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martes, 12 de octubre de 2010

Pi. Fe en el caos/ Darren Aronofsky/ Estados Unidos 1998



De un blanco y negro diluido y un aire entre psicodélico y trascendente, donde todo lo tangible se puede sintetizar en fórmulas matemáticas, y donde las formas circulares (de ahí podría venir lo del título pi: eso de 3,1416…) dibujan toda clase de espirales elípticas que son manifestación de una naturaleza que se pudría plasmar en números; Aronofsky hace una arriesgada reflexión, pero acertada en su discurso y bastante coherente, a pesar de la dificultad que ello conlleva, de los principios que mueven la naturaleza. Se entremezclan temas de filosofía, ciencia (aquí en forma de matemáticas) y religión en un cocktail explosivo y alucinante con base en la más pura realidad.


El protagonista parece vivir tan sólo por y para su trabajo, que es como una misión, y más cuando conoce al judío seguidor de La Cábala que contactará con él por un interés motivado por una misión religiosa que conducirá al “poseedor del secreto”  a alcanzar la Gloria Eterna. Para los judíos él es un simple instrumento por el que se vale Dios; para Maximilliam Cohen (el protagonista) él mismo tiene dentro la solución sin ningún tipo de interferencia; no es un instrumento de nadie: el descubrimiento nace en él y nadie se podrá aprovechar para cualquier tipo de beneficio partidista. Su profesor, y algún tiempo atrás maestro, es un contrapunto que trata de poner límites a la temeraria aventura en la que se embarca Max. Sería la visión conformista de no atreverse a ir más allá por el miedo a descubrir secretos que nos harían más insignificantes y que nos aplastarían contra la pared como a molestas moscas, contra el inconformismo del protagonista que es valiente, y en el que su genialidad, que como toda genialidad también tiene bastante de locura, hará que se impulse hacia esa búsqueda del conocimiento más perturbador.



Hacha de guerra/ Kurt Neumann/ Estados Unidos 1956




Transcurre en la época colonial británica, en Norteamérica. La película del director Kurt Neumann tiene su valor cinematográfico por la sencillez con la que es contada una historia de narrativa fluida y tono amable, a pesar de tratar un tema como el de las luchas entre indios y colonos (militares o civiles), lo que le da un aspecto singular. En Hacha de guerra la aventura es inherente en este conflicto entre autóctonos, indios y los llegados del continente europeo, y descendientes, por la posesión de la tierra y su dominio: cuestión recurrente en westerns clásicos, y no tan clásicos, que sirve muchas veces de pretexto para entretenernos en refriegas a caballo y con rifles Winchester, para el que los tenía (recuérdese si no el magistral film de Anthony Mann, Winchester 73,  para que nos demos cuenta de lo que podía costar estar en posesión de una de estas preciadas armas), entre ambos pueblos en frecuente lucha.

Tiene aspectos semejantes a Flecha rota, de Dalver Daves en cuanto al mensaje pacifista y conciliador entre indios y blancos. Es más: en las dos películas hay una clara defensa de la convivencia común y de la mezcla; cualquiera que haya  visto estas dos películas se dará cuenta del hecho.
Otro filme que trata un tema parecido, pero de una forma distinta (en ésta hay más intimismo, al principio, y más análisis de lo que podía ser el pueblo sioux más adelante, cuando Kevin Costner entra en contacto con los indios), es Bailando con lobos: aquí, al igual que en las dos mencionadas anteriormente, el hombre blanco se integra en la cultura y sociedades indias autóctonas, y todo para cambiar una situación en cuanto a integración que irá mejorando con el paso del tiempo. Se puede decir que los protagonistas de estas películas serían pioneros de la integración entre razas.

En resumidas cuentas: Hacha de guerra es una película hecha por un artesano del cine que entretiene y que recuerda otras épocas, cuando tus padres, seguramente, iban al cine a ver películas del oeste en sesiones dobles, o cuando uno mismo (el que escribe esto) veía otras muchas del género en la televisión cuando era un niño.

