El conflicto con su esposa, que tiene un amante (Christopher Lee) y una vida social
ajetreada, sobre todo de noche, cuando se encuentra con él, hará que el Dr Jekyll se atreva a probar una
sustancia con la que está investigando que lo convertirá en alguien muy
diferente.
Aquí el monstruo es de apariencia atractiva. Sólo está
corrompido por dentro, y esa envoltura atrayente para las mujeres, menos para
la que más le importa: - su esposa- hará que experimente los placeres mundanos
sin ningún tipo de restricción ni de ley moral social. Es en los momentos en
los que su instinto salvaje y depravado sale fuera cuando el terror se
apodera de sus víctimas. Hyde, el lado terrible del Dr Jekyll, manipulará a su antojo y en
su propio interés la relación a tres entre su esposa, él y su amante Paul Allen, amigo del Dr Jekyll y que conocerá al oscuro Hyde una noche en la que Allen está con su
amante y Jekyll se esconde en su nueva personalidad y bajo otro aspecto. Es entonces cuando
Hyde, y por consiguiente Jekyll, descubrirá lo que siente
realmente su mujer por Paul Allen. No
le gustará lo que descubre, con lo que comenzará su sanguinaria y cruel carrera
que no parará, aunque por un momento el Dr
Jekyll trate de pararlo de algún modo destruyendo las fórmulas de la droga
que ha probado. Pero ya es tarde; ahora sus cambios son frecuentes y no
necesita inyectarse ninguna dosis que lo haga transformarse. Hay en esos
momentos una lucha interior en la que el personaje tendrá parecidos con el de Dos caras, el popular personaje del
cómic de Batman. Llega un momento en
el que los cambios son continuos y el Dr
Jekyll no los puede controlar; la máscara no puede durar y tan solo hay que
esperar el momento en el que él mismo se delate delante de cualquiera.
Si la Hammer ya abordó el
mito de Stevenson en dos ocasiones,
en la parodia The ugly Duckking, en
1959, por parte de Lance Conford, y
en ésta de la que hablo en el post: Las
dos caras del Dr Jekyll, del gran Terence
Fisher, la competencia lo hará en el año 1971 con la especial El Dr Jekyll y su hermana Hyde. Ésta
fue la única incursión de la
Amicus y se puede considerar fallida a pesar de un cierto
encanto. El elemento frustrado radicaría en dos motivos tan importantes como la
dirección y el guión.
Hay una enorme cantidad de adaptaciones y variaciones de la
novela de Robert Louis Stevenson,
entre las cuales citaré: El hombre y la
bestia, de John Stuart Robertson,
la maravillosa El extraño caso del Dr
Jekyll, de Víctor Flemming,
protagonizada por Spencer Tracy e Ingrid Bergman, El extraño caso del hombre y la bestia, de Mario Soffici, El testamento
del Dr Cordelier, de Jean Renoir,
Las dos caras del Dr Jekyll, de la
que comento aquí, El profesor chiflado,
protagonizada por el cómico Jerry Lewis, la que citamos anteriormente: El Dr Jekyll y su hermana Hyde, de Roy Ward Baker o la misma Mary Rilley, de Stephen Frears, demasiado aséptica para mi gusto y con no demasiado
encanto a pesar de que John Malkovich
prometía en el doble papel.
Terence Fisher demuestra equilibrio narrativo y gran fluidez en Las dos caras del Dr Jekyll. Hay gran erotismo, misterio y ciertas dosis de terror mostradas con esa elegancia británica características, en el presente caso de las películas de no demasiado presupuesto. La serie B es marca de la compañía Hammer y aquí no se apura del todo para no radicalizar el film. La mezcla es atractiva y seduce, por lo que uno no puede más que seguir los acontecimientos con un interés y poder de fascinación elevados que te conducen a una de las partes más oscuras que se pueden encontrar en cualquier persona, aquella que junta sexualidad con tragedia.






