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lunes, 17 de septiembre de 2012

Sopa de ganso/ Leo McCarey/ Estados Unidos 1933




Caos surrealista en el que Groucho Marx atrae la atención de Margaret Dumont por intereses puramente materialistas. Los juegos de palabras serán usados para agredir verbalmente al otro como si de una bofetada se tratase; uno nunca podría reaccionar adecuadamente, aunque pusiera todo su empeño, en contrarrestar tal avalancha dialéctica y gestual. Seguir los diálogos es fundamental. Éstos son chispeantes por su agilidad e increíble ingenio.





En su día no tuvo el favor de la crítica ni de la taquilla, hecho que consumó la salida de los Marx de la compañía Paramount Pictures. Pasados los años, Arthur Marx, hijo de Groucho, acusó a Irving Thalberg de haber hecho fracasar el film por las críticas que había vertido sobre ella al decir que había demasiados chistes y ninguna historia, ni nadie más, a parte de los Marx y sus locuras estrafalarias, en la que apoyarse. Según el productor tendría que haber una historia de amor para que hubiera alguien a quien poder apoyar: ayudar a que los amantes se juntasen. ¿Y quién mejor que los hermanos Marx para hacerlo de una forma divertida en la que todo el mundo se reiría?
Tras la salida de los Marx de la compañía, éstos recalaron en la Metro Goldwyn Mayer, en la que hicieron la mayor parte de sus películas más conocidas; pero se trataba de películas en las que había una historia de amor paralela a las andanzas de los hermanos Marx. Muchos críticos dirán que las de esa época serán intrusiones en la comedia pura hecha por los Marx anteriormente.

Hay en Sopa de ganso una sensación de anarquía, de desgobierno. El mundo de la política es tomada muy a  cachondeo. Los Marx parecen querernos decir que los políticos son poco menos que unos inútiles y unos aprovechados, que cualquier granuja con alguna ambición podría hacer carrera usando bien sus armas de seducción para saltarse luego a la torera leyes e instituciones. Groucho y los suyos la desacreditan por la  labor de los que la ejercen, no por la misma actividad en sí, al menos yo la quiero ver de esa manera, y más en los tristes días que nos tocan vivir últimamente (crítica hecha en el verano del año 2012, para que quede constancia). De cualquier modo la política no deja de ser una excusa, aunque pueda dejar un mensaje negativo, y la guerra un pretexto para que los Marx desarrollen a sus anchas el espectáculo disparatado al que nos tienen acostumbrados, y a un ritmo de aquí te pillo y aquí te mato. Algo tan serio y trágico como la guerra pasa a la categoría de malentendido, una frase muy acertada y que se suele decir de esta maravillosa e hilarante película de los hermanos Marx.


El dictador fascista Mussolini vio en la cinta una burla hacia él mismo, hecho que hizo que se prohibiera en Italia. Sin embargo no prohibió la de Charles Chaplin El gran dictador, sorprendentemente.
La ciudad de Nueva York se sintió ofendida  por el nombre que en la película se le puso a la ciudad en la que ejercían sus actividades los Marx, Libertonia  :-D  La respuesta de éstos fue sugerirles a los neoyorquinos que cambiaran el nombre de la suya para no ofender la película.

Las actuaciones musicales, con canciones incluidas, se soltarán sin previo aviso y dejarán a los espectadores estupefactos; serán como pegotes altisonantes a los que nos acostumbraremos por el tono alocado y surrealista. Sorprenden por lo abrupto de su introducción, pero, una vez iniciados, se acoplarán sin problemas, aunque no tan idealmente, a este maravilloso despropósito.
¿Guión?... a penas; aquí tenemos sobre todo chiste tras chiste tras chiste, sin desfallecimientos que hagan rebajar la relajación cómica y diversión que provoca la risa.

