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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Freud, pasión secreta/ John Huston/ Estados Unidos 1962




Ahora que pronto tendremos una nueva película de David Cronenberg en la que Sigmund Freud será el protagonista, creo que es un buen momento para hablar de este clásico protagonizado por Montgomery Clift.

En esta gran película de John Huston hay que resolver un misterio. Cualquiera que comience a leer esto puede pensar que esto va sobre algún crimen y las investigaciones que se llevarían a cabo para descubrir al asesino; pero no es así exactamente, aunque haya semejanzas. En la película de John Huston hay indagación, como sucede en las películas de género policíaco. Las formas pueden ser similares en cuanto a métodos: preguntas y más preguntas para descifrar el caso que ocupa en el que, ocasionalmente, se ofrecen respuestas que hay que interpretar para que no nos lleven por caminos equivocados. Los errores continuos, como en cualquier ciencia que se tercie, llevarán a algún sitio tarde o temprano, a esa verdad pretendida; de la buena labor del investigador (un médico checo mundialmente famoso – no vienés como se escribe en muchos sitios. Él ejerció en Viena, pero nació en un pueblo de la actual República Checa llamado Freiberg, actualmente Pribor - , o un inspector de policía) dependerá el éxito de la misión emprendida. Los fines, sin embargo, serán muy diferentes ya que en un caso se quiere atrapar al criminal para encerrarlo y privarlo de su inmerecida libertad y en el otro se quiere descubrir una verdad que haga libre a la persona objeto de esa concienzuda indagación. La culpa también tiene un papel importante en los dos casos: en uno esa culpa será demostrada para hacer justicia, mientras que en el otro caso el objeto de la indagación sentirá una culpa de la que no es responsable, y eso formará parte de su curación… 


 


Freud, pasión secreta es un alegato a favor del conocimiento, una película fascinante porque trata un tema fascinante sobre un personaje fascinante y que está dirigida por un director que a lo largo de su carrera hizo grandes e inolvidables películas. En la que me ocupa, Huston se agarra a la más práctica simplicidad con matices que tienen que ver con el expresionismo en la manera de encarar los planos, muy remarcado ese aspecto en los sueños que se muestran llenos de fuerza simbólica. Su fotografía en blanco y negro la hace más creíble porque nos sumerge mejor en ese mundo complicado de emociones y enfermedad. Hay en las imágenes un poder hipnótico (algo que encaja perfectamente por motivos obvios) que nos arrastra igual que el doctor Freud arrastra a sus pacientes a profundizar en sus recuerdos más escondidos, reprimidos por la culpa. Esa culpa causará una vergüenza insoportable que se encerrará en los sótanos del inconsciente; pero esas emociones reprimidas deberán salir a la luz de algún modo, y será mediante síntomas neuróticos como se manifestará.


En sus primeros pasos para la curación de las histerias, el doctor Freud, interpretado magistralmente por un avejentado (algo que le hace ganar peso específico al personaje al parecer más atormentado), introspectivo y comprometido Montgomery Clift, psiquiatra que en sus inicios tendrá que luchar contra la incomprensión y crítica de la medicina academicista y tradicional austriaca  representada principalmente por el doctor Meynart, hombre que mantiene un cinismo y una hipocresía soterrada en su relación con Sigmund Freud (véase su última entrevista con él poco antes de morir), paladín de las patologías mentales con base en la neuroanatomía. El choque entre los dos personajes será frontal y sin concesiones a pesar de lo que piense Meynart de él (¿miedo ante un descubrimiento que removería los mismos cimientos culturales y sociales de una Europa acomodada que no contemplaría cambios tan comprometedores para su moral?). En su última entrevista le sugiere seguir adelante y no abandonar su trabajo cuando Freud se encuentra inmerso en una crisis que lo está alejando  de sus aspiraciones médicas. La vanidad de Meynart hizo que viviera la vida de otra persona y no pudiera llegar nunca al conocimiento cuyo último fin sería el de cualquier científico honesto consigo mismo.

