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jueves, 18 de noviembre de 2010

Anticristo/ Lars Von Trier/ Dinamarca 2009




    Otra, y ya van unas cuantas, de las películas del director danés que no te deja indiferente. Produce desasosiego y repulsión a un tiempo, y esta última faceta llega hasta el mismo límite que se puede soportar; la línea de la exageración, que si la pasas entras en el terreno de lo esperpéntico, Trier la tiene muy bien medida y siempre se escapa de ella con un juego malabar de un gran artista, sin embargo este malabarismo no es  nada artificial porque su dialéctica fílmica no se presta a ello, es un malabarismo que para él no es nada complicado, le sale con toda naturalidad. Y es que Trier no entra en el plano del mal gusto (aunque para algunos lo llega a atravesar, para mí, sinceramente, no). Lars Von Trier simplemente arriesga con unas propuestas que, aunque sean a veces sencillas- el guión de Anticristo es simple, pero el director danés lo complica con sus referencias que tienen que ver con su intelectualidad-, nos darán la impresión de que hay mucho más que la apariencia y esa fachada que es su tarjeta de visita, pero que tan sólo es eso, lo importante viene en el desarrollo y las sensaciones tremendas que provoca esa dialéctica que sólo un genio del cine puede plasmar en imágenes; ¿pedantería? Por su forma de contarlo a veces pudiera parecer que sí, pero… ¿qué intelectual que se precie no es a veces un pedante, y más si lo escucha, ve o lee un principiante o alguien sin una cultura suficiente? (aquí yo puedo entender su pedantería como inoportunidad en algunas cosas que nos deja ver Von Trier, que no, ni muchísimo menos, en que sea vana cualquiera de sus propuestas. A lo mejor en vez de pedante habría que utilizar otro término, tal vez inoportuno, sin más. Y esto de su presumible pedantería quiero recalcarlo (mi opinión) porque es algo de lo que habitualmente se habla cuando se hacen críticas de las películas de este director tan especial.



    Esta peli es muy fuerte y te deja impresionado. Hay momentos en los que imprime verdadero terror, por no decir pavor, y su atmósfera enfermiza me recuerda en ocasiones a otras películas como Existenz de David Cronemberg, aunque esta sí que me resulta desagradable hasta “casi el vómito”, pero no por ello deja de ser mala, todo lo contrario: es desagradable, pero no mala, y produce la sensación que su director quiere, aumentada hasta lo irresistible, como Anticristo.

  Y Von Trier mezcla de todo: dolor, sufrimiento, locura, seguramente mitología con el tema de los 3…(al final representados en 3 animales distintos) no me acuerdo que palabra utilizó, pero seguramente era algo relacionado con lo exotérico o alguna religión de tipo pagano; mete también el tema de la naturaleza y su crueldad, Dafoe dice que también lo de dentro es naturaleza( cuando están en la casa que está en medio del bosque, un bosque amenazante( en esto hay referencias a Posesión infernal de Sam Raimi, pero únicamente en ese aspecto), y aquí Dafoe se está refiriendo a la naturaleza humana; habla de las mujeres y de su naturaleza( esta parte me gustó menos porque yo no creo que seamos muy diferentes hombres de mujeres; físicamente sí, pero en cuanto a personalidades somos lo mismo, sólo que el hombre tiene un componente más violento que la mujer(la testosterona es un grado), y su fuerza bruta la mal utiliza en ocasiones para imponerse; hay algo que es evidente, y es que en las cárceles hay muchísimos más hombres que mujeres, y otra cosa importante: a las guerras, de siempre, han ido los hombres, aunque ahora hay mujeres soldado, pero siguen siendo las menos), incluso, aunque no lo citan textualmente, hablan de las brujas y de lo que les ocurría a las mujeres en el siglo XVI, refiriéndose a que mataban a muchas por creerlas culpables de estar conchabadas con el diablo, aunque seguramente casi todas  las quemaban simplemente por ser diferentes, o por tener algún tipo de trastorno mental.


