" cinódromo: José Luis Cuerda
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miércoles, 19 de junio de 2013

Los girasoles ciegos/ José Luis Cuerda/ España 2008


Trata, entre otras cosas, la  pasión de un diácono a punto de desbordarse en un marco de opresión política y religiosa. Drama que pareciese castigar a los que no se lo merecerían en favor de los que oprimían, a los que habían luchado por la libertad y ahora tenían que esconderse, privándose ellos mismos de la libertad que tanto defendieron, en favor de los que redujeron dicha libertad a la más mínima expresión.
La amenaza para Maribel Verdú y su familia no sólo viene por el régimen sino por un diácono enamorado, o encaprichado (“la carne puede más que la obligación y a eso se le llama lujuria”, le dice en un momento dado el cura al diácono cuando éste le plantea sus dudas), que podría denunciarla si ella no se prestase a corresponderlo en los sentimientos que alberga.


SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
El drama de todas las muertes que se suceden es bastante descorazonador por la injusticia que se nos ofrece; te deja maltrecho, aunque no esté contado con la fuerza y emoción suficientes como para dejarte más impresionado, como debería suceder en este caso. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Lo que menos me convenció fue cierto aspecto rancio en algunos de los momentos que tienen que ver con la institución de la iglesia y contados tópicos de la época en la que se desarrolla, como que el wolframio que Franco le enviaba a Alemania le serviría a Hitler para ganar la guerra en Europa, o un machismo descarado cuando el diácono confesaba que era la mujer (Maribel Verdú) la que le provocaba ese deseo no falto de lujuria, como si fuese una diablesa que lo torturaba con sus movimientos sensuales de caderas al andar; ni que decir de la escuela de curas y los niños cantando el himno de España, brazo en alto; muy visto.
Aún así sí se aprecian hechos que fueron incontestables y que son historia viva de una España contemporánea, como el buen entendimiento y absoluta colaboración de la iglesia católica con el régimen franquista, una institución por la que Franco luchó en la guerra como si de una cruzada moderna se tratara, un Franco y su régimen estandarte del Nacionalcatolicismo.
 

Una última duda que me dejó pensando después de haber visto la película de José Luis Cuerda; no llegué a entender la actitud y el comportamiento del diácono
         
SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
cuando denuncia al marido de Maribel Verdú (un estupendo Javier Cámara, muy metido en su papel y muy creíble, como suele ser costumbre en este gran actor español), gritando todo lo que su garganta le dejaba que en aquella casa se escondía un rojo /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

¿Lo hizo por despecho hacia su mujer? ¿Fue porque era un “buen español”? ¿O fue  porque era un buen cristiano? La confesión final al cura que lo solía aconsejar, ¿Qué fue?: ¿Una justificación ante su conducta innoble, o un arrepentimiento sincero? Podría suponerse que si era una confesión sería un verdadero arrepentimiento, parecía que con lágrimas muy sentidas; pero también podía ser una justificación ante su confesor y consejero para que entendiese por qué quería dejar su antigua vocación y así no hubiera la más mínima sombra de duda ante su comportamiento; de ese modo lavaría su culpa, por lo menos ante los ojos de la iglesia, que no así ante los ojos de Dios.