" cinódromo: 2011

viernes, 23 de diciembre de 2011

Feliz Navidad y feliz año 2012



 JAVIER SIMPSON DESEA UNA FELICES FIESTAS A TODOS LOS AMIGOS DE LA BLOGOSFERA. QUE TENGÁIS TODOS UN GRAN AÑO 2012.






CREO QUE DEBERÍA ADELGAZAR UN POCO PARA PODER DEJAR LOS JUGUETES



miércoles, 21 de diciembre de 2011

El carnaval de las almas/ Herk Harvey/ Estados Unidos 1962





Serie B que debería considerarse serie A, en mi opinión triple A ahora que está de moda con las inmorales agencias de calificación que no dejan ni respirar.
Esta película de terror es como si fuese una transición hacia la muerte, como si nuestra protagonista Mary Henry aún no se hubiese muerto del todo, pero esté en camino de hacerlo. Este fascinante film de 1962, que seguramente influyó enormemente en David Lynch, muestra ese camino.

Propuesta sugerente y atrevida en una resolución brillante, ingeniosa, hecha con una enorme soltura la que nos ofrece este director desconocido para mí, un tal Herk Harvey. Desconocía también la existencia de la protagonista, Candace Hilligoss,  una mujer de la que apenas se sabe nada (miré por Internet y de su biografía muy poco; tan sólo que trabajó en el teatro, hizo una producción en gira de placer idiota, con Nina Foch, trabajó en televisión y en el famoso club Copacabana de bailarina. Hizo tres películas, fue novelista y estuvo casada con el también actor Nicolas Coster, con el que tuvo dos hijos… ¡¡fascinante, como esta peli protagonizada por ella!!  ;-) ). La mujer, sin ser una gran intérprete, le sobra físico y erotismo, además de profesionalidad y saber estar; Candance podía haber salido sin ningún problema en cualquiera de las producciones de la factoría británica Hammer en donde las mujeres eran sensualmente fascinantes y provocaban en muchos espectadores tentaciones inconfesables.




La música la interpreta obsesivamente un órgano que muy bien podría ser el mismo que toca la protagonista en la iglesia en la que trabaja; es una música lúgubre, como de entierro, extraña, pero que le va como anillo al dedo.
Hay un accidente de coche en un puente colgante y un río que se traga a las pobres chicas que viajan dentro…unas horas más tarde Mary Henry, que iba en el coche siniestrado, aparecerá andando en un arenal a las orillas del río…


Apariciones extrañas que salen al paso de la chica y la confundirán como en un mal sueño, como ya he dicho: muy al estilo Lynch, una actitud extraña, hermética y fría que la hará aislarse de la gente, aunque un médico trate de ayudarla y se interese de su caso y un vecino de la casa de huéspedes en la que vive Mary también, aunque a su manera y sin ser su intención, haciéndola sentir una mujer deseada, tratando de ligársela, pero que se dará cuenta en “su momento” que a la mujer le ocurre algo extraño e inexplicable que no le gusta. El chico terminará marchándose de su lado y dejará a la mujer a su suerte, que no es buena, cuando ella más lo necesitaba, cuando buscaba su compañía para seguir sintiéndose parte de este mundo.

Por cierto, la peli es en blanco y negro. Lo digo por si os la encontráis coloreada y creéis que se hizo así… para nada, y la verdad es que con su fotografía original gana bastante más que con ella manipulada.



martes, 20 de diciembre de 2011

Destino final/ James Wong/ Estados Unidos 2000




La verdad es que comienza bastante bien, con un aire misterioso que le hace tener cierto atractivo, aunque pronto se vislumbran ciertos aspectos comerciales que la empiezan a desfavorecer (esos aspectos comerciales que más me repatean), justo cuando el grupo de chicos que viajan a París empieza a entrar en el avión, y el protagonista tiene una especie de sueño- premonición que hace alarmar al resto del pasaje; ahí es cuando te das cuenta  que van a primar más clichés del género que no una historia bien contada de misterio que podría estar francamente bien. Funcionar funciona, como entretenimiento para el consumo de adolescentes sin demasiadas pretensiones, pero, una vez sorprendido al principio, y sabiendo por donde van los tiros, ya no lo vuelve a hacer en ningún momento ni te angustia lo suficiente, y eso, en una historia como ésta, es un fallido intento de recrear situaciones límite de terror. La idea de la peli es buena.



 SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)

La forma en la que explota el avión en vuelo, una vez que salen del aparato los chicos que van a protagonizar el film, con la rotura de cristales y demás, me parece un puro efectismo, nada real, precipitado y nada sugerente. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)




Cuando el negro de la funeraria les insinúa, como si fuese un gurú,  al protagonista y a su amiga que es lo que ocurre, delante del cadáver de la primera víctima después del accidente, te quedas medio sorprendido; aunque no terminas de creerte realmente al personaje secundario que sale unos segundos, y menos dando aquellas explicaciones. Era innecesario, la propia trama iría explicándolo todo, porque una vez sorprendidos con los primeros acontecimientos, esas explicaciones sobraban, además de quitarle misterio a la cinta.
La protagonista del film es la muerte, una muerte que se va cargando a los jóvenes protagonistas que la “despistaron” al principio por no subirse al avión; pero que ahora vuelve con ganas de venganza. Los primeros ataques que hace la muerte parecen ser en forma de líquido elemento.
           
SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
El primer chico que es asesinado es a causa de un resbalón por culpa de lo que parece ser agua viva, con conciencia, con muy malas intenciones. La manera en la que es estrangulado es chistosa, la verdad, muy aparatosa, como si fuera una especie de maniobra de circo tremendamente espectacular; sólo faltaba un repique de tambores mientras sucedía tal despropósito.

A la profesora que es sorprendida por la muerte en segundo lugar le ocurre algo parecido: el elemento líquido, una vez más, se confabula contra ella (una manifestación de la muerte como otra cualquiera, podría haberse manifestado en modo gaseoso, pero tenía capricho de volverlo a hacer en forma líquida. Y otra muerte aparatosa: el ordenador se alió con la urraca negra.
/FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

A muchos les parecerá que este elemento es uno de los mayores  atractivos de la película, la manera de, digámoslo así, pillar la muerte al grupito de desafortunados; pero a mi personalmente no me convenció  ya que es una recreación demasiado desarticulada de la acción, que la entorpece y hace que el ritmo se desajuste; a mi modo de ver hay una inadecuación entre el ritmo normal del film, un ritmo interesante, y el devenir de las muertes, que parecen no acabarse nunca… a los pobres no les da llegado su fin, y eso debe provocar en ellos gran angustia al concienciarse de tal situación, pero esa angustia, que debería provocar en el espectador su propia angustia, no es tal, es más bien cierto asombro por tanta torpeza que determina su propia muerte.




No me convencieron tampoco las coincidencias de los protagonistas en ciertos momentos. Se encuentran algunas veces de la manera más artificial. Hay una escena en la que están hablando, en una terraza, el protagonista y la amiga con la que mejor se lleva y aparece de repente el resto del grupo como por arte de magia: la otra pareja del chulito con su novia rubia en coche, el otro de la gorrita en bicicleta, que casi se espeta contra el coche del chulito medio cocainómano; y es entonces cuando se empieza a sospechar que alguien más va a morir…

SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
…como así sucede.
Pero el protagonista descubre que la muerte sigue un plan preconcebido. La gente que no viajó está muriendo ahora en perfecto orden al que tenían cuando se encontraban sentados en el avión, y la muerte no parece que se esté saltando dicho orden, por lo que ya pueden conocer quien será el próximo en morir. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

En esto (en el destino propiamente dicho, y en la muerte en sí, y su forma de manifestarse) hay ciertas similitudes con películas como El séptimo sello (lo sé, es un pecado mezclar estas dos películas, pero es una simple comparación en cuanto al destino y la muerte, pero nada que ver jajaja), La niebla, de John Carpenter (una peli en la que unos fantasmas de un barco hundido se vengan de todo un pueblo marinero por su mala vida), o la reciente Señales del futuro. Hay una lucha tenaz contra el destino cruel, y un patrón por el que se guían algunos personajes en dichos films; en Señales del futuro el patrón es claro: el papel con los números, en Destino final el patrón es

SPOILER (No leer el spoiler para no descubrir partes de la película)
el orden de los pasajeros en los correspondientes asientos del avión. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)


El elemento añadido de la policía para dar más tensión al desarrollo del guión lo veo un tanto ingenuo. Hacer  que el protagonista y los que se salvaron de la muerte en el avión parezcan sospechosos es una simplificación vacua de, por ejemplo, lo que era la policía en las películas de Alfred Hitchcok y las sospechas que levantaban en “ dicha institución al servicio de los ciudadanos” cualquiera de los protagonistas acosados en las pelis del rey del suspense (éste sí que sabía llevar el suspense hasta sus últimas consecuencias, con rigor y gran brillantez)

En ocasiones se mezcla lo que debería ser verdadera tensión con momentos puntuales de humor, como cuando van en el coche del novio de la rubia y el chico de la gorra le dice al conductor que vaya despacio y que, mejor, no adelante por la derecha, temiendo a que se la peguen y mueran todos, facilitando así la labor de la muerte que los persigue. Aquí hay un momento de reflexión del novio de la chica rubia en el que, al saber que el protagonista sabe el modus operandi de la muerte, y quién será el siguiente en morir, el chico que conduce comienza a acelerar para poder atraerla  y decidir así él realmente como y cuando va a morir y no la  misma muerte.