Spoiler(No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Me pareció fascinante la visión del  sexo, la culpa y la mutilación salvaje de la mujer recordando la escena dramática de su hijo mientras hacía el amor, y que le viene a la mente justamente cuando utiliza las tijeras de modo dramático e irracional… ¿negación para siempre del placer por el dolor y la culpa que producen locura? Muy posible./Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

   Y sigue mezclando a su antojo y con fundamento, Von Trier habla de psicoanálisis, de su muerte (hay un cita simpática a propósito de ello de la mujer), habla de fisiología médica para dar explicaciones, nos cuenta qué es la ansiedad (otra de las etapas por las que debe atravesar la mujer después del dolor por la muerte del hijo) y como se manifiesta en las personas por medio de síntomas físicos, etc etc; en resumidas cuentas: teje una tela de araña con muchísimos elementos que cohesiona perfectamente para que el conjunto resulte creíble, que de eso se trata, para que sea auténtico.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Johnny Guitar/ Nicholas Ray/ Estados Unidos 1954

El mundo cinematográfico de Nicholas Ray está enmarcado por personajes solitarios que se mueven en un mundo que los oprime. Su soledad es un exilio auto impuesto que genera casi siempre frustración, cólera, ganas de venganza. Los films de Ray suelen ser de género; es ahí donde mejor desenvuelve su filosofía artística. Era de género Chicago años 30, también lo era Rebelde sin causa (juventud y pandillas), y así muchas otras joyas que conforman su filmografía.

Johnny Guitarr fue concebida con poco presupuesto ya que Ray tuvo que trabajar en muchas ocasiones con pocos recursos por las limitaciones que se le imponían desde los estudios. Estos no entendía muy bien las intenciones de Ray en lo referente a su forma de hacer cine, y lo mejor que podían hacer era limitarse a formalizar con él películas de serie B que costaran poco dinero y se hicieran rápido. Aún así, su genio, y sus miras, iban mucho más allá de los convencionalismos y mediocridad de la época en la que vivió; era un adelantado a su tiempo y un valiente que hacía un cine comprometido con su manera de entender las relaciones interpersonales de una gente que no encajaba del todo en su entorno. Su lirismo cinematográfico es evidente, y los roles se cambian de una forma muy consciente. Aquí además del conflicto que hay entre los dos protagonistas (Joan Crowford y Sterling Hayden), hay una disputa encarnizada entre dos mujeres que son la propia Crowford y Mercedes McCambridge. Ya no ocurre como en los westerns de antes donde las disputas eran cosa de hombres, aquí el componente femenino está muy presente.

  Sterling Hayden, que ya había trabajado con Stanley Kubrick en Atraco perfecto, había sido objeto de denuncia por parte del senador McCarthy en la llamada caza de brujas. Muchos críticos dicen que Johnny Guitarr es una alegoría contra ese proceso injusto, donde las coacciones y los abusos hacia algunos de los que formaban parte de  la industria del cine  habían puesto una sombra de duda sobre su patriotismo; muchos los tacharon de antiamericanos, y el propio Nicholas Ray fue investigado por aquel comité de actividades antiamericanas.
Los personajes femeninos de Johnny Guitarr están masculinizados. Viena, (Joan Crowford) al principio del film utiliza pantalones, como los hombres, y lleva un pañuelo anudado  al cuello. Según pasa el metraje esta forma de vestirse, que está en sintonía con lo que siente por dentro, va cambiando y se hace más femenina. Esto ocurre porque su relación con Johnny también cambia, y parece que los sentimientos que todavía albergan se expresan con sinceridad a pesar de haber todavía mucho miedo y resentimiento por lo que había ocurrido entre los dos. El tiempo que estuvieron separados ha creado dicho rencor, y hay un diálogo mítico que refleja bien estas emociones reprimidas:
Johnny:
¿A cuántos hombres has olvidado?
Vienna:
A tantos como mujeres tú recuerdas.
Johnny:
¡No te vayas!
Vienna:
No me he movido.
Johnny:
Dime algo agradable.
Vienna:
Claro. ¿Qué quieres que te diga?
Johnny:
Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años. Dímelo.
Vienna:
Te he esperado todos estos años.
Johnny:
Dime que habrías muerto si yo no hubiese vuelto.
Vienna:
Habría muerto si tú no hubieses vuelto.
Johnny:
Dime que aún me quieres como yo te quiero.
Vienna:
Aún te quiero como tú me quieres.
Johnny:
Gracias (bebe). Muchas gracias.

En Johnny Guitar hay un estudio psicológico de los personajes concienzudo y profundo. Los gestos, las miradas, las frases cortantes y con gran sentido trenzan una compleja trama de relaciones que dan un climax de profunda tensión. El pulso narrativo es tenaz, brioso, y los diálogos secos y amenazadores reflejan muy bien lo que experimentan los personajes. El cromatismo de los colores, como si de una pintura se tratara, también pone de manifiesto lo que sienten en cada momento, especialmente los protagonistas; Vienna viste como siente, y, como mencioné antes, de una ropa masculina y oscura, pasa más tarde, cuando su relación con Johnny ha mejorado, a una ropa mucho más femenina, con colores como el blanco que reflejan pureza de sentimientos y ternura hacia el hombre que ama.


SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película) En su reconciliación también usa unos claroscuros premonitorios, al igual que en la magistral
escena en la que Johnny la salva del linchamiento. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

En resumidas cuentas: se pasa de un western de aventuras puro( el que se hacía antes), donde no hay demasiado estudio de los personajes, a un western donde el componente psicológico lo es casi todo, aunque la trama hace que tampoco falte aventura, descrita con contundencia y precisión, emocionante en la resolución de cada escena.
Como dato curioso decir que la película, a pesar de su pobre presupuesto, fue un gran éxito de público, y la crítica francesa de la época del film noir la trató como una obra maestra absoluta no sólo del género del western sino en general.
Directores como Jean Luc Goddard consideran a Nicholas Ray como un grande entre los más grandes.

martes, 16 de noviembre de 2010

Enemigos públicos/ Michael Mann/ Estados Unidos 2009


   
      Es romántica y crepuscular. Las formas de la mafia cambian, como todo. Ahora no se va  metralleta en mano asaltando bancos como hacían los forajidos del oeste, que a su gusto por atracar bancos se unía el de atracar también trenes. Dillinger es uno de los últimos de su especie, un romántico y tradicional hombre que sigue sus principios hasta el final; pero ahora la mafia se mueve de otro modo, y los hombres como él ya no tienen cabida en una sociedad en continuo cambio.

     Esta película es una caza, una persecución. La caza del hombre perseguido da cierta pena porque  con él se muere una época, aunque hablemos de una parte mala del  hombre, el fuera de la ley, el que se gana la vida robando y matando; pero, incomprensiblemente, nos sentimos identificados con Dillinger porque demuestra amor y tiene cosas buenas, aunque se conozcan  más  sus cosas malas; su componente humano, su ternura, su calidez  la demuestra con su chica y ésta lo hace ser mejor persona, pero ya no puede cambiarlo del todo y eso produce esa sensación de tristeza en todos nosotros al saber que la historia acabará mal.



 En esta película de Michael Mann no hay la sofisticación fría que puede fascinar lo justo, como en otras del autor; es un film más emotivo, equiparable en ese aspecto a su otra película El último mohicano. La acción es realista, y los tiros también, además de espectaculares; su fluidez es meritoria, aunque en ocasiones parezca que vaya al tran tran. Película de envergadura para un director irregular que parece no dar encontrado el camino, aunque tenga tablas para hacerlo, y tal vez algún día lo haga y se quede entre los mejores hasta el final; yo aún así lo espero, para mi disfrute y el de los que creen algo parecido a lo que creo yo.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Sonrisas de una noche de verano/ Ingmar Bergman/ Suecia 1955




Se podría ver como un tratado sobre el amor en forma de comedia romántica con trasfondo existencial. Curiosa y atractiva mezcla.

Aunque es una comedia, con aspectos parecidos a los de las comedias de Lubitsch o  La Cava, no es ligera sino de una densidad considerable cuando ahonda en la naturaleza del hombre y lo que trasciende de él en cuanto a  las relaciones sobre el amor.

Los diálogos son  muy del estilo y personalidad de Bergman: profundos, elocuentes, diálogos que producen angustia; Bergman sigue siendo Bergman aunque haga una comedia, pero sorprende, conociendo su filmografía, cuando nos dejamos llevar por este juego (solemne, con momentos puntuales de alegría) sobre los sentimientos.

Y no sólo se habla del amor; también se habla del desamor y, por lo tanto, de los celos, del deseo, del odio: - aquí hay enemigos irreconciliables, auque se ayuden por simple pragmatismo - , de juventud, vejez y  paso del tiempo en donde la forma de interpretar la vida cambia, y las necesidades también.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Deliverance (Defensa)/ John Boorman/ Estados Unidos 1972




