Trata, entre otras cosas, la pasión de un diácono a punto de desbordarse en
un marco de opresión política y religiosa. Drama que pareciese castigar a los
que no se lo merecerían en favor de los que oprimían, a los que habían luchado
por la libertad y ahora tenían que esconderse, privándose ellos mismos de la
libertad que tanto defendieron, en favor de los que redujeron dicha libertad a
la más mínima expresión.
La amenaza para Maribel
Verdú y su familia no sólo viene por el régimen sino por un diácono
enamorado, o encaprichado (“la carne puede más que la obligación y a eso se le
llama lujuria”, le dice en un momento dado el cura al diácono cuando éste le
plantea sus dudas), que podría denunciarla si ella no se prestase a
corresponderlo en los sentimientos que alberga.
SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir
partes de la película)
El drama de todas las muertes que se suceden es bastante descorazonador
por la injusticia que se nos ofrece; te deja maltrecho, aunque no esté contado
con la fuerza y emoción suficientes como para dejarte más impresionado, como
debería suceder en este caso. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin
problema)
Lo que menos me convenció fue cierto aspecto rancio en algunos
de los momentos que tienen que ver con la institución de la iglesia y contados
tópicos de la época en la que se desarrolla, como que el wolframio que Franco le enviaba a Alemania le serviría
a Hitler para ganar la guerra en
Europa, o un machismo descarado cuando el diácono confesaba que era la mujer (Maribel Verdú) la que le provocaba ese
deseo no falto de lujuria, como si fuese una diablesa que lo torturaba con sus
movimientos sensuales de caderas al andar; ni que decir de la escuela de curas
y los niños cantando el himno de España, brazo en alto; muy visto.
Aún así sí se aprecian hechos que fueron incontestables y
que son historia viva de una España contemporánea, como el buen entendimiento y
absoluta colaboración de la iglesia católica con el régimen franquista, una
institución por la que Franco luchó
en la guerra como si de una cruzada moderna se tratara, un Franco y su régimen estandarte del Nacionalcatolicismo.
Una última duda que me dejó pensando después de haber visto
la película de José Luis Cuerda; no llegué a entender la actitud y el comportamiento del
diácono
SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir
partes de la película)
cuando denuncia al marido de Maribel Verdú (un estupendo Javier Cámara, muy metido en su papel y
muy creíble, como suele ser costumbre en este gran actor español), gritando
todo lo que su garganta le dejaba que en aquella casa se escondía un rojo
/FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)
¿Lo hizo por despecho hacia su mujer? ¿Fue porque era un
“buen español”? ¿O fue porque era un
buen cristiano? La confesión final al cura que lo solía aconsejar, ¿Qué fue?:
¿Una justificación ante su conducta innoble, o un arrepentimiento sincero?
Podría suponerse que si era una confesión sería un verdadero arrepentimiento,
parecía que con lágrimas muy sentidas; pero también podía ser una justificación
ante su confesor y consejero para que entendiese por qué quería dejar su
antigua vocación y así no hubiera la más mínima sombra de duda ante su
comportamiento; de ese modo lavaría su culpa, por lo menos ante los ojos de la
iglesia, que no así ante los ojos de Dios.