Finalmente creo que hay algo que contradice el guión, todo lo que parece ser la trama, el modus operandi de la muerte:
         
SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
…en la escena en la que el protagonista es atacado, cuando conduce en coche para reunirse con su amiga y protegerla de la muerte, ésta ataca a la chica y a él. ¿Cómo es posible? ¿Acaso la muerte no atacaba sólo de uno en uno y siguiendo el orden correspondiente a los asientos del avión? Le tocaba a la chica, si no me equivoco; entonces ¿Por qué la muerte trata de llevarse al otro mundo al chico también si no le tocaba? (Sé que mi argumentación tiene bastante de ingenuidad en la forma de expresarla, pero creo que eso merece una explicación)

domingo, 11 de diciembre de 2011

El desprecio/ Jean- Luc Godard/ Francia 1963


Se está haciendo una película sobre La Odisea y el productor Jeremy Prokosh quiere cambiar la visión que se da de ella al creer no encajar en el mundo de hoy, queriendo hacer de Ulises un personaje diferente a como lo concibió Homero. Se trataría de una versión caprichosa en la que Prokosh, papel que interpreta el agresivo (aquí también, como no) Jack Palance, le propone al escritor Paul Javal que la adapte a lo que él quiere. Esto choca con la idea que el director de la película, y que ya ha rodado parte de ella, quiere darle al proyecto. El director, ¡¡sorpresa!! , es el mismísimo Fritz Lang. Nada de un actor interpretándolo, no, es el famoso director alemán interpretándose a sí mismo, ya mayor y que se nos presenta con una cabeza muy lúcida.


 

Todo esto es el contexto en el que está circunscrita esta gran película de Jean- Luc Goddard. La historia se centra esencialmente en la relación de Paul Javal, escritor de obras de teatro y encargado de hacer un guión adaptado al gusto del productor, con su mujer Camille, interpretada por la bellísima y muy sensual Brigitte Bardot. Es una historia especial, tremendamente lírica, romántica, pasional, que produce una gran tristeza por el cambio que se produce en Camille. La mujer pasará de amar a Paul  incondicionalmente a un sentimiento de desprecio hacia él de un día para otro, o mejor dicho: en un momento que es como un castigo caído del cielo por esos mismos dioses que aparecen en La Odisea y que castigan cuando desean a los que viven bajo su amenaza, dioses que ejercen su justicia divina con crueldad.


En la relación de Paul Javal con Camille hay ternura, complicidad, inseguridad, yo percibo ciertos celos, más por parte de la mujer que del escritor, crueldad, tanto de una parte y ejercida con violencia por el escritor en un momento determinado, como por parte de la chica con su frialdad e hipocresía, sobre todo cuando ella ya siente ese desprecio hacia él y aún no se lo ha confesado.

Al ver como se suceden los acontecimientos, descritos con una sencillez y poesía maravillosas, nos preguntamos lo que tanto enfurece y desorienta al protagonista: ¿por qué ha dejado de quererlo su mujer? ¿Por qué su sentimiento ha cambiado tan radicalmente pasando del amor a ese rechazo molesto en forma de desprecio? ¿Es una versión a la europea intelectualizada de La guerra de los Rose en la que se aprecia algo parecido de Bárbara en Camille?


Ella sólo le dice a Paul lo que sus actos expresan claramente, que ya no lo ama, pero no le explica por qué  ha comenzado a despreciarlo; su crueldad es manifiesta cuando le contesta, ante la insistencia de Paul para que le explique qué ha motivado el cambio, que nunca le dirá por qué ha pasado, que moriría con el secreto. ¿No es eso un castigo? Sí, lo es. En la película yo veo comportamientos de Paul que son muy criticables, como que le de una bofetada a la chica cuando se comporta tan fríamente con él, algo que por lo que dice ella no es la primera vez que ocurre. Ese hecho sería motivo para separase de él sin discusión, pero no sólo y, creo, principalmente es eso, hay más. La mujer se ha dado cuenta de que la idea que tenía de su esposo ha cambiado, ya no lo ve igual sino como a alguien extraño y ajeno a ella, aunque lo reconozca en muchas otras cosas que no tienen tanta importancia, es algo que la ha cogido de imprevisto, seguramente. Ese hecho ha provocado su cambio, pero no se conoce el motivo y eso no sólo provocará amargura y angustia en el escritor sino asombro y cierta crispación en los espectadores.


 

No creo que el motivo de su desprecio sea porque ella se haya enamorado de otro con el que flirtea en un momento dado. Eso podría ser un enamoramiento, una especie de flechazo, no se puede saber, sólo interpretar. Si fuera así, si Camille se hubiera enamorado de otro hombre, el hecho podría explicar que dejara de querer a Paul, no que comenzara a despreciarlo. Ese desconocimiento hace de la atmósfera de la película uno de sus mayores atractivos al pasarse de la ambigüedad a un conocimiento que constata una obviedad confesada por la mujer, pero que deja la otra duda, la importante, ahí dentro como un rescoldo lleno de dudas y culpabilidad.



jueves, 1 de diciembre de 2011

Crows zero/ Takashi Miike/ Japón 2007




Supongo que no gustará mucho lo que voy a comentar a los amates del manga, género que no he seguido demasiado, pero que ha ofrecido a lo largo de mediados del siglo XX suficientes cosas de interés, y variadas, que me han convencido bastante más que la película que traigo hoy en este post.