Groucho se muestra descarado, como un bufón dialécticamente divertido y ácido, se parece a un niño feliz y travieso al que se le permite hacer cualquier payasada o cumplir el capricho más absurdo, como hace habitualmente en las películas que protagoniza junto a sus hermanos, pero tal vez esta vez de un modo más suelto (todavía!). Sus hermanos de correrías... parecido, solo que formando pareja “diabólica”, si no que se lo pregunten al que vende limonada en la calle. 


La escena del espejo es emblemática, de lo más gracioso contemplado por el que escribe esta entrada.


Por último contaros cinco anécdotas y curiosidades que tienen que ver con la película: la primera es que durante el rodaje falleció el padre de los cómicos; la segunda tendrá relación con Sylvania, la imagen de la ciudad que aparece al principio del film, que corresponderá a la villa granadina de Loja. Como homenaje al hecho, la villa andaluza le dio el nombre de mirador de Sylvania al punto desde donde se tomó dicha fotografía; una tercera anécdota es que se trataría de la última aparición de Zeppo en compañía de sus hermanos; Chico no tocará el piano ni Harpo el arpa, aunque sí hace un amago de tocarla con las cuerdas de un piano que se encuentra. Y por último decir que el American Film Institute la ha intruducido en el puesto número 60 de una lista en la que se encontrarían las mejores  películas de todos los tiempos.



martes, 7 de febrero de 2012

La posada de Jamaica/ Alfred Hitchcock/ Gran Bretaña 1939




Una casa vieja cercana a la costa conocida como La posada de Jamaica será el refugio clandestino de una banda de desaprensivos delincuentes dedicados al desvalijo de barcos atraídos hacia el litoral rocoso. Allí caerán como moscas en una tela de araña y serán saqueados hasta no dejar ni las migajas…




Una chica ha llegado desde Irlanda para encontrarse con su tía en la posada, pero el cochero que la lleva no para donde le dice ella ya que el lugar es peligroso e inadecuado para que una joven y bella dama se quede. Es por ello que la joven mujer irá a parar a la casa de un acaudalado e importante caballero que ostenta el cargo de juez de paz de la comarca. Mary, que así se llama la recién llegada, papel realizado por la pelirroja Maureen O´Hara, le cuenta lo sucedido a Sir Humphrey Pengallan (Charles Laughton) y le pide que la ayude para llegar al lugar donde se encuentra su tía ya que su intención es quedarse con ella una vez muerta su madre y no tener a nadie más a quien recurrir.


En la posada, Mary descubrirá a que se dedica el marido de su tía (su tío político), el dueño del negocio, el que sirve de fachada y el otro.
Pero el que parecía jefe de operaciones no es tal, él sólo será un miembro más (puede que importante, tal vez el brazo derecho) del grupo dirigido por el verdadero cerebro, un jefe a la sombra tan clandestino como el negocio montado en la posada, y del que sabrá tan sólo el dueño de la posada y tío de Mary.

El asunto se complicará no sólo para Mary sino también para un infiltrado en los negocios de los delincuentes a los que trataba de atrapar. Mary ayudará al infiltrado, un agente del gobierno, a escapar. Las cosas se le estaban poniendo tan mal que su vida corría peligro, el mismo peligro que sufrirá ella cuando se escapa acompañada del agente secreto. Es a partir de ahí cuando los acontecimientos se precipitan.

Entretenida película de Sir Alfred Hitchcock protagonizada por la estrella Maureen O´Hara y por el imponente y perturbador Charles Laughton, el creador de ese maravilloso film titulado La noche del cazador.