Deliverance  significa en inglés liberación, rescate, y sí, hay un rescate que va seguido de una venganza en toda regla; pero esta película, del gran director John Boorman, podría haberse titulado también Survival, o sea: supervivencia, porque es pura y dura supervivencia, no sólo por la lucha en  el medio natural donde se desarrolla esta historia dramática y dura, un río y sus rápidos , sino por el añadido de unos desaprensivos, y de  una  personalidad psicopático- sexual, que le salen al paso a dos de los cuatro integrantes del grupo de amigos que hacen una excursión para concienciarse de los desaguisados cometidos con la naturaleza (aquí hay  mensaje verde y una crítica clara hacia una forma despiadada de relacionarse con el medio en forma de un monstruoso embalse que inunda todo rastro de vida que se interpone en su camino). Atención al duelo musical entre un Banjo tocado por un chico y una guitarra tocada por uno de los amigos del grupo aventurero… pocas veces he oído algo tan movido, espectacular y divertido.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Brazil/ Terry Gilliam/ Gran Bretaña 1985




          Con unas pinceladas de humor metidas de vez en cuando al más puro estilo Monty Python, una ambientación futurista incierta con reminiscencias retro y decorados de cartón, no digo piedra porque no es el caso sino ladrillo y cemento, muy gris, que forma parte de una ciudad con el mismo espíritu de ese mismo color gris que la representa tan bien, en un estado donde la burocracia y el control es lo común, lo cotidiano y que no deja la suficiente libertad al individuo para soñar(cosa que hace el protagonista muy bien y que es un escape para su frustración e infelicidad) y para alcanzar en algunos momentos algo parecido a lo que conocemos por felicidad; con un ministerio de información, que es donde trabaja nuestro héroe  protagonista, que es una especie de ente monstruoso que nos quiere aplastar con tanto formulario y formalidades estúpidas, que se mete en las vidas de la gente sin ningún reparo y con un derecho impuesto a la fuerza para poderse inmiscuir en los asuntos privados que pueden tener algún efecto sobre una sociedad demasiado vigilada, con todo esto tiene que lidiar nuestro antihéroe protagonista de Brazil, al igual que otros personajes que salen y que se enfrentan al sistema, algunos también poniendo bombas, ejerciendo de terroristas para intentar poder cambiar las cosas.



         El futuro que nos describe Terry Gilliam no está precisado, no tiene fecha, es un futuro posible, un juego de la imaginación y lo que el papel de la historia puede influir en esa imaginación, en ese discurso de la evolución de una sociedad cualquiera, igual que jugaba a eso La naranja mecánica, a una posibilidad surgida como consecuencia de la violencia extrema que surge entre mucha de la  juventud que describe la película de Stanley Kubrick; aquí la violencia es un pretexto para que el Estado ejecute un programa para poder controlar mejor a los delincuentes, pero un programa que limita totalmente la libertad de la persona convirtiéndola en una mala y cambiada reminiscencia de lo que fue(aunque fuera malo, era libre y obra de Dios; aquí  surgían problemas morales y de tipo religioso). Si en la película de Kubrick la violencia era el pretexto que tenía el estado para actuar a su antojo y sin tener en cuenta todas las singularidades del individuo como ser libre, en Brazil el pretexto sería el terrorismo y la inseguridad en la sociedad. Estamos ante un tema muy actual que tiene que ver con el terrorismo y los límites de la libertad para alcanzar cierta seguridad.

              Envolviendo todo en este cuento visionario nos encontramos  una historia de amor surgida en la mente del protagonista, en sus sueños, pero que se hará realidad y que será algo más(la mayor ayuda posible) por lo que luchar e ilusionarse; también le abre los ojos al protagonista, y lo ayuda, el personaje interpretado por Robert DeNiro, un automarginado que siempre escapa a todos los controles y que actúa de acuerdo a sus convicciones, un hombre que parece no tener demasiado miedo y que intenta cambiar lo establecido por todos los medios a su alcance; con DeNiro se descubrirán cosas interesantes…


    En Brazil hay algo de locura y pesadilla, un cierto surrealismo en la concepción del humor y en la forma de tratar lo que acontece, pero de este surrealismo pasamos casi sin darnos cuenta a un climax  opresivo, algo laberíntico no sólo en los comportamientos de los personajes y sus limitaciones impuestas por la burocracia y el miedo a no salirse de la casilla correspondiente, sino en la escenografía que me recordó de alguna manera a la de El gran salto, de los hermanos Coen, sobre todo en lo que tiene que ver con los interiores, con espacios grandes, y luces incidiendo sobre paredes en las que se apreciaban  unos claroscuros bastante sugerentes, con un ambiente formal, casi solemne, que parece darle un cierto rasgo kafkiano necesario, y expresionista, el del poder del control y estar continuamente en el punto de mira, observado por mil ojos que te aplastan.