Crows zero es un manga superventas en Japón en el que la violencia lo es prácticamente todo;  mediante ella se llegará a tener el poder suficiente para ser el más respetado en el instituto más conflictivo del país, un sitio donde la mayor diversión es enfrentarse a tortas los de una banda contra los de otra cualquiera que se tercie y quiera gresca. Hay un primitivismo exultante y una inocencia enternecedoramente patética en momentos puntuales que no la acabamos de asimilar sin un gesto de disgusto mezclado con sorpresa; esos contrastes que mezclan ultraviolencia con sentimentalismo facilón la hacen ser exagerada en cualquiera de los aspectos en los que nos fijemos. Aquí sólo hay peleas y más peleas coreografiadas al más puro estilo oriental. No es exactamente una película de artes marciales, pero es como si lo fuese. Hay una pornografía de la violencia, aunque no cruda, por el vacío de los argumentos en los que se prima el espectáculo más superficial. No hay ningún tipo de realismo, sólo el marco que acoge el esperpento, porque todo es exagerado, y eso es normal al tratarse de la adaptación de un cómic manga, y ya se sabe que el manga, en este caso para adultos (también lo hay para niños, o para adolescentes), se centra sobre todo en aspectos como la violencia o el erotismo de distinto tipo y para todos los gustos.


 


Darse de leches porque sí, para demostrar quien es el más fuerte y valeroso, como en la selva, ese es el argumento de esta película. Por el camino nos encontramos relaciones de estudiantes para ganar adeptos para la causa del líder y seguirlo hasta la victoria final… si eso no es ingenuo que venga Dios y lo vea.


De cualquier forma la dirección es ágil y la artística destaca considerablemente; por otro lado, estructuralmente está muy bien hecha; el formato la hace atractiva, ayudada por el poder de unas imágenes que son visualmente poderosas, aunque en ocasiones esa especie de estética publicitaria recargue. Eso no es suficiente para arreglar un conjunto lamentable por lo insustancial de un guión constreñido y simplón. 

martes, 29 de noviembre de 2011

La loba/ William Wyler/ Estados Unidos 1941



Sur de los Estados Unidos. Nos encontramos allá por el año 1900 en un pueblo cualquiera en el que abundan plantaciones de algodón y gente que ha conseguido fortuna gracias a su recolección. Entre el paisaje humano, aunque parte de él muy deshumanizado, además de propietarios de fortunas amasadas por el duro trabajo de pobre gente explotada, hay negros solícitos con sus señores y otra gente dedicada honradamente a sus trabajos. Un banquero y un periodista tendrán papeles importantes en este gran drama de William Wyler.
El núcleo duro familiar formado por los tres hermanos Ben, Oscar y Regina trata con un empresario llegado de Chicago un negocio que les podría hacer todavía más ricos. Se trata de una industria algodonera en la que tendrán que aportar un capital para financiar el proyecto. En principio cada uno pondrá su parte del total, pero ante los comentarios de Regina, papel interpretado magistralmente por Bette Davis, de que siendo así su marido Horace no querrá entrar en el negocio a no ser que se le ofrezca algo mejor, algo que no es como ella dice exactamente, se llegará al acuerdo entre los tres hermanos de que Oscar renunciará a parte de su inversión, cediéndosela a Regina...



 
Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
…con la aspiración de que en un futuro no muy lejano Leo, su hijo, pueda casarse con Alexandra, la hija de Regina y Horace, dueño del banco local y con una considerable fortuna conseguida de una forma diferente, a base de dedicación y honradez, a la de aprovechados y explotadores terratenientes de mentalidad sureña antigua y dañina. Regina y sus dos hermanos no entran tan sólo en este grupo, lo hacen además, y por partida doble, en el de la gente manipuladora, egoísta y codiciosa, personajes que se mueven por puro interés. /Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Comienzan las prisas cuando Regina tiene que poner su parte del dinero ante la insistencia de su hermano Ben, del que no dispone sino su marido Horace, y éste todavía no ha decidido qué hacer. Vuelto de Baltimore con su querida hija Alexandra para tratar sus problemas de salud coronarios, los tres hermanos, principalmente Regina, lo hostigan para que de una contestación, aunque sepan de su muy deteriorado estado de salud.

Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Horace sabe qué tipo de gente son Regina y sus hermanos, y al enterarse de los planes de boda de su hija con su sobrino Leo, un chico que no sólo no le convence sino que tampoco le gusta, hará que se decida a no dar su beneplácito al negocio de la industria con los hermanos de su esposa. Regina no se resigna y lo desprecia aún más de lo que ya lo hacía, un motivo suficientemente importante como para que su matrimonio lleve tiempo sin funcionar y Horace se sienta triste y decepcionado. Él la amaba y fue un duro golpe ir descubriendo el tipo de mujer que era, tan perversa, tan pérfida, tan mala madre; no sólo le duele por él mismo, le duele aún más por su hija Alexandra, tan distinta a su madre.
Como el negocio no se puede emprender sin la parte de Regina, entrarán en escena unos bonos de la Unión Pacific, propiedad de Horace, y guardados en una caja de seguridad de su banco a la que tiene acceso su sobrino Leo, que trabaja allí. Es en ese momento cuando Oscar y su hijo le explican a Ben su plan para robarle a Horace los bonos y devolvérselos una vez produzcan unos beneficios que se suponen inmediatos. Creen que Horace no tiene por qué darse cuenta ya que nunca comprueba su caja fuerte. /Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)


 


Es de ese modo, explicado en el anterior spoiler, como los hermanos de Regina podrán seguir con el proyecto de la industria sin contar con su hermana. Ben habla con ella y le comunica que ya no precisan de su participación al no poder contar con el dinero que le podía dar Horace y no tener la posibilidad de conseguirlo de otro modo. Regina le insiste a su hermano preguntándole de dónde sacará la parte que le tocaba poner a ella. Ben no se lo dice y ella se desespera al verse totalmente derrotada.

Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Pero el plan de los dos hermanos y el hijo de Oscar que tiene que ver con los bonos sustraídos se estropeará cuando Horace, en una visita sorpresa al banco, descubra lo que tanto temían los ejecutores del robo. Horace comunicará el hecho a su esposa y ésta no aceptará que su marido se pueda tomar la acción delictiva como un préstamo a sus hermanos, del que ella heredará la deuda, y no como una inversión; él nunca lo quiso así. De ese modo Horace echa por tierra la ambición de su mujer.
Pero ella no lo puede tolerar y quiere darle a Horace un escarmiento, tal vez el último... /Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Drama que cuenta una gran historia en la que las relaciones familiares y la trama, de clímax envolvente y perturbadoramente malsano, lo son prácticamente todo.

No importa el maniqueísmo que hay haciendo de los dos grupos, de los que hablaré a continuación, o excesivamente malos o muy buenos; eso forma parte del drama y hace que funcione mejor. No es del todo realista, pero la exageración invita a ver el hecho moral como ejemplarizante, moralizador, incluso catártico para aquellas personas que se puedan sentir identificadas con ciertos defectos humanos, tomen conciencia de los suyos propios y quieran desprenderse de ellos por dañinos. Ese castigo que tienen y merecen los malos, aunque alguno tenga su particular victoria, es un espejo que podría reflejar los propios pecados de quien contempla los hechos. El ejemplo de lo que hacen los inmorales en determinadas situaciones de la vida y cómo se comportan los buenos en esas mismas condiciones son claros, explícitos, contundentes en el mensaje. Hay quien gana en su desmesurada ambición, quien sale triunfante en su doble frente abierto, pero pierde en lo más importante para cualquier persona, a no ser que se sea una loba, y que nunca mereció tener: el amor de los suyos.

Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Regina ya lo había perdido hacía tiempo con respecto a su marido Horace, sin importarle, y lo ha vuelto a perder ahora con su hija Alexandra, quien a su vez lo ha encontrado de un modo reconfortante en David, un gran hombre, tan grande como su padre y con el que el chico se entiende muy bien. /Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Alexandra sabe cada vez con más claridad como se mueven las cosas en la familia y qué clase de madre tiene, todo con la ayuda de David, el hombre que trabaja en el periódico del pueblo; éste ayudará a la chica a quitarse la venda que cubría sus ojos para entender que ocurre. ¿Y qué es lo que ocurre? Que su madre y sus dos hermanos se mueven por puro interés, por ambición, y harán todo lo que esté en sus manos, lo que sea necesario, para conseguir lo que quieren, aunque pierdan el amor de sus familias. La loba habla de las miserias de esa parte de la familia cuya codicia les ciega. El dinero parece poderlo todo y lo maquiavélico para conseguirlo es una constante.



Y por último hablar de esos dos bandos de los que hablé antes que se enfrentan por su manera de entender el mundo y estar en él; por un lado el de los clasistas, los que quieren el poder por el poder, los explotadores de los desheredados, los que codician de una forma totalmente egoísta, interesada, representados por el grupo de los malvados: Regina y sus dos hermanos, Oscar y Ben, el más parecido a ella en cuanto a poder de manipulación y saberse colocar como eficiente oportunista, acompañados en sus siniestros planes por Leo, el hijo de Oscar.