La hipnosis servirá a Sigmund Freud de punto de partida para la confección de su teoría científica sobre el psicoanálisis; para ello entrará en contacto con la figura del doctor Jean-Marie Charcot, mundialmente conocido por ser el precursor de la psicopatología. El francés utiliza la regresión hipnótica, a la que muchos consideran una especie de embrujo, una herejía contraria a la ciencia imperante (entre los que se encuentran los psiquiatras austriacos que habían sido compañeros de Freud) para diagnosticar las dolencias psíquicas de sus pacientes. Según él mismo, y con sus propias palabras: “la hipnosis es pura farsa, nos ayuda a comprender, no a curar”. A partir de ahí el doctor Freud usará la hipnosis como ayuda para entender las neurosis.
Otra figura importante que entra en la vida de Freud es el doctor Joseph Breuer, interpretado por el poco conocido actor Larry Parks que ya había actuado casi 20 años antes con la estrella Rita Hayworth en la película La diosa de la danza. Juntos continuarán en la búsqueda de soluciones para la curación de sus pacientes. Breuer tiene relación desde hace tiempo con la familia de Freud y es querido y respetado en su círculo. El padre de Sigmund, poco antes de fallecer, le pide a Breuer que cuide y aconseje a su hijo para que no se pierda. A partir de entonces el doctor Breuer será como un mecenas de Freud y un verdadero amigo…pero en la evolución del estudio sobre las neurosis se irán separando por diferir en el origen de la enfermedad. Breuer no podía aceptar que únicamente la sexualidad reprimida pudiera ser la causante de la afección. El caso de Cicely Koertner (Susannah York), una joven con ceguera y paralítica a causa de una crisis nerviosa que se manifiesta a partir de la muerte de su padre, será el que vaya separando definitivamente a Breuer de Sigmund Freud. Breuer tiene miedo a aceptar las teorías de su, hasta ahora, protegido. Cuando entran en juego, y los vive en su propia carne, conceptos como sexualidad y enamoramiento, Breuer se asusta y deja el caso en manos de Freud. Antes que su paciente, enamorada de él por motivos que se le escapan, pero que en el trascurrir de los acontecimientos se los irá explicando el doctor Freud, está su mujer.




Jean- Paul Sartre, supervisor del guión de la película, quiso que el papel de Cicely se lo hubiesen dado a Marilyn Monroe. Lo cierto es que podía haber encajado muy bien en la piel de la atormentada Cicely Koertner, un personaje que se correspondería en realidad al de Bertha Pappenheim, conocida por el pseudónimo de Anna O.  
En Viena se sabe con que trabaja Freud y de que habla con sus pacientes. Su terapia, si se le puede llamar así, no está bien vista y en muchos círculos se le considera poco menos que un depravado sin demasiados escrúpulos. Es en este punto donde debo mencionar y pararme en el personaje de Martha Bernays (Susan Kohner), la esposa de Sigmund Freud. Ésta es importante al darle a su marido su apoyo incondicional en la evolución hacia el descubrimiento que persigue. Lo que vive es difícil porque sabe a que se dedica Sigmund, de lo que habla con sus pacientes y de lo que pueden llegar a sentir algunas de ellas por él; sin embargo Martha está dispuesta a continuar porque conoce a Sigmund y sabe que nada de lo malo que dicen sobre él es cierto.
El alejamiento definitivo entre Breuer y Freud se produce cuando éste está convencido, y en su experiencia como terapeuta está la demostración, de que todo parte de la infancia; el origen de las neurosis tiene que ver con la sexualidad infantil reprimida. Esto a Breuer le pone en el disparadero. Antes no aceptaba que fuera tan sólo la sexualidad reprimida la causante de las neurosis, como para aceptar ahora que en la infancia hay sexualidad… no podía ser, inaceptable desde cualquier punto de vista… y si a eso Sigmund descubre que son la madre y el padre los que tienen que ver con todo el problema, que las represiones del niño tienen que ver con el “enamoramiento” (yo hasta le quitaría las comillas) hacia uno de sus progenitores y el odio que siente hacia el otro, un sentimiento que llegaría hasta la misma destrucción del contrario (su muerte) si se pudiese llevar a cabo por ser esa persona la que le quita el amor y el contacto que el niño anhela, es entonces cuando toda la sociedad se pone en contra del psiquiatra por blasfemo e inmoral. En la conferencia para presentar sus teorías Freud es abucheado y, aunque el doctor Breuer le da su apoyo como persona y profesional capaz, se lo quita en el apoyo a su teoría sobre la sexualidad infantil y las repercusiones de ésta sobre los trastornos psíquicos que tratan. 