La película de Hitchcock tiene un evidente encanto, curioso en su tono y que llega a tocar unos cuantos géneros cinematográficos a lo largo de todo el metraje, algunos entremezclados con no poca brillantez.
Veo aventura en la historia, escenas que podrían haber salido de La isla del tesoro. En esa aventura nos encontramos suspense y misterio, elementos muy típicos en el cine del director británico.
En la ambientación se observan características muy románticas, aunque la película en conjunto no se la pueda encasillar en tal tendencia. El mar embravecido, los parajes montañosos, el misterio que inunda la narración o el peligro por el que atraviesa la protagonista tienen aspecto romántico.
Me atrevo a decir que se encuentran, además, elementos del cine negro en lo que tiene que ver con lo delictivo, y del cine policíaco. Recordemos que hay un agente del gobierno investigando los naufragios. Este personaje será uno de esos infiltrados que tanto aparecen en esas pelis… Ocurre que la época que recrea es bastante anterior a la que suelen retratar esas películas  de cine negro a las que nos encontramos tan acostumbrados. En La posada de Jamaica estamos a primeros del siglo XIX.




Y ahora algo acerca del tono que nos ofrece Hitchcock, un tono que, aunque en su fondo es dramático, no deja de tener su humor y resultar ligero, nada abrupto en sus formas y condescendiente con toda esa oscuridad que pudieran ofrecernos esos personajes a los que no les costaría nada ponerle una soga al cuello a cualquiera que anduviese por allí molestando.
Apuntar por último que visualmente tiene bastante que ver con el cine mudo. Sus imágenes hablan por sí solas y tienen un poder narrativo eficaz y poderoso; eso hará que los fotogramas en ocasiones ganen en intensidad y elocuencia, transmitiendo adrenalina, emoción, suspense…

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Al servicio de las damas/ Gregory La Cava/ Estados Unidos 1936




Comedia screwball de la inigualable Carole Lombard, esposa del también actor Clark Gable y muy llorada por éste cuando ocurrió el trágico accidente de aviación que le costó la vida a la actriz.



En esta simpatiquísima sátira de Gregory La Cava  sobre la alta sociedad, sus caprichos y banalidades de difícil asimilación para el resto del género humano (a no ser que estés enamorado) hay un humor contagioso que resulta refrescante y tremendamente divertido heredado del teatro de variedades americano; la película se valorará no solamente, y sobre todo, por ese surrealismo similar al que se daba en muchas de las situaciones de las películas de los hermanos Marx sino también por una historia de amor distinta y original en donde cabe de todo, incluso la cosa más disparatada ya que lo que La Cava nos cuenta es una total locura en sí misma de la que podría haber sido  hermana de Gruoucho, Harpo y Chico y su happy y apoderada familia neoyorkina residente en la quinta avenida.





Aquí abunda el capricho y la vida alegre y sin preocupaciones. No hay malos sentimientos sino poca, o ninguna, conciencia social ni cercanía con la realidad que rodea esa especie de palacio ajeno a las dificultades de la vida en el que habita y se aburre (aunque a veces hagan cualquier cosa para divertirse, como emprender un juego descabellado que servirá para hacer arrancar la historia) la excéntrica e ingenua, al menos eso es lo que aparenta, Irene Bullock, protagonista de esta comedia; aunque no demuestre esa inocencia que marca su personalidad, y que tan graciosa y encantadora la hacen, por sus resultados con el mayordomo contratado, Godfrey (Michael Powell, un actor que había estado casada con ella anteriormente antes de hacerlo con Clark Gable),  en esa especie de juego divertido (para los que lo realizan), pero con un algo de perverso, en un parque lleno de vagabundos de los que el mismo Godfrey forma parte por motivos personales que nada tienen que ver con su valía como persona sino por un drama del que no logra sobreponerse y que se desencadena por un desengaño amoroso que posiblemente no quiera repetir ahora con Irene, aunque sus sentimientos le empujen a ello.
Lo único que le resta (pero poco, muy poco) a esta espléndida screwball es un final un tanto precipitado y bastante melindroso; un happy end que sorprende no por el fondo, el resultado final, sino por las formas en las que se produce; de cualquier modo eso no deja de hacer deliciosa esta película de La Cava. ¿No ocurría acaso lo mismo en la película Sospecha, de Alfred Hitchcock, a pesar de un  final impuesto e innecesario?