Mazursky, David Cronemberg, Jim Henson, Lawrence Kasdan, Daniel Petrie, Roger Vadim o Don Siegel (ahí es nada) o cantantes como David Bowie o Carl Perkins.


Tras películas como El precio del poder y Lady Halcón, siempre delgada y muy bella, la actriz Michelle Pfeiffer es tratada en el cine como un ángel al que nadie puede atreverse a tocar, tan sólo se puede mirar con ternura. En este film en el que Landis se permite incluso el sacarla desnuda, será utilizada del mismo modo en la relaciones que tiene con Jeff Goldblum, aunque al final se decidan a algo más.

Parece mentira que el director de una película tan mítica como Granujas a todo ritmo, o como la divertidísima Entre pillos anda el juego, hecha sólo tres años antes, hubiera hecho semejante despropósito.
Jeff Goldblum tiene insomnio y eso afecta a su trabajo y a sus relaciones de pareja. Su vida se le escapa de las manos y empieza a no tener control sobre ella. Una noche sale en coche desesperado por lo que le está sucediendo; no quiere volver a casa. Pero su escapada en vez de ser un punto final (el suicidio podría pasar por su cabeza) se convertirá en algo que él, en principio, no quería: una peligrosa aventura en la que una mujer, Michelle Pfeiffer, será perseguida por cuatro iraníes (de aquellas, y aún ahora, Irán era uno de los mayores enemigos de los EEUU después de la revolución islámica que derrocó al Sha de Persia)

A partir de ahí la trama se enreda de tal manera que te pierdes por momentos, no sé si es que yo también estaría algo despistado, y por momentos te vuelves a enganchar como puedes. La sensación de no pasar  nada, de ser una peli vacía, desesperante, es una constante, aunque con un envoltorio atractivo producido por la propuesta de la situación y por la pareja protagonista, pero por separado, cuya química deja bastante que desear.
Lo rocambolesco de esta trama de thriller con pinceladas de humor al estilo Landis, anécdotas que en ocasiones hacen bastante gracia, pero que son pegotes con los que se pierde credibilidad y equilibrio narrativo, es otro de los aspectos negativos que se resolverá lo más fácilmente posible con una explicación de Michelle Pfeiffer a Jeff Goldblum en la que entran en juego joyas, contrabando, iraníes cabreados y algún que otro nombre por ahí perdido involucrado en la historia: personajes que, después, aparecerán y desaparecerán como por arte de magia y sin saber muy bien por qué.

Como dato positivo comentar que la película gana un poco en el tramo final, cuando el tono de comedia, de género negro (thriller), gana enteros y Landis no se corta en realzar ese aspecto; insuficiente, no obstante, para arreglar todo el desaguisado montado desde un principio.