Me gusta como trata al personaje Huston, su evolución sin demasiadas complicaciones que embrollen su vida y sus teorías científicas. La explicación del psicoanálisis está muy bien resuelta y sintetizada. Huston va poco a poco introduciendo conceptos sin forzar; sus pacientes, especialmente Cicely Koertner, y él mismo, serán algo así como jeroglíficos a los que se trate de arrancar esos misterios que parecen indescifrables y que se guardan en algún lugar oscuro y apartado de la mente. Esto no es un estudio pormenorizado sobre el psicoanálisis, ni un documental que aporte documentación suficiente para saber más; esto es una película con la que cualquier persona se puede entretener y recrear, en la medida de lo posible, lo que pudieron ser los primeros años en el descubrimiento de las teorías por las que Sigmund Freud fue mundialmente conocido. Términos como inconsciente, hipnosis, enamoramiento, reflejo, sueño entendido como manifestación de emociones reprimidas plasmadas mediante símbolos, lapsus, inversión, etc se van poniendo sobre el tapete en este singular e intenso biopic sobre el padre del psicoanálisis sin precipitación, muy bien estructurados, en el contexto al que pertenecen y con todo el sentido que deben tener.



22 Ya han hecho su aportación. Sigue comentando si quieres:

Manderly dijo...

No me quedará otra opción que verla. Me parece extraño ver a Clift en este tipo de papel pero puesto que desconozco la personalidad de Freud quizás me equivoque.
Un saludo.

daniel dijo...

Yo la quiero ver este año, aunque no se si antes de la ultima peli de Cronenberg o despues. Siempre me ha interesado indagar en la personalidad de Freud, lo he leido bastante en libros e internet, pero nunca he visto algun film relacionado a él. Temo que me decepcionen, pero en definitiva va siendo tiempo de mirar estos films.
Un abrazo Javi.

abril en paris dijo...

Pues no recuerdo si la he visto. La imagen de Monty Clift como Freud me resulta familiar,alguna foto o imagen con esa mirada casi enloquecida o muy penetrante de un actor que era tan dramático en la vida real como en el cine.
He leido que se metia tanto en su personaje que impresionaba a sus compañeros de rodaje ( eso dijo Burt Lancaster en De aqui a la eternidad )
Tomo nota a ver si consiguo verla antes de la que está por estrenar.
Si tú la recomiendo lo tengo en cuenta.

Un beso

Mario dijo...

Me han parecido argumentos muy intereantes los que esconde ésta película, la vida de Freud era así, un hombre inteligente que impuso sus ideas, como gestor del inconsciente, los sueños, la psicoterapia y el estudio temprano de la sexualidad en la psicología es una eminencia. También me interesa la vida de Joseph Breuer que aunque trataba de apoyarlo no estaba del todo convencido. Interesante ver a Montgomery Clift como Freud. Y la de Cronenberg es una de las cintas que espero con mucha expectación. Bien escrito, largo pero muy interesante. Un abrazo.

Mario.

Javier Simpson dijo...

Manderly: Sí, Manderly, muy lejos del papel de galán al que nos tenía acostumbrados, aunque permanezca esa vida interior tan atormentada que supongo no le sería difícil plasmar en sus personajes por ser él mismo parecido en ese aspecto. Montgomery Clift podía interpretar lo que quisiera porque era un genio de la interpretación. Una pena su muerte prematura y los pocos films que nos dejó.
Un saludo, Manderly.
dani: Sí te atrae la figura de Freud y el psicoanálisis (eso que a los argentinos tanto le gusta –aunque creo que más antes que ahora- ;-) seguro que te gusta esta película de John Huston, una gran película.
Gracias por pasarte, dani.
abril: Sí, esa imagen como Freud es bastante conocida, o eso creo. En eso, abril, Clift, o mejor dicho: Robert de Niro (que es anterior) se parecía a Monty. De cualquier manera no me parece que la forma de trabajar a los personajes, de meterse en su piel, fuese igual, aunque los dos salieron del Actor´s Studio.
Gracias por comentar, abril.
Mario: El padre del psicoanálisis, Mario. Con eso creo que está todo dicho. Ha influenciado muchísimo en la psiquiatría y sus teorías siguen formando parte de las terapias de hoy en día, evolucionadas muchas veces, o simplificadas, pero que ahí están pasado prácticamente un siglo (y creo que seguirán formando por mucho tiempo - decir siempre es una temeridad - porque ciertas cosas explicadas por él tienen base científica).
Un saludo y gracias por comentar, Mario.

Antonio de Castro dijo...

Había leído en algún lado al listillo Fernando Trueba hablar con cierta displicencia de esta película. No le he visto, pero el planteamiento, el enfoque que le da Huston me parece muy acertado. En general, considero a John Huston un director algo sobrevalorado, y me parece una lástima que, por ejemplo, una gran película como “Heaven knows, mr. Allison” esté un poco olvidada frente a otra con la que tiene bastantes puntos en común, pero claramente inferior, como “La Reina de África”, o que un proyecto tan prometedor como el de “Sinful Davy” se haya quedado en nada. Pero cuando acierta, lo hace plenamente, y ahí tenemos La jungla del asfalto”, “Cayo Largo”, “Mobby Dick”, “El hombre que pudo reinar”, “Los que no perdonan” o “Vidas rebeldes”. También me sorprendió positivamente la película que hizo sobre Toulouse Lautrec, que recordé ahora al leer esta magnífica reseña porque entiendo que la forma con la que narra la vida del psiquiatra de origen checo es similar a la de su relato sobre el pintor francés.
Un saludo.
PS lo que no me convence es poner a Marilyn en lugar de Susanah York, me pregunto si no seria una gracia de Sartre...

