" cinódromo
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miércoles, 20 de octubre de 2010

Tenderness (La ternura del asesino)/ John Polson/ Estados Unidos 2008



El guión es muy aceptable y el desarrollo es bueno; me gustó el climax extraño en el que se mete uno, con personajes marcados por el dolor y la locura. El psicópata da muchísimo juego y tiene matices en forma de claroscuros que lo hacen muy atractivo desde el punto de vista de su personalidad; a la chica, que mantiene una relación de los más macabra con él, le ocurre lo mismo. Y en medio un Russell Crowe sobrio y con un mundo interior tormentoso, pero disciplinado en su comportamiento (este tipo de papeles se le dan muy bien)… la música es un complemento perfecto a unas imágenes  que desprenden tristeza, soledad, amargura, sinsentido… y hablo desde una perspectiva que trata de entender qué puede pasar por la cabeza de la pareja protagonista: gente que no encaja en este mundo y que, inevitablemente, termina mal.

martes, 19 de octubre de 2010

Los hombres que miraban fijamente a las cabras/ Grant Heslov/ Estados Unidos 2009


   
   Comienza bien esta comedia de militares especiales con una actividad tan sorprendente como revolucionaria. La introducción de técnicas paranormales para combatir al enemigo es el punto de apoyo para desarrollar situaciones hilarantes y con un grado de surrealismo que, si bien al principio te enganchan, comienzan a aburrir y resultan repetitivos pasados 20 minutos de metraje.



    La relajación que desprende la película, y que en el personaje de Lyn Cassady, interpretado por George Clooney, se manifiesta en todas y cada una de las escenas en las que aparece, se agradecen por el hecho de que le da un grado de buen rollo y pasotismo que se ajusta al tono simpático, pero que no se desarrolla lo suficientemente bien ni tiene los matices necesarios como para que la historia no se estanque, algo que inevitablemente ocurre por el empecinamiento de no salir de una idea que se gasta por sí sola. Ese mismo tono relajado, pero en ambientes totalmente distintos, era el que veíamos en El gran lebowski, con la diferencia de que en la de los hermanos Coen la había cosas que contar y anécdotas con las que no aburrirnos, y reírnos con la mandíbula relajada, cosa que no le ocurre a Los hombres que miraban fijamente a las cabras.

Robin Hood/ Ridley Scott/ Estados Unidos 2010


Me han cambiado al Robin Hood de toda la vida por este más metido en intrigas políticas; la aventura que solía acompañar al personaje fuera de la ley y guardián de los desprotegidos desaparece.



Esta película de Ridley Scott es una de sus películas aburridas. Cuando se le da por hacer una de este tipo no hay quien lo aguante y, aunque guarda algunas escenas en la recámara donde se aprecia su estilo eficaz y elegante, lleno de contenido visual y de fuerza, el conjunto resulta apático, sin emoción ni ningún tipo de encanto. Las escenas se suceden porque sí, sin un plan preconcebido ni trabajado, inconexas. Hay aventura, pero ni te engancha ni resulta. Le ocurría algo parecido a su film del año 2005, El reino de los cielos: otra de sus películas aburridas y sin personalidad. En fin: una lástima sabiendo que cuando se pone lo hace de cine, nunca mejor dicho. Sólo hay que comparar ésta, o El reino de los cielos, con Gladiator para darnos cuenta de las diferencias abismales. Una es pura aventura y emocionante, un drama para el protagonista y para los suyos y una lucha personal por hacer justicia, todo con un ritmo y un estilo atractivos y equilibrados; las otras dos: el reverso de la moneda.

sábado, 16 de octubre de 2010

Alien, el octavo pasajero/ Ridley Scott/ Estados Unidos 1979




Ciencia ficción en estado puro mezclada con suspense en el vacío del espacio interestelar. Alienígena con intenciones aviesas hacia el resto de los seres del universo, hombres incluidos, que se manifiesta por su gran agresividad, con elementos tales como sangre que es como nuestro ácido, y que deshace todo material que entra en contacto con ella. Gritos de terror en el espacio silencioso mezclados con sangre que lo salpica todo, pero  que enseña lo justo para no ser vulgar.


SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Ser cibernético confabulado con el monstruo; otro enemigo más en la nave. Sorpresa. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Magistral en su género que abrió nuevas puertas al fantástico. La dirección
artística marcó estilo, y el alien fue mucho más creíble que anteriores criaturas de ficción o engendros varios. Te agarra desde el principio, un abrazo frío como el cosmos, y a cada minuto que pasa vas notando que ese abrazo se hace cada vez más estrecho, más angustioso, hasta temer que se haga insoportable y te deje sin aliento. Esta película mítica es pura supervivencia, donde el suspense y la tensión en el tramo final hacen que se te acelere el corazón hasta casi fibrilar…emocionante. Y la mejor forma para poder sobrevivir es la unión del grupo para combatir al intruso ya que es él o cada uno de los que forman la tripulación de la nave; el miedo también ayudará a esa toma de conciencia de que unidos podrían tener alguna oportunidad.


Hasta que todo pasa como si hubiese sido una pesadilla en un profundo sueño inducido dentro de tu cápsula espacial.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Iron Man 2/ Jon Favreau/ Estados Unidos 2010


Aquí los actos públicos ante periodistas y sociedad en los que hay que presentar nuevas proezas tecnológicas, bien de Iron Man,  bien de su competidor y rival de la empresa Hammer, ayudado por un ruso (interpretado por un cada vez mejor actor Mickey Rourke) resentido y con ganas de venganza, son un show en sí mismas. ¡Viva el espectáculo! Y si se le añade una potente música de AC DC, la cosa se vuelve más energética, como debe ser, como lo es el propio Iron man.

Los dos protas: -Robert Downey jr y Mickey Rourke- están simpáticos, cada uno a su estilo, y el sentido del humor es una constante a lo largo de las dos horas de duración. Por su parte, las dos chicas: -Gwyneth Paltrow y Scarlett Johansson- salen preciosas y muy deseables: Iron Man tendría que estar contento no sólo de su indestructible armadura sino de los dos monumentos que lo acompañan frecuentemente; no me extraña que anduviese tan emocionado cada vez que aparecía. Su personaje, Tony Stark, se muestra como un hombre endiosado, salvador de la patria, presumido y bastante sobrado: sabe cuales son sus “armas” y eso le da fuerza. Cree en su valor moral y actúa convencido de hacer lo mejor: es como un Mesías, un salvador, un icono en el que fijarse y al que adorar, y a Stark le gusta esa admiración que causa, casi veneración, ya que es un vanidoso. En resumidas cuentas: Iron Man no deja de ser imperfecto, pero a todo el mundo le parece gustar su imperfección porque no es tóxica ni destructiva, por lo menos de lo que se considera bueno o dentro de un orden establecido y aceptado, aunque sí sea destructivo con el que no encaja dentro y quiere cambiarlo todo en una especie de revolución de la iniquidad.



Scarlett Johansson no sólo sale atractiva sino guerrera. En alguna que otra escena con body ceñido y dando patadas y tortas a discreción semejaría a Lara Croft en Tomb Raider, interpretada por Angelina Jolie, o a Milla Jovovich en la saga de Resident Evil.


En las escenas de los superhéroes en el aire se nota la digitalización y casi ni se perciben… tal vez sea por lo rápido que van Iron Man y cía; aunque las últimas en tierra están muy bien definidas y son entretenidas…

  … y mucha tecnología en forma de ordenadores futuristas, ingenios militares y hardwares de todo tipo que parecen sacados de una nave espacial…

martes, 12 de octubre de 2010

La conversación/ Francis Ford Coppola/ Estados Unidos 1974



       
      Harry Caul, un detective cuyo prestigio como especialista en vigilancia y en sistemas de seguridad es reconocido por sus colegas en todo el país, recibe el encargo por parte de un magnate de investigar a su joven esposa. Deberá escuchar sus conversaciones con un empleado de ese hombre del que parece estar enamorada. La misión, para un experto de su categoría, resulta a primera vista inexplicable, ya que la pareja no ofrece ningún interés fuera de lo corriente. Sin embargo, cuando Harry da por finalizado su trabajo, advierte que algo extraño se oculta tras la banalidad que ha estado investigando, ya que su cliente se niega a identificarse, utilizando siempre intermediarios...