Y ahora, después de hablar del grupo de los malos y sus inmorales actos, digamos quienes son los buenos, los que merecen la pena y se comportan noblemente: estaría, como no, Horace (otro Atticus Finch en cuanto a rectitud moral a pesar de ser banquero ;-D), su hija Alexandra, la mujer de Oscar, desencantada y maniatada por su marido, y quien en una declaración desoladora confesará llorando que no le gusta su hijo Leo, y el joven periodista David, enamorado de Alexandra y correspondido por la chica.
Fijándonos un poco nos daremos cuenta de que el grupo de los buenos, cuando se juntan, parecen contentos y disfrutan los unos de los otros, no así el de los malos, con sus riñas constantes y preocupados por llegar cuanto más arriba mejor, sin ayudarse en ningún momento sino todo lo contrario, pisándose siempre que haga falta y la ocasión lo permita.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Rey David/ Bruce Beresford/ Estados Unidos 1985



Pocos años antes de realizar su película más conocida, Paseando a Miss Daisy,  no tan mala ni aburrida como pudiera sospechar mucha gente (preferí verla para opinar con criterio y no prejuzgar algo que creí sería un peñazo, pero que al final no lo fue, ni mucho menos), el director Bruce Beresford hizo una película histórica que ni tan siquiera sale en algunas de las filmografías del director que hay en la red a pesar de ser protagonizada por una estrella del calibre de Richard Gere; y es que ésta es una de sus películas  menos conocidas, pero, para mi, una de las más destacables del actor, y digo una de ellas porque tiene una cuantas muy buenas, por lo menos para el que escribe esto.
Gere ya se había convertido en una estrella y muchos directores importantes comenzaban a rifárselo; el actor decidió hacer algo diferente a todo lo que había hecho antes, embarcándose en una película histórica de connotaciones bíblicas, la historia universalmente conocida del Rey David, de su victoria sobre el gigante Goliat, de su conflicto entre él, el elegido por Yahveh para heredar el trono de los israelitas, y Saúl, un rey ya casi anciano, violento y atormentado por no contar ya con el favor de Dios representado en la tierra por el profeta Samuel.


Los celos de Saúl hacia el que debía ser su hijo adoptivo provocarán una ira y odios intempestivos que llevarán al actual rey a intentar matar a David para sacarse el peso de encima de su creciente carisma y para demostrarle a todos, Dios incluido, que él no era el elegido como habían querido demostrar los profetas. David lo quiere, y cuando sabe de los planes del despótico Saúl, huye desconsolado por el cambio que se produce en el viejo rey. David tiene la ocasión de matarlo cuando lo persigue, pero el amor hacia él es más fuerte que el resentimiento por lo que le quiere hacer tan injustamente; su corazón es puro y es un hombre valiente que hará todo lo que sea por su pueblo; Dios se ha fijado en él y lo ha elegido a pesar de que otros, en principio, serían candidatos más idóneos. David siempre fue un pastor y nunca estuvo acostumbrado al manejo de las armas ni al arte de la guerra; era extraño que Yahvé se hubiera fijado en un chico que parecía tener pocas de las características que se necesitaban para convertirse en el nuevo rey de Israel.

Estamos en un mundo de guerras entre pueblos y conquistas épicas. Muchos hombres temen que David no pueda llevar a los suyos a la gloria de la victoria; creen (no como Saúl que lo hacía por envidia y el consiguiente odio) que la elección del profeta Samuel no ha sido la acertada y no saben a quien echarle la culpa; en esto influye el hecho de que Saúl lo haya repudiado y condenado. El pueblo prefiere pensar que el fallo pudiera ser más cosa de profetas que de Dios, así se sienten más protegidos. Pero ellos no caen en la cuenta de que lo primero que mira Yahvé es el interior, el corazón del hombre, y si el de David es el más puro, éste podrá llevar al pueblo hebreo al mejor destino.

Es por todo esto por lo que la película es histórica y de corte bíblico (antiguo testamento). La recreación de este mundo es vigorosa, terrenal tocando casi lo agreste  (los paisajes de tierra santa son desérticos y el clima es muy duro por el calor), indómita, hay momentos en los que parecieras estar en alguna de las escenas de Edipo Rey, de Pierre Paolo Pasolini, sobre todo en lo que toca a esa sobriedad y fuerza de las imágenes y en los paisajes acordes con ese realismo. La sencillez de sus propuestas de estilo es homogénea y por momentos creemos estar viendo un documental de un pueblo cualquiera de un país árabe y de algunas de sus costumbres.


En Rey David contemplamos también la renuncia de un padre hacia su hijo (muy amado también) por Dios; el corazón del hombre entra a veces en conflicto con la ley de Yahvé y a pesar de elegir la ley, David se atormenta al no entender que no se pueda hacer caso al corazón y sí a una ley cruel e injusta por muy divina que sea. Él fue elegido por su corazón puro y no sabe por qué no puede hacerle caso en ocasiones que tienen que ver con  lo que más le importa, en este caso su muy amado y primogénito hijo Absalom, condenado por incumplir la ley de Dios, pero injustamente castigado según su padre y rey de Israel.