300/ Zack Snyder/ Estados Unidos 2007


Épica en todas las direcciones y usando todas las “armas” que el género pone a disposición de los creadores de esta película diferente y moderna: un cuento, no de hadas, sino de guerreros que luchan con orgullo y valentía  por lo que creen y lo que quieren: por su libertad. La guerra seguramente no era así de exagerada, aunque es muy posible que  los espartanos fueran  los guerreros más valientes y mejor preparados para las batallas de aquella época en la que el imperio persa quería apoderarse de Europa (como siglos más tarde lo intentó el imperio turco), y a continuación del mundo. Emocionante; las batallas, de una estética oscura muy cuidada y muy bien pensada, donde la textura hace que lo digital (pensemos en el lobo y el niño del principio) se integre muy bien en lo que se ve, donde hay planos que parecen lienzos hechos por un pintor tenebrista, son carnicerías crueles, pero hechas con un lirismo que realzan todavía más la heroicidad; en el intervalo entre batalla y batalla se subrayan muchos de los aspectos nobles y humanos de los hombres que formaban aquel grupo de 300 hombres que lucharon por la libertad (supongo que ya sabrán casi todos los que leen esto que esto es historia).


De este tipo de películas me quedo con Gladiator, Excalibur (de John Boorman, aunque hace tiempo que la vi y tal vez ahora me convenza menos), Espartaco, El halcón y la flecha, cuya frescura sigue siendo admirable, y, por supuesto, esta 300 que para mí es una especie de paradigma de modernidad, auque tenga serias dudas, y las mantendré seguramente durante años, de que pase bien el paso del tiempo: eso se sabrá con el tiempo, valga la redundancia.



sábado, 9 de octubre de 2010

Río Rojo/ Howard Hawks / Estados Unidos 1948



Esta maravilla del séptimo arte realizada por el maestro Howard Hawks es del año 1948, y es la primera interpretación en pantalla del gran Montgomery Clift, uno de los iconos masculinos del cine, genio de la interpretación y con un carisma que iba mucho más allá de lo meramente interpretativo; su vida fue para hacer también otra película: homosexual, atormentado, no sólo un gran actor(de los más grandes) sino bello, pero que a causa de un accidente perdió esa belleza y gran parte de su encanto por la inexpresividad resultante del trauma. Murió joven y dejó pocas películas, pero algunas muy buenas, como Yo confieso de Hitchcock o Un lugar en el sol, donde compartió cartel con Liz Taylor y que, al perecer, había estado enamorada en la vida real de él.



La película Río Rojo es uno de los mejores westerns de la historia; yo lo pondría a la altura de Centauros del desierto, Río Bravo, también de Hawks, La diligencia, Jhonny Guitarr o, la mucho más reciente, Sin perdón de Clint Eastwood. Hawks nos ofrece una película épica, una especie de Odisea por las praderas del oeste norteamericano, llena de grandes paisajes y de cabalgadas legendarias; el duelo interpretativo entre John Wayne y el enorme talento de Monty Clift es ganado claramente por este último, y eso en una de vaqueros ya es difícil, pero el personaje que interpreta Monty le va como anillo al dedo, es el hijo adoptivo de John Wayne, que lo acoge después  de que sus padres murieran por un ataque de los indios, y pone toda su ilusión en él porque piensa que un día heredará todo lo que gane con el sudor de su frente. Esto es una “road movie” del oeste, como lo es, aunque no del oeste, Thelma y Louisse o Easy Rider, o como la es, esta sí del oeste, Caravana de mujeres… es un viaje, una aventura y lo que acontece en ella.
Pero además de aventuras hay conflictos humanos; al trasladar el ganado surgen problemas porque el viaje se hace muy duro.

SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
 John Wayne había contratado hombres para hacer el trabajo, y ese trabajo acabaría cuando llegaran a su destino con las reses, pero cuando empiezan a surgir las deserciones John Wayne no se lo toma bien y obliga a cumplir el contrato a la fuerza a los vaqueros; estos conflictos y la dureza del entorno y de las circunstancias hace que cambie el carácter de John Wayne, éste se hace tiránico y no tolera nada que desaliente a los hombres porque lo único, lo principal, es trasladar el ganado a Missouri, cumplir con lo que firmaron aquellos hombres que le están cogiendo no sólo miedo al patrón sino también manía. Y cuando uno de los miembros del grupo quiere abandonar la expedición a la fuerza, John Wayne, ayudado por su “hijo” Montgomery Clift,  también la utiliza, y en una escena llena de tensión hay un tiroteo por un duelo entre un disidente y el patrón, donde muere el empleado. Es un escarmiento para todos, pero la gente cada vez está más descontenta; incluso los incondicionales de Wayne, como Monty Clift y su viejo amigo cocinero, empiezan a pensar que la actitud de John Wayne y su forma de actuar  no son las más aconsejables.
Hasta que Monty se hace con los mandos de la situación, con su carisma, con su fuerza interior que se manifiesta a la perfección en su mirada que parece atravesarte cuando clava sus ojos en ti. Es un pistolero conocido que siempre estuvo con su “padre adoptivo”, y lo quiso(aunque no ha dejado de quererlo a pesar de su cambio), pero que no puede consentir que el traslado del ganado se convierta en una masacre de unos hombres descontentos, con lo que se lleva el ganado y los hombres que lo quieren acompañar  por otro camino diferente al que quería hacer el patrón, y a éste lo deja sólo y con comida suficiente para que pueda llegar sano y salvo a un lugar acordado; pero John Wayne le dice a Monty Clift que lo ha traicionado y que se vengará aunque sea lo último que haga en su vida… y la película sigue con más aventura; hay un asalto de un grupo de indios a una caravana, donde Monty Clift encuentra a una mujer que parece estar hecha a su medida, que se enamora de él y que en un final flexible, amable, lleno de buenas intenciones, será la encargada de arreglar el conflicto entre padre e hijo. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)




Esta peli rezuma aventura, esta peli rezuma épica, esta película rezuma amor, esta peli rezuma odio, esta peli rezuma tiranía y templanza( la que demuestra muchas veces Monty Clift que no se deja llevar por los piques que le hace el otro pistolero), esta película rezuma miedo( la que tienen los hombres cuando dejan a John Wayne a la buena de Dios y éste jura venganza; no dan ni dormido por el temor a que aparezca en la oscuridad de la noche y acabe con todos ellos), esta peli rezuma lealtad y sacrificio, esta peli rezuma rebeldía… ESTA PELI REZUMA ARTE!!!

viernes, 8 de octubre de 2010

Memento/ Christopher Nolan/ Estados Unidos 2000




Creo que Christopher Nolan quiso hacer una película distinta, original y que no es tan arriesgada como pudiera parecer, aunque es experimental en cierto modo por los planteamientos que promueve y las discusiones que provoca. Contar una película de atrás hacia delante, dando pequeños datos según pasa el metraje, y que todo encaje a la perfección como un puzzle es experimentar; y si lo que cuenta es la historia de Leonard Shelby, un hombre con una enfermedad rara que hace que no recuerde del minuto 15, más o menos, hacia atrás, se puede decir que además de una especie de experimento lo que nos está contando Nolan es bastante original.