Guzz dijo...

Felicidades por el blog. Recuerdo bastante bien este para mí notable film, sea por el tema, la puesta en escena de Huston o ese Clift tan bien ajustado al papel (hoy precisa/curiosamente puse entrada de "I confess" con perdón por el autobombo). Saludos guzzeros y me iré pasando sin duda.

CINEXIM dijo...

No he visto este film y eso que adoro el cine de Huston, al igual que adoro al pobre Clift.

Lo de Marilyn hubiera tenido gracia, pero no creo que hubiéramos visto a Cicely Koertner, sino a la propia Marilyn tratada por Freud.


Gran entrada!!!

ricard dijo...

No recuerdo mucho esta película, que vi hace un montón de años (¿o es un engaño de mi subsconsciente?). Tendré que recuperarla. También tengo muchas ganas de ver la de Cronenberg. Un saludo.

Javier Simpson dijo...

Antonio: Yo diría que Huston es irregular porque mezcla pelis de nivel con otras más bien mediocres; pero su extensa filmografía y el puñado abundante de las grandes pelis hacen de él uno de los grandes. Yo entre las grande pelis meto ésta. No sé como Fernando Trueba habla mal de ella, o con indiferencia. Lo de este chico es curioso: en general me gusta lo que suele decir y lo tengo por alguien culto, inteligente y con clase, sin embargo su cine no termina de convencerme casi nada, no así lo que suele escribir. De las grandes de Huston pondría además de Freud, La reina de África (a mí sí que me gustó bastante), El tesoro de sierra madre, Cayo largo, El hombre que pudo reinar, La noche de la iguana, Vidas rebeldes (de las mejores), El juez de la horca o La carta del Kremlin (una peli de espías acojonante; de las menos conocidas de él. Trabaja James Coburn)

Un saludo, Antonio y gracias por tu buen comentario.

Guzz: Bienvenido, Guzz, y gracias por todo. No dudes que me pasaré en cuanto pueda por tu blog a leer algo y comentarte qué me pareció. Me interesa todo lo que ha hecho Montgomery Clft. Leeré lo que has dicho sobre Yo confieso.

Un saludo y gracias por la visita.

CINEXIM: Pues es curioso porque yo sí que la veía en el papel si la pusieran con ropa de la época y con un peinado adecuado. Para el papel de Bertha se necesitaba a una mujer vulnerable, muy sensual y con una mirada especial de ternura, ingenua, con un toque atormentado cuando hiciera falta… creo que Marilyn hubiera encajado muy bien y entiendo lo que quiso decir Sartre. (Éste comentario también va para Antonio Castro que hizo una alusión parecida a la tuya, CINEXIM)

Gracias por todo, CINEXIM. Un abrazo.
PD: Me ha gustado bastante Berlín. Merece la pena ir a visitar la ciudad…

Javier Simpson dijo...

La de Cronenberg promete. Un tío como él hablando de Freud puede darle un barniz especial. De todas formas igual dirige su mirada hacia el fantástico, y esa manipulación (aunque no tiene porque ser tanta manipulación) puede aportar cosas desde el punto de vista cinematográfico en cuanto a la ficción, pero resultar un falseamiento del personaje histórico.

Échale un vistazo si puedes porque merece la pena, ricard.
Por cierto, gracias por recordarme que Cronenberg se escribe así y no como se me escapó en el post (Cronemberg)… corregido!

Un saludo, ricard.

Susan lenox dijo...

El trágico actor Montgomery Clift siempre fue un artista que hacía catarsis en todas sus interpretaciones.
Purgaba y eliminaba todas sus emociones a través de los personajes que le vimos interpretar en la pantalla.
Para él, la única manera de eliminar sus afecciones patógenas era la actuación.
Solo alguien como Freud y un fanático del actor lo entendería de esa forma.
Doblemente emocional, doblemente dependiente, doblemente histérico; "Monty" es un actor inmortal... un neuro-actor.
Aquí en "Freud, pasión secreta", nos regala una actuación en la que imploraba la ayuda de algo superior a él, algo que le hiciera sentir que había un lugar en el sol... pero esa; es otra historia.
Un post estupendo Javi.... Bicos.

David Amorós dijo...

Pues la desconocía, JAvier Simpson, y me has convencido. Intentaré verla en sesión doble (más o menos, claro) con la de Croneneberg en los próximos días. Un abrazo.

Manderly dijo...

He visto la película. Me ha gustado, especialmente por mostrarnos los comienzos de esos estudios de Freud.
A Clift lo he visto comedido en su interpretación, pero quizás fuera así la personalidad de Freud.
Totalmente recomendable.
Gracias!
Saludos.

Sidhe dijo...

Me la apunto, no tenía ni la más remota idea de su existencia. Me llama la atención Montgomery Clift interpretando a Freud, así que a la saca :P


Un abrazo

Javier Simpson dijo...

Susan: Sí, y en este caso el papel que interpretó sobre Freud fue significativo porque el médico usó su método para entenderse mejor y saber por qué eran motivados algunos síntomas que tenían relación, principalmente, con la figura paterna, como lo hacía de algún modo Clift (se podría interpretar como si hiciera auténticos psicodramas) en sus recordadas interpretaciones.
Gracias por tu estupendo comentario, Susan.

David: Supongo que si lo haces tendrás una idea más clara de lo que es el psicoanálisis, aunque no creo que la de Cronenberg vaya tanto por ahí.
Un saludo y gracias por comentar, David.

Manderly: Me alegro que te haya gustado, Manderly. Yo también creo que es una gran película. Estoy contigo en que la interpretación de Clift es comedida, más interiorizada que expuesta a las emociones más reconocibles. Está como muy concentrado en su mundo, lo hace muy evidente y es tremendamente creíble. Yo es que soy mucho de Monty Clift y creo que se me nota un montón ;-D
Gracias por pasarte, Manderly.

Sidhe: Espero que te guste mucho si la ves, Sidhe. Si lo haces y te acuerdas dime algo…
Un saludo y gracias por la visita.

ethan dijo...

La he visto hace no mucho tiempo, ¿te puedes creer que prácticamente no me acuerdo de nada? Sólo recuerdo la interpretación de Monty Clift, de su aspecto perjudicado y enfermo, eso sí me impactó.
Saludos!

Javier Simpson dijo...

Hola, ethan. Igual fue porque el tema no te interesa demasiado, ni la figura de Freud. Yo creo que es una película que merece la pena, muy bien contada y que engancha desde el principio. De todas formas a veces ocurre, películas que te gustan pero que no sabes por qué motivo terminan en la papelera de reciclaje. No sé si será tu caso.

Un saludo.

Outsider. dijo...

tanto como apasionante Freud para mi no lo es pero se que a mucha gente le parece fascinante de hecho se habla de el en muchas películas no he visto Freud la pasión secreta pero tu blog me a parecido muy bueno como siempre un abrazo.

Javier Simpson dijo...

Lo de las pasiones es como todo, o te entra o no hay que hacerle. Si no te interesa el personaje, mejor abstente, aunque la película sea bastante buena bajo mi punto de vista.
Un saludo, Outsider.

J. feat. J. dijo...

He estado un buen rato leyendo tus entradas (ya era hora). A mí me gusta más el Freud de Mortensen, y eso que Montgomery Clift me encanta.
La de Cronenberg quizá sea demasiado plana, aspiraba a más.

Enhorabuena por el post.

PD: Pásate por Twitter. Allí necesitamos gente sensata.

Un abrazo!

Javier Simpson dijo...

Gracias por pasarte, feat, un placer tenerte por aquí comentando.
Por lo que entiendo no te convencieron ninguna de las dos pelis. A mí sin embargo en este caso sí me gustaron, cada una de una manera diferente. En la de Clift hay una buena argumentación de lo que es el psicoanálisis y de cómo se abre camino en sus inicios con esa figura emblemática que es Freud, el proceso se explica bastante bien con el caso de la chica interpretada por Susannah York. En la de Cronenberg se centra en un triángulo formado por la chica a la que trata Jung y Freud. Ese triángulo tiene su encanto. Creo que hay amor entre Jung y la chica y lo que siente la chica no es tan sólo producto del proceso psicoanalítico a la que es sometida por el médico. La relación entre Jung y Freud también está bien. El ritmo de la peli es parsimonioso, pero para mí eso no es ningún problema. Veo también bastante romanticismo en la relación entre Keyra Knightley y Michael Fassbender.

Un saludo, feat. Espero volver a hablar contigo pronto, o en tu blog o en el mío… aunque tal vez coincidamos en otro ;-)