Creo que la mayoría de los que lean esta pequeña reseña no
van a estar muy en mi línea al hablar de esta conocida comedia protagonizada
por Rock Hudson y Doris Day. En general la peli la ponen
bastante bien en algunas de las webs a las que le he echado un vistazo. A mí no
me gustó a pesar de haber alguna que otra escena simpática. No me parece una buena
comedia, ni mucho menos, y a continuación diré brevemente por qué:
Percibo momentos wilderianos de comedia en las situaciones
alocadas que se dan; sólo que en Billy Wilder se exageran de un modo convincente
mientras que en la película de Delbert Mann (director, curiosamente, con títulos
tan destacados como Mesas separadas
o la también excelente Marty) se presentan de un modo entre ingenuo y
surrealista.
En Wilder hay
ingenio, chispa, locura, diversión y credibilidad dentro de lo que es la
esencia del género, unido a unos diálogos que rebosan cinismo pícaro y
agilidad. En Pijama para dos, sin
embargo, lo que contemplamos no terminamos de creérnoslo en ningún momento por
postizo, artificioso, de una ingenuidad (cosa que para nada le ocurre al cine
de Billy Wilder, sino todo lo
contrario) cercana al Disney de las películas no animadas, si somos suaves, o a
Barrio Sésamo si nos ponemos más
duros en nuestra crítica, repetitivo, alargando la engañifa hasta límites
insospechados como una goma que se utiliza sin pudor alguno, y por ser muy, muy
ñoño y bastante tonto lo que se nos cuenta y el modo en el que se hace. A mí
esa fue la sensación que me ha producido esta popular comedia.






