Los dramas históricos contemporáneos de connotaciones
políticas a Costa-Gavras se le dan muy bien. En este caso, sin embargo, hay algún pero
que comentaré después.
El tema de la peli es el secretismo con el que el régimen
nazi llevó a cabo el holocausto judío (y de otros pueblos, como el gitano)
durante la segunda guerra mundial. En un primer período el secretismo funciona,
pero pasado un tiempo, y cuando el exterminio se hace masivo, no se consigue
tapar más porque comienza a haber fisuras por las que se filtra la verdad, aunque
sea en forma de siniestra mirilla (tarde o temprano tenía que ocurrir porque
tal empresa, tan grande y monstruosa, no podía ocultarse durante más tiempo);
aquí cobra protagonismo un teniente, químico, de las SS que se encarga, sin
pretenderlo (gran ironía), de hacer el gas que se utiliza para exterminar a los
judíos. Ese teniente es católico y cuando ve en propia persona un capítulo
del holocausto se conmueve profundamente
por sus convicciones religiosas católicas; es entonces cuando quiere, desde
dentro, hacer llegar la verdad al papa por medio del nuncio del Vaticano en
Berlín. Sólo un padre Jesuita, Ricardo,
le hará caso y querrá ayudarlo.
Me gustó lo que representa Ricardo, la verdadera conciencia de la iglesia, en contraposición
con la hipocresía e intereses mundanos (políticos) de la cúpula católica que
actúa sólo con pragmatismo, y del mismo papa. Aquí, y mientras los nazis van
ganando, se nota que los verdaderos enemigo de la fe católica son los comunistas,
con Stalin como abanderado. Si los
nazis se pueden deshacer de ellos en la guerra, no hay motivo para hacerles
oposición pudiéndose hacer la vista gorda…
La postura del teniente es noble. Querer ayudar desde dentro
para ser un testigo fiable y luego denunciarlo está lleno de buenas
intenciones, pero no deja de ser una postura peligrosa, como se puede ver al
final. Una pregunta que me hago es por qué no abandonó a los nazis una vez supo lo que hacían. ¿Tendría
miedo a que lo cogieran desertando o a que su familia sufriera las
consecuencias? Puede haber algo de eso, pero el quedarse era arriesgarse a que
después le tomaran por un nazi más que ayudó al exterminio (y más siendo el
responsable de hacer el gas con el que mataban a los judíos – Aquí hay un tema
parecido al de la peli El lector… la culpabilidad en el nazismo por la
postura que pudieras haber tomado, casi siempre limitada por las circunstancias
que te habían tocado vivir –)… otra ironía de lo que se cuenta: el compañero de
las SS era un capullo nazi convencido, aunque en las conversaciones con el
teniente dejara caer ciertas dudas ambiguas que le daban al personaje un
evidente atractivo, sin embargo al final se puede salvar por su sagacidad, todo
lo contrario de lo que le pasa al teniente. Uno actúa como hombre bueno, pero
no piensa en las consecuencias de su compromiso (por lo que no deja de ser
imprudente); el otro actúa como un hombre malo, pero es inteligente para
conservar su vida…
Y finalmente comentar que el tema de la peli (el secretismo
con el que se llevó el exterminio, sobre todo al principio, antes incluso de
los rumores generalizados que ya constataban prácticamente lo que se venía
haciendo, y ese interés porque se diera a conocer en los ámbitos de poder en
los que se podía denunciar y hacerlo de dominio público, caso de la iglesia
católica, a pesar de que esta institución tenía que saberlo: el servicio de
inteligencia del Vaticano era uno de los mejores que había, algo que se dice en
la peli y que hace que los propósitos de hacerle llegar el mensaje resultasen
sino inútiles al menos poco convincentes para darles un protagonismo tan grande)
se hace algo cargante y no tiene el recorrido ideal que le quieren dar; eso
hará que la sensación de alargamiento sea evidente y que produzca cierta
modorra por su monotonía, hecho que hará que aburra un poco, aunque el film de Gavras no deje de estar muy bien
contado, sea ágil y tenga la fuerza y presencia características de su obra.































