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domingo, 22 de enero de 2012

Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro)/ Peter Jackson/ Nueva Zelanda 1992




No sé por qué le han puesto en castellano a esta película de Peter Jackson Tu madre se ha comido a mi perro ya que esa sólo es una anécdota de tantas otras similares. No le queda demasiado bien el título añadido.
Esta película de Jackson es cojonuda. No es nada seria por el género que toca, pero tiene muchos valores. Hay gore divertidísimo y excesivo hasta sobrepasarnos en un tono de comedia que tan sólo entra en el terror en sus formas aparentes. Su esencia es claramente cómica, de un humor surrealista y macabro. Por momentos te asalta la idea de que bien podría haber sido la película que los Monty Python hubieran hecho si se hubiesen metido a hacer gore.

Una madre que no quiere que su hijo salga con una, como dice ella, profesional (menuda coña!!  :-) se transforma en algo así como una zombie  por la mordedura de un mono maldito. Eso hará que la mujer resulte prácticamente indestructible, por lo que deshacerse de ella será poco menos que una proeza digna de todo un superhéroe.

Lo que empieza como una especie de  Posesión infernal  en las formas, como en la de Sam Raimi, cuando la mujer comienza a experimentar las mutaciones, y en los primeros y sucesivos contagios, como con las pelis de zombies de toda la vida, de los desafortunados que caen bajo la maldición de seres tan abominables, se irá pasando, según avanza el film, en una fiesta descomunal de zombies, un espectáculo digno de ese público al que le gusta lo más grueso y pringoso, cocktail lleno de sangre, vísceras y acompañado de mucho humor negro.




En lo que tiene que ver con lo irreverente y festivo semejaría a lo que contemplábamos en la película Gremlins; si no sólo hay que fijarse en la escena en la que un cura reparte hostias sin bendecir porque trabaja para el bueno (o sea: El Señor) y tiene que deshacerse de los malos, o sea: los zombies, cuyo propósito (aunque nunca se sabrá con certeza sin conscientemente o no. A saber si los zombies tienen conciencia!?) es propagar el caos y la destrucción.

Agilidad y contundencia en la dirección hacen de Braindead un enorme divertimento con mimbres de la serie B, muy ingeniosamente utilizados. Jackson vale para esto del cine, es como un Spielberg a la neozelandesa, pero no tan niño en su visión de la vida.