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viernes, 29 de octubre de 2010

La ley de la calle (Rumble fish)/ Francis Ford Coppola/ Estados Unidos 1983




El chico de la moto es el Rey y ha vuelto de su destierro, o, si se quiere, de las cruzadas (esa sería otra versión del mito). Su hermano pequeño, Rusty James, interpretado por el rebelde Matt Dillon, siempre ha sentido una idolatría ciega hacia él.

SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Rusty dice ser igual que su hermano, quiere ser su sucesor, quiere que las cosas vuelvan a ser como antes, cuando las pandillas andaban por la gran ciudad a sus anchas y había un espíritu de camaradería genuino, auténtico; quiere que la vida sea igual que cuando no había drogas, algo que destruyó las pandillas y aquel espíritu. Hay indicios que parecen confabularse en contra de su deseo: su padre, que niega que él sea como su hermano mayor (un Micky Rourke daltónico y medio sordo que parece no formar parte de un mundo tan simple, un Rourke atormentado que aparenta mucha más edad de la que tiene), ciertos hombres de color que juegan al billar en un  bar y uno de ellos le dice a Rusty James, refiriéndose a su hermano mayor, que parece un Rey sin corona en el exilio; y Rusty vuelve a decirle que él cuando sea mayor va a ser como él, y el negro le dice que no, que no se le parece en nada. /FIN SPOILER (ya se puede seguir leyendo sin problema)

Coppola vuelve a sus anchas. Deja los encargos a un lado y crea una obra personal y muy poética, con un blanco y negro que recuerda otras épocas, con el tiempo recordándonos que nada permanece, que un Mesías traerá otro nuevo ; el transcurso del tiempo inunda la película, con relojes por todos los lados, algunos incluso sin manecillas  para hacernos comprender que el tiempo, en ocasiones, es caprichoso y parece no avanzar, como cuando Rusty James y los suyos van a pelearse con otra banda, y es que el miedo hace detenerse el tiempo en las cabezas de quien siente esa sensación, para que sepamos lo duro que es enfrentarnos a el y tratar de vencerlo; también hay nubes que corren deprisa y nos da la sensación de precipitación, de aires de cambio, y el ritmo de la música de Copeland(el batería del grupo Police) también nos marca el transcurso de lo que acontece: el ritmo de la música marca el tiempo perfectamente como una partitura matemática, pero con mucha alma.




Esta película es la otra cara de Rebeldes; las dos hablan del mundo de los jóvenes, de las bandas juveniles, pero desde vertientes diferentes. Rebeldes es anterior a La ley de la calle y más clásica en sus planteamientos, más romántica al viejo estilo; Rumble fish es poética, en esto se semejan los dos films, pero más innovadora, visualmente mucho más poderosa. La mirada de Rebeldes es más inocente, sería como la mirada o la visión de un adolescente a punto de entrar en la primera juventud; la mirada de La ley de la calle es más mística, filosófica, como lo es el padre de ambos protagonistas interpretado por Dennis Hopper,
SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
un Hopper alcoholizado que trata de olvidar su pasado marcado por el trauma de un abandono( el de su mujer) que se fue a vivir el sueño americano con un hombre rico a California… y su hijo mayor vuelve de allí donde la ha visto en un concurso de televisión, pero donde no ha visto el mar, curiosamente; y su hermano le pregunta, extrañado, que cómo es posible que hubiese estado en California y no hubiese visto el mar( aquí se podría ver la metáfora de que no había conseguido cumplir su sueño de llegar todo lo lejos que hubiera podido llegar en la vida; por eso le dice a Rusty James que tiene que llegar donde él no ha llegado, que tiene que ver el mar y así cumplir sus sueños, sueños de crecimiento y libertad) /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

La ley de la calle es la mejor película de Coppola junto a El Padrino y Apocalise Naw. Estas dos últimas son películas más grandes, proyectos más ambiciosos del maestro; Rumble fish es más íntima, más pequeña, es una joya pequeña. Ganó en San Sebastián en el año 1984 y aunque es de las películas menos conocidas de Coppola no por ello significa que sea de las que menos interés despierte, todo lo contrario. Su onírica puesta en escena es compartida con un arrebatador lirismo y un análisis de los personajes cautivador, que trenza una telaraña de fino hilo y agudo análisis en lo referente a sus almas. La ley de la calle es dialéctica vital de unos personajes marcados por la soledad y la tristeza, un sentimiento producido por la pérdida de lo más querido y por la añoranza de lo que ya no volverá( véase la antítesis de Rusty James, a quien le gustan las multitudes, la gente; se siente vivo entre la gente, cuanta más mejor, y así se lo dice a su hermano y a su mejor amigo cuando salen por el otro lado del río, donde debió haber nacido su hermano mayor (el chico de la moto nació en el lado del río equivocado); en esta película se buscan referentes, ideales: los que para Rusty James cree tener su hermano, se busca una quimera que es la de todo el mundo: la posesión de la felicidad, y Rusty James parece no tenerla a pesar de haber vuelto a encontrar su inspiración, la que puede darle su hermano que ha vuelto, (¡ y cómo!)Tremenda la escena de la pelea entre Rusty James y otro drogata en el metro, en la que aparece el chico de la moto como si de un personaje de leyenda se tratara, entre humo y vapores que sobrecargan la atmósfera y las emociones); pero el desencanto sigue ahí, Rusty siempre está mal, enfermo de pena y de rabia, y esto es lo que le dice su hermano en la casa del padre cuando está convaleciente de una herida muy sangrante que tiene en la pelea del metro, donde se volvieron a encontrar.

