" cinódromo: The Doors/ Oliver Stone/ Estados Unidos 1991

lunes, 13 de septiembre de 2010

The Doors/ Oliver Stone/ Estados Unidos 1991



Oliver Stone nos cuenta la historia de Jim Morrison desde que comienza a hacerse famoso cantando en The Doors, un grupo de rock nuevo y diferente que tuvo su gran momento en plena ocupación norteamericana de Vietnam, allá por los finales de los años 60 y comienzos de los 70.
Morrison es retratado por Oliver Stone a su modo al concebirlo como un personaje entre sicótico y alucinado por culpa de las drogas. Su forma de vivir y filosofía de vida fue considerada en la época subversiva y obscena por mucha gente. Otros lo consideraban un “chamán espiritual” por sus letras poéticas y siniestras; para éstos era como un líder de un movimiento antiamericano (en cuanto a sus valores conservadores) que tenía las drogas y la más absoluta libertad como principio de acción. Morrison era un provocador, y este aspecto sí que lo refleja Stone en su película acertadamente.


La película trata sobre la autodestrucción de un hombre al que la vida le pesaba demasiado. A Morrison le dolía su existencia y quería pasar por este mundo, en lo poco que tenía planeado vivir, experimentando todo al límite ayudado por las drogas y el alcohol, con el dolor presente continuamente. La muerte es una constante en la película. La liberación del dolor sólo se conseguiría desapareciendo y Morrison se lo dice a su novia en una escena en la que contrasta este sentimiento con el vital y optimista de Meg Ryan (la novia).
Oliver Stone pasa por encima de los demás personajes que formaban la mítica banda de rock californiana para centrarse sobre todo en Morrison, el más rebelde y visionario de todos. De todas formas Kyle Maclachlan tiene un papel algo más destacado que el resto de los que formaban el grupo, entre los que se encuentra también Kevin Dillon, el hermano del más conocido Matt Dillon, actor en varias de las películas de Francis Ford Coppola, como La ley de la calle o Rebeldes.
 En cuanto a la interpretación de Val Kilmer, comentar que no me gustó casi nada porque es exagerada (como lo debía ser Morrison), pero artificial y bufonesca; fue un querer intentarlo y no poder conseguirlo aunque tuviese una semejanza física palpable, pero sin que le sirviera esta ayuda para dar con el Espíritu y el estilo de Morrison.


De cualquier manera la película es muy buena, y quitando la interpretación de Val Kilmer, destacan valores como el ambiente magníficamente recreado y la facilidad con la que el director nos cuenta la historia, conceptualmente enriquecedora y con una capacidad de síntesis admirable. Las escenas de masas (conciertos sobre todo), en las que se aprecian las reacciones y los estados de ánimo de la gente están muy bien reflejadas, y la puesta en escena es insuperable. Stone se mueve como pez en el agua en esas partes del film y nos sumerge dentro de esa vorágine con mano firme y un estilo muy impregnado de aquella época de desenfreno. Comentar por último que visualmente la película es hipnótica y un tanto ácida, como lo fue la vida del cantante, aunque nunca se llega a la excentricidad ni exageración en el montaje en el que se podía caer para acentuar el tipo de vida de Morrison y su círculo, donde las drogas estaban muy presentes.


Habla ahora o calla para siempre