Película histórica con ingredientes religiosos y batallas bastante elocuentes muy bien rodadas, al viejo estilo, muy clásicas, inconfundibles, con una puesta en escena muy efectiva y resuelta. No son demasiadas las batallas que aparecen, aunque sea cierto que dejan un regusto de que se ha disfrutado de lo que se ha visto y de que el ritmo y la intensidad están muy bien conseguidos.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Freud, pasión secreta/ John Huston/ Estados Unidos 1962




Ahora que pronto tendremos una nueva película de David Cronenberg en la que Sigmund Freud será el protagonista, creo que es un buen momento para hablar de este clásico protagonizado por Montgomery Clift.

En esta gran película de John Huston hay que resolver un misterio. Cualquiera que comience a leer esto puede pensar que esto va sobre algún crimen y las investigaciones que se llevarían a cabo para descubrir al asesino; pero no es así exactamente, aunque haya semejanzas. En la película de John Huston hay indagación, como sucede en las películas de género policíaco. Las formas pueden ser similares en cuanto a métodos: preguntas y más preguntas para descifrar el caso que ocupa en el que, ocasionalmente, se ofrecen respuestas que hay que interpretar para que no nos lleven por caminos equivocados. Los errores continuos, como en cualquier ciencia que se tercie, llevarán a algún sitio tarde o temprano, a esa verdad pretendida; de la buena labor del investigador (un médico checo mundialmente famoso – no vienés como se escribe en muchos sitios. Él ejerció en Viena, pero nació en un pueblo de la actual República Checa llamado Freiberg, actualmente Pribor - , o un inspector de policía) dependerá el éxito de la misión emprendida. Los fines, sin embargo, serán muy diferentes ya que en un caso se quiere atrapar al criminal para encerrarlo y privarlo de su inmerecida libertad y en el otro se quiere descubrir una verdad que haga libre a la persona objeto de esa concienzuda indagación. La culpa también tiene un papel importante en los dos casos: en uno esa culpa será demostrada para hacer justicia, mientras que en el otro caso el objeto de la indagación sentirá una culpa de la que no es responsable, y eso formará parte de su curación… 


 


Freud, pasión secreta es un alegato a favor del conocimiento, una película fascinante porque trata un tema fascinante sobre un personaje fascinante y que está dirigida por un director que a lo largo de su carrera hizo grandes e inolvidables películas. En la que me ocupa, Huston se agarra a la más práctica simplicidad con matices que tienen que ver con el expresionismo en la manera de encarar los planos, muy remarcado ese aspecto en los sueños que se muestran llenos de fuerza simbólica. Su fotografía en blanco y negro la hace más creíble porque nos sumerge mejor en ese mundo complicado de emociones y enfermedad. Hay en las imágenes un poder hipnótico (algo que encaja perfectamente por motivos obvios) que nos arrastra igual que el doctor Freud arrastra a sus pacientes a profundizar en sus recuerdos más escondidos, reprimidos por la culpa. Esa culpa causará una vergüenza insoportable que se encerrará en los sótanos del inconsciente; pero esas emociones reprimidas deberán salir a la luz de algún modo, y será mediante síntomas neuróticos como se manifestará.


En sus primeros pasos para la curación de las histerias, el doctor Freud, interpretado magistralmente por un avejentado (algo que le hace ganar peso específico al personaje al parecer más atormentado), introspectivo y comprometido Montgomery Clift, psiquiatra que en sus inicios tendrá que luchar contra la incomprensión y crítica de la medicina academicista y tradicional austriaca  representada principalmente por el doctor Meynart, hombre que mantiene un cinismo y una hipocresía soterrada en su relación con Sigmund Freud (véase su última entrevista con él poco antes de morir), paladín de las patologías mentales con base en la neuroanatomía. El choque entre los dos personajes será frontal y sin concesiones a pesar de lo que piense Meynart de él (¿miedo ante un descubrimiento que removería los mismos cimientos culturales y sociales de una Europa acomodada que no contemplaría cambios tan comprometedores para su moral?). En su última entrevista le sugiere seguir adelante y no abandonar su trabajo cuando Freud se encuentra inmerso en una crisis que lo está alejando  de sus aspiraciones médicas. La vanidad de Meynart hizo que viviera la vida de otra persona y no pudiera llegar nunca al conocimiento cuyo último fin sería el de cualquier científico honesto consigo mismo.