Spoiler( No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película) 
Uno de los tatuajes de Leonard dice “no te fíes de tu memoria” y este es uno de los principios fundamentales que mueven su vida. A partir del acontecimiento en el que Leonard pierde la memoria, los hábitos, la disciplina y una obsesión que lo “obliga” a seguir adelante en busca de los asesinos de su mujer hacen que la venganza sea un objetivo vital (¿Ocurrió realmente esto o se lo inventó Leonard? ¿Siguió viviendo su mujer y fue Leonard el que la mató con las inyecciones, inventándose la historia de Sammy para no vivir tan atormentado y poder perseguir a cualquier John G? Creo que es así, que es lo más coherente, aunque tampoco sería descabellado pensar que no tenían porque ser la misma persona Leonard y Sammy… el detalle importante del reloj, que atrasa ¼ de hora y no 2 minutos, que es el tiempo que tardaría Sammy en olvidar, podría avalar esto último; pero también hay que aludir al hecho de que se ve en el psiquiátrico a Leonard por un momento, por lo que parece  seguro que son la misma persona; pero, como ya había comentado: ¿no podía ser esto una visión de Leonard personalizando su propia imagen en el caso de Sammy que había tratado él mismo? Hay que pensar que sus recuerdos también podían manipularse por esa especie de psicosis del personaje que lo obligaba continuamente a buscar al asesino de su esposa, y que en una escena en la que Teddy le explica que Sammy nunca había existido, que él era Sammy, y que él la había matado con unas inyecciones de insulina, Leonard tiene dos visiones (¿uno de ellos recuerdo real, o los dos inventados?), en una se ve como Leonard le pone una inyección, pero en la otra le da un pellizco en la misma pierna donde antes le había puesto la referida inyección( una escena que ya se había repetido anteriormente en la película cuando Leonard recordaba por algún motivo cariñoso a su mujer); o sea: que en su mente pocas cosas estaban claras, y lo de verse a si mismo en el psiquiátrico podía ser también un recuerdo manipulado por la influencia de Sammy o de cualquier otro que no saliera tanto en pantalla, pero al que le interesara manipularlo también.

            Creo que Leonard habla por teléfono con Teddy, de hecho en varias ocasiones se dirige a élcomo agente.

           Otro punto interesante y que hace dudar de que sean la misma persona Leonard y Sammy( y perdonad que me repita tanto en esto, pero es fundamental en la trama de la película),  es cuando Leonard le lee a Natalie un informe del caso de la policía en el que le habla del asesinato y violación, si no recuerdo mal; es posible que le esté leyendo el informe del caso, pero también cabe la duda de que sea un informe inventado por Leonard, o manipulado por otra persona, por ejemplo por el mismo Teddy… complicado, aunque lo más probable es que sí sean la misma persona, aunque haya bastantes matices que podrían contradecir eso…
/ Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)
 

En la escena de Natalie con Leonard,  donde la mujer lo insulta y lo humilla para que la golpee, cosa que hace, cuando sale del apartamento y vuelve a entrar en el con la nariz sangrando para decirle a Leonard que un tal Dodd lo había hecho porque la chica se quería deshacer de él ¿pasan 15 minutos? Hay que recordar que es una escena en una sola toma, no hay ningún salto temporal, y pasa mucho menos tiempo desde que lo insulta hasta que vuelve a entrar mintiéndole para manipularlo que esos 15 minutos( pasan sólo 2 o 3 minutos mientras Leonard trata de encontrar un bolígrafo para apuntar el suceso con Natalie). Si alguien tiene la oportunidad de volver a verla que se fije en esa escena para saber su opinión.


     Por último, aunque cada vez me gusta más esta película, hay algo que la perjudica un poco, pero muy poco porque su desarrollo es perfecto para lo que puede ofrecer su planteamiento, y es la sensación de hermetismo y de repetición por la historia que cuenta, que, aunque  muy original, rebuscada diría yo, da esa sensación también por la falta de libertad que hay en los personajes por el propio espíritu del film. Aún así es una maravilla.

Número 9/ Shane Acker/ Estados Unidos 2009






  Entretenidísima película de animación de ritmo trepidante y que suscita grandes y nobles emociones en quien la ve. Tiene el encanto de Wall. E (aunque no llegue a la altura de ésta) en lo esperanzador de su mensaje  y en  una estética  visual similar a Pesadilla antes de navidad o a Coraline; si haces un cocktail con estas dos últimas y Wall.E,  y le añades épica, te encuentras con algo parecido a Número 9.