     Esta película de Francis Ford Coppola es del año 1974, el mismo año en el que realizó la segunda parte del Padrino. No tiene la fama, ni de lejos, de ésta, pero está casi a su altura en cuanto a nivel artístico. Conceptualmente es muy diferente a las grandes obras (en cuanto a proyecto, no en cuanto a calidad) de su autor como El Padrino, Apocalise Naw o Cotton club. Es una película más reflexiva que de guión, sugiere más que enseña, y su sobriedad y limitación de recursos, tanto técnicos como económicos, hizo que el realizador se inventara una profunda e inteligente reflexión acerca de la soledad y la incomunicación. El personaje principal, Harry Caul, magistralmente interpretado por un gris y misterioso Gene Hackman, es un técnico en vigilancia y seguimiento, así es como se denominan los del ramo para no utilizar otra palabra que podría llevar a incomodidades, y esa palabra es espía. Él es una leyenda y tiene gran fama por trabajos pasados, muchos de ellos problemáticos, aparte de mediáticos, pero prefiere pasar siempre inadvertido porque está acostumbrado a que su trabajo no interfiera en su vida personal, se puede decir que se lleva el trabajo a casa y que mantiene siempre la misma actitud defensiva y hermética: parece no saber, o no poder diferenciar, su vida de espía de su vida íntima. Esto le traerá problemas no sólo a él mismo sino también a sus amigos y conocidos, aparte de a alguna que otra mujer con la que se relaciona sentimentalmente.


     La tecnología es otra de las protagonistas de la película. Está siempre presente y llega a agobiar. Es una tecnología primitiva (primeros años 70), una electrónica al servicio del espionaje que resulta amenazadora. Vista con la perspectiva del tiempo, y hablo desde el año 2010 (año en el que está hecho este análisis), y con los medios tecnológicos que hay hoy en día, se podría llegar a  pensar que no resulta tan precisa; yo a la gente que pensara eso le preguntaría: ¿precisa para qué? Porque en La Conversación se habla de espiar, de grabar conversaciones con algún fin, legítimo o no, y la electrónica que nos enseñan está suficientemente desarrollada como para cumplir con ese fin satisfactoriamente y con todas las garantías; de hecho, la conversación que graba Harry Caul al principio es la clave y el origen de todo lo que ocurre más tarde, y esta conversación grabada en un parque, donde sería muy complicado hacerlo, es completamente nítida. Este tipo de trabajos son los que habían hecho de Harry Caul un referente en el mundo del espionaje.

         Hay en La conversación una amenaza en la sombra que con el transcurso de los acontecimientos parece estar más en la cabeza del protagonista que en el mundo exterior, y digo parece. La paranoia comienza a envolver la vida del protagonista porque su trabajo le está afectando, y más concretamente su último trabajo en el que hizo lo que nunca antes había hecho: entrometerse en lo personal, tratar de saber qué pasaría con la pareja que había espiado una vez entregadas las grabaciones. Y la interpretación que hace Harry de esa conversación le lleva a sospechar que esa pareja está en peligro. Es entonces cuando se da cuenta de que está haciendo algo reprobable moralmente porque su trabajo está ayudando a otro a cometer un delito, seguramente un asesinato. Más adelante se dará cuenta que  su interpretación de lo que oye en esa conversación no se ajustará a lo que preveía, y los resultados desconcertarán tanto a los espectadores como al propio protagonista.
        El dejar caer ciertos comentarios sugerentes, como si no se quisiera, las pausas significativas, los gestos que resultan incómodos o provocativos, hacen que la película adquiera un tinte demasiado oscuro, tirando a mate. Se esconden demasiadas cosas y hay que traducirlas para darle un significado coherente, es así como se va construyendo la trama, es entonces cuando entiendes lo que pasa, es entonces, y sólo entonces, cuando compruebas lleno de admiración (porque este juego insinuante y esta atmósfera enrarecida y hermética es propia de un maestro) que las víctimas se convierten en verdugos y los espías en espiados… ¿o no? La llamada telefónica a la habitación del hotel y el posterior destrozo de mobiliario, paredes, suelo y techo por parte de Harry plantea todas estas dudas.

    En resumidas cuentas, gran película de Coppola, aunque sencilla en su puesta en escena y de una sobriedad provocadora (ni tan siquiera introduce música,  sólo de vez en cuando algo de jazz en forma de saxo –lo que toca también Harry Caul- o de piano). Lo que hay detrás de la trama produce cierto desasosiego porque intuyes una amenaza; no sabes muy bien qué o de dónde puede provenir esa amenaza, aunque terminas descubriendo casi todo el pastel, por lo menos lo principal que precedió a la conversación que anuncia el título de la película, un descubrimiento que sorprende y con el que no contaba Harry Caul.