La hipnosis servirá a Sigmund Freud de punto de partida para la confección de su teoría científica sobre el psicoanálisis; para ello entrará en contacto con la figura del doctor Jean-Marie Charcot, mundialmente conocido por ser el precursor de la psicopatología. El francés utiliza la regresión hipnótica, a la que muchos consideran una especie de embrujo, una herejía contraria a la ciencia imperante (entre los que se encuentran los psiquiatras austriacos que habían sido compañeros de Freud) para diagnosticar las dolencias psíquicas de sus pacientes. Según él mismo, y con sus propias palabras: “la hipnosis es pura farsa, nos ayuda a comprender, no a curar”. A partir de ahí el doctor Freud usará la hipnosis como ayuda para entender las neurosis.
Otra figura importante que entra en la vida de Freud es el doctor Joseph Breuer, interpretado por el poco conocido actor Larry Parks que ya había actuado casi 20 años antes con la estrella Rita Hayworth en la película La diosa de la danza. Juntos continuarán en la búsqueda de soluciones para la curación de sus pacientes. Breuer tiene relación desde hace tiempo con la familia de Freud y es querido y respetado en su círculo. El padre de Sigmund, poco antes de fallecer, le pide a Breuer que cuide y aconseje a su hijo para que no se pierda. A partir de entonces el doctor Breuer será como un mecenas de Freud y un verdadero amigo…pero en la evolución del estudio sobre las neurosis se irán separando por diferir en el origen de la enfermedad. Breuer no podía aceptar que únicamente la sexualidad reprimida pudiera ser la causante de la afección. El caso de Cicely Koertner (Susannah York), una joven con ceguera y paralítica a causa de una crisis nerviosa que se manifiesta a partir de la muerte de su padre, será el que vaya separando definitivamente a Breuer de Sigmund Freud. Breuer tiene miedo a aceptar las teorías de su, hasta ahora, protegido. Cuando entran en juego, y los vive en su propia carne, conceptos como sexualidad y enamoramiento, Breuer se asusta y deja el caso en manos de Freud. Antes que su paciente, enamorada de él por motivos que se le escapan, pero que en el trascurrir de los acontecimientos se los irá explicando el doctor Freud, está su mujer.




Jean- Paul Sartre, supervisor del guión de la película, quiso que el papel de Cicely se lo hubiesen dado a Marilyn Monroe. Lo cierto es que podía haber encajado muy bien en la piel de la atormentada Cicely Koertner, un personaje que se correspondería en realidad al de Bertha Pappenheim, conocida por el pseudónimo de Anna O.  
En Viena se sabe con que trabaja Freud y de que habla con sus pacientes. Su terapia, si se le puede llamar así, no está bien vista y en muchos círculos se le considera poco menos que un depravado sin demasiados escrúpulos. Es en este punto donde debo mencionar y pararme en el personaje de Martha Bernays (Susan Kohner), la esposa de Sigmund Freud. Ésta es importante al darle a su marido su apoyo incondicional en la evolución hacia el descubrimiento que persigue. Lo que vive es difícil porque sabe a que se dedica Sigmund, de lo que habla con sus pacientes y de lo que pueden llegar a sentir algunas de ellas por él; sin embargo Martha está dispuesta a continuar porque conoce a Sigmund y sabe que nada de lo malo que dicen sobre él es cierto.
El alejamiento definitivo entre Breuer y Freud se produce cuando éste está convencido, y en su experiencia como terapeuta está la demostración, de que todo parte de la infancia; el origen de las neurosis tiene que ver con la sexualidad infantil reprimida. Esto a Breuer le pone en el disparadero. Antes no aceptaba que fuera tan sólo la sexualidad reprimida la causante de las neurosis, como para aceptar ahora que en la infancia hay sexualidad… no podía ser, inaceptable desde cualquier punto de vista… y si a eso Sigmund descubre que son la madre y el padre los que tienen que ver con todo el problema, que las represiones del niño tienen que ver con el “enamoramiento” (yo hasta le quitaría las comillas) hacia uno de sus progenitores y el odio que siente hacia el otro, un sentimiento que llegaría hasta la misma destrucción del contrario (su muerte) si se pudiese llevar a cabo por ser esa persona la que le quita el amor y el contacto que el niño anhela, es entonces cuando toda la sociedad se pone en contra del psiquiatra por blasfemo e inmoral. En la conferencia para presentar sus teorías Freud es abucheado y, aunque el doctor Breuer le da su apoyo como persona y profesional capaz, se lo quita en el apoyo a su teoría sobre la sexualidad infantil y las repercusiones de ésta sobre los trastornos psíquicos que tratan. 


Me gusta como trata al personaje Huston, su evolución sin demasiadas complicaciones que embrollen su vida y sus teorías científicas. La explicación del psicoanálisis está muy bien resuelta y sintetizada. Huston va poco a poco introduciendo conceptos sin forzar; sus pacientes, especialmente Cicely Koertner, y él mismo, serán algo así como jeroglíficos a los que se trate de arrancar esos misterios que parecen indescifrables y que se guardan en algún lugar oscuro y apartado de la mente. Esto no es un estudio pormenorizado sobre el psicoanálisis, ni un documental que aporte documentación suficiente para saber más; esto es una película con la que cualquier persona se puede entretener y recrear, en la medida de lo posible, lo que pudieron ser los primeros años en el descubrimiento de las teorías por las que Sigmund Freud fue mundialmente conocido. Términos como inconsciente, hipnosis, enamoramiento, reflejo, sueño entendido como manifestación de emociones reprimidas plasmadas mediante símbolos, lapsus, inversión, etc se van poniendo sobre el tapete en este singular e intenso biopic sobre el padre del psicoanálisis sin precipitación, muy bien estructurados, en el contexto al que pertenecen y con todo el sentido que deben tener.