La fe ciega que Matt Dillon tiene por su hermano evoluciona a mitad de película en duda; no sólo es su propio hermano mayor quien trata de hacerle comprender que él no merece la pena sino también su amigo (el que lleva gafas), que en un momento de enojo le llega a decir que su hermano es poco menos que una mierda, y que la vida en aquellos tiempos de peleas y pandillas estaba marcado por el miedo cuando la violencia hacía acto de aparición, se tiraba por los suelos, en parte, el mito romántico de lo maravillosas que eran las  peleas entre pandillas, al igual que la idealización que Rusty tenía de lo que representaba su hermano, sobre todo cuando éste le confirma que con el tiempo, incluso, todo aquello llegó a ser un auténtico coñazo, algo aburrido y que no conducía a nada. Y la evolución y duda de Rusty tiene que ser contrastada por alguien que merezca todo el crédito, y quien mejor que su padre para confirmarlo; por eso le pregunta si su hermano mayor está realmente loco como dice alguna gente del barrio, como el policía que lo acecha. Pero la evolución no se estrella con la decepción al decirle su padre, convencido, que su hermano no está loco, simplemente siente las cosas de diferente manera, con mucha más intensidad (a pesar de no ver bien ni oír a penas), y que  es esa intensidad la que sí podría volverlo loco…

       Nada más que decir, simplemente magistral.

7 Ya han hecho su aportación. Sigue comentando si quieres:

Outsider. dijo...

Como siempre, fenomenal.
Muchas gracias por tu trabajo en este blog.
Un fiel lector

VASF dijo...

Hola Javi, me gusta mucho el formato de tu blog, un gusto leerte también. Por cierto yo también soy de Ourense aunque ahora vivo muy muy lejos.
Un abrazo
vasf

Javi dijo...

Gracias, Outsider. Esta película para mí es muy especial y tenía ganas de escribir algo sobre ella. Supongo que se nota.

Vasf, un saludo. Me dejaste flipado cuando leí que también eras de Orense<; me alegro mucho porque tu blog me parece una pasada y se lo recomiendo a todo el mundo, tiene muchísimo nivel y se nota que tienes una cultura bastante amplia y buen gusto para esto del cine. Bienvenido a mi blog y espero verte de vez en cuando para comentar algo interesante que decir. Nos leemos.

Alexme dijo...

Curiosamente hace un par de semanas vi esta cinta(y en Versión Original :D), ahora entrando al tema me parece una gran obra, el blanco y negro le da un toque sombrío a toda la historia y tanto Matt Dilon como Micky Rourke realizan una soberbia interpretación, lastima que el papel de Diane Lane sea tan corto. Obra muy de autor y recomendable.

pd1: el chico de la moto ha vuelto
pd2: ¿alguien más se ha dado cuenta que aparece sofia coppola como hermana de diane lane?

Bruno dijo...

Joder, que buena entrada.
Le pongo la misma nota que tú, y estoy de acuerdo con todo lo que dices. Me ha llamado la atención que no hablas del tema de las bandas y tal, y sí de lo poético de la película, y es que a mí esta película no me parece un acercamiento realista al ambiente de las bandas, sino que es un acercamiento con un gran lirismo, que por encima de toda cuida la ensoñación. Lo digo porque hasta ver tu entrada creía que era el único que veía esta película más como una bellísima fantasía que como la típica película de bandas.
Ya le haré una entrada en mi blog algún dia, y de nuevo enhorabuena por ella jeje

Javi dijo...

Gracias, Bruno, por tu inspirada aportación. Lo veo como tu.

Ariadna dijo...

Buena película, tanto ésta como Rebeldes, ya son clásicos a recuperar. Rebeldes me gustó más, al ser más coral, hay más ocasión para que se luzcan todos los jóvenes actores-futuras estrellas, algunos, o futuras estrellas olvidadas, otros. Qué caprichoso es a veces el mundo del celuloide...