" cinódromo: Danny DeVito
Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta Danny DeVito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Danny DeVito. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de enero de 2013

Duplex/ Danny DeVito/ Estados Unidos 2003





Comedia del hilarante Danny DeVito con un esforzado Ben Stiller (sabía que DeVito era alguien importante en la comedia norteamericana, con la  joya La guerra de los Rose como abanderada de un cine desvergonzado y con su acidez, dependiendo su grado si era el de la ya mencionada y algo nostálgica La guerra de los Rose o la más descarada y gamberra Tira a mamá del tren) y una dulce y más que comprensiva Drew Barrymore, que se irá transformando gradualmente a lo largo de la película en una desquiciada, al igual que su marido Alex -Ben Stiller -, y con unas tendencias lógicas homicidas que vuelven a coincidir con las de su marido.


El cine de Danny DeVito se encasillaría dentro del género de la comedia negra, con aspectos misóginos mezclados con egoísmo que justificarían el odio y los comportamientos violentos de algunos de los personajes.
El contraste entre estos dos géneros tan contrapuestos (comedia pura y dura, y cine de terror) dan juego a la hora de crear situaciones grotescas, gamberras, a veces surrealistas, pero también entrañables al juntarse todo tipo de sentimientos, los más perversos y negativos con los mejores, algo que hará sentir más cercanía y entender mejor el comportamiento de cualquiera de los personajes que se deciden (o no, aunque estén a punto) a actuar tan vilmente, pero que en el momento justo de tener que actuar se desprenden de ese diablo que cualquiera de nosotros llevamos dentro para sacar el aspecto más humano de uno mismo. 





Otras comedias de este tipo, y con señoras de una cierta edad haciendo maldades o chafando los planes de otros (como sucede en Duplex, o en Tira a Mamá del Tren), ha habido a lo largo de la historia del cine; recuérdese sino Arsénico por compasión, o la más reciente Ladykillers, de los Coen, con un Tom Hanks absolutamente desternillante en su verborrea intelectualizada.


En Duplex las situaciones no llegan a ser tan redondas como en La guerra de los Rose. Es más sal gruesa y caras de Ben Stiller que otra cosa; éste está intensísimo en algunos planos, con expresiones que ni el mismísimo Jim Carrey conseguiría (éste exageraría mucho más, seguramente, pero no lograría ni la gracia ni la simpatía que desprende Stiller, aunque en esta peli también exagere lo suyo). Y estas situaciones que van a más se mezclan con algo de humor escatológico (muy del agrado del cine comercial de comedias actuales y, por ejemplo, de los Farrelly, pero éstos utilizándolo con más descaro y sin cortarse absolutamente nada) y disparate un tanto contenido (ni el disparate de los Farrelly ni la elegancia e hipocresía que se vio en La guerra de los Rose)