" cinódromo: Raíces Profundas/ George Stevens/ Estados Unidos 1953

martes, 7 de mayo de 2013

Raíces Profundas/ George Stevens/ Estados Unidos 1953



Antológico western protagonizado por un muy acertado, prodigioso en su contención dramática me atrevería a decir, Alan Ladd en uno de los papeles que más éxito le dieron en su dilatada carrera como actor (posee en su haber 98 títulos, en una época en la que podían realizarse en un año hasta 3 o 4 películas, ahí es nada). Clint Eastwood realizó un gran remake en el año 1985 titulado El jinete pálido, una mezcla equilibrada y efectiva, que resultó muy entretenida, entre el clásico cine del Oeste y esa tendencia surgida en los 60 y 70 llamada Spaghetti Western en la que un director como Sergio Leone era su mayor e indiscutible valor.

Me gusta todo de esta película dirigida por George Stevens, hasta esos momentos medio ñoños que se dan en la relación entre el pistolero y el niño, hijo del matrimonio dueño de la granja a la que va a parar Shane, el protagonista interpretado por Alan Ladd. Esa sensibilidad (que no sensiblería) es aceptada por la gran admiración que siente Joey Starrett (el niño rubito, tierno y simpático) por el nuevo y enigmático huésped que ha hecho acto de aparición en la vida de su familia. A ese pasado oscuro que acompaña a Shane, algo que no deja de darle atractivo por la fuerza y misterio que desprende, se le añadirá nobleza y ternura en los momentos necesarios, sobre todo en la relación de afecto que mantiene con Joey y el compromiso con la familia de éste acosada por un ganadero poco escrupuloso a la hora de intimidar no sólo a ellos sino a otros granjeros del territorio a los que quiere arrebatar sus tierras.

Una vez tome partido por los, en teoría, más débiles, nuestro protagonista será uno más entre la comunidad de granjeros que luchan por lo suyo.



Shane se querrá redimir de su pasado violento. Esa lucha interior lo hará más querido entre sus nuevos amigos (y con Joey) al haber en el hecho cierta tristeza por un conflicto con el que sabe que puede perder, perturbador por ser Shane como es y no poder ser de otra forma: la violencia y sus virtudes como pistolero forman parte de él mismo, y esa naturaleza, aunque de buenos principios, siempre puede arrastrarlo a una equivocación por una emoción que le pueda en una ocasión dada (la violencia crea violencia y ésta no se puede controlar siempre que se quiera); además: la razón no siempre está del lado de uno y esto puede hacer que se tome una decisión inadecuada...algo similar ocurrirá con otros pistoleros conocidos y plasmados en el cine, como con el Doc Holliday de Pasión de los Fuertes, un personaje con el mismo halo de misterio y temido cuando esconde hábilmente su parte más cálida y humana.



Del personaje no se sabe nada anterior a lo que se cuenta, pero se intuye. La vida de un pistolero es violenta, cruel, y no siempre se pudo haber actuado bien, aunque se pretendiera, en un mundo con sus propios códigos en los que sobreviven los más fuertes y las pistolas trabajan para el mejor postor. La redención se busca por un supuesto pecado del pasado, algo en lo que muy bien pudo haber caído Shane. ¿Arrepentimiento? Chris Calloway, protagonizado por el conocido Ben Johnson, estaba con los malos, pero se dio cuenta de su error. ¿No podía tener Shane un algo de Chris Calloway? ¿No se podía haber equivocado y haber actuado mal por el motivo que fuese? En Calloway el error es evidente y parece haberse perpetuado en él antes de su encuentro-desencuentro con Shane; pero en Shane tal vez el pecado fuese inconsciente, mal calculado o producto de una emoción violenta…quién sabe, de ahí ese hastío, esa tristeza.



Su conflicto interior lo amargará por su fondo noble al surgir dudas morales; puede que no merezca la pena seguir por el mismo camino, aunque sea para lo que mejor sirva, pues la línea entre el bien y el mal en un mundo violento es a veces demasiado fina, y el error más factible. Pero querer ser alguien diferente sería otro error, una inautenticidad con la que no podría ser feliz seguramente, con la que no viviría su propia vida sino otra. Ahora tendrá la oportunidad de ayudar a gente buena que lo necesita y que es injustamente atacada por un déspota, a un niño al que quiere dar un ejemplo de dignidad humana, de amistad, de principios y fortaleza (no le importará enseñarle a disparar y le dirá a su madre que una pistola no es mala en sí sino que podría ser mala por la utilización que se hiciera de ella – este diálogo se podía discutir mucho, y más con gran parte de la sociedad americana que estaría de acuerdo con él. Algo que suelta Shane para justificarse y darle algún sentido a su existencia -), junto a un padre valiente y una madre modélica. Los padres de Joey le enseñarán lo que es el trabajo honrado y la civilización (a pesar de que ésta sea primeriza y rudimentaria), la convivencia (a pesar de que el padre actúe con contundencia cuando hay que hacerlo en una pelea tabernaria inigualable... el padre le dará a su querido hijo un ejemplo de solidaridad y amistad cuando ayuda a Shane en la salvaje refriega que acontece en el bar del pueblo donde campan a sus anchas los “antipáticos”).



 



En Raíces Profundas hay una iconografía grandiosa. Imágenes del niño debajo de la puerta del bar con su perro viendo el duelo final (¡Y qué duelo!), miradas que se echan Shane y el pistolero malo, el que actúa sólo por interés egoísta sin importarle ningún tipo de causas, miradas mantenidas, congeladas en el tiempo sin un débil pestañeo que haga perder reputaciones consolidadas, peleas en el bar a puñetazo limpio y ese ceremonial de de intimidaciones y aguante que acontece antes del posible estallido violento, al estilo Rio Bravo, con una exquisita puesta en escena y tomas matemáticas, deslumbrantes en su ejecución; el trabajo que dan las raíces de un árbol que se clavan en el suelo y parecen llegar hasta el mismo centro de la tierra, la forma en la que Miriam (Jean Arthur en un papel hecho con la nada despreciable edad de 52 o 53 años, muy bien llevados, no cabe duda) mira a Shane, la atracción amorosa que existe entre ambos, pero que no puede pasar de deseo porque sus caminos son demasiado divergentes y uno de ellos demasiado espinoso como para arriesgar todo lo más querido (junto a Shane); todo tiene una fascinante presencia y una intensidad mágica, emocionante. El technicolor pocas veces lució tanto, como ese cervatillo inocente que observa Joey entre unas ramas cerca de su casa, y un pequeño perro nunca fue tan buen y cariñoso compañero, las pistolas atraerán y se respetarán al mismo tiempo; Joey sentirá fascinación por ese otro mundo oscuro que sabe que existe, pero que sólo con algunos elegidos, con un componente maldito añadido con el que muchos de ellos (como Shane) no se sienten a gusto y sufren, se experimenta (o sobreviven a él).







El poder visual de Raíces profundas no es nada pretencioso, no hay adornos innecesarios, es sencillo a la hora de verlo, si bien no a la hora de realizarlo, en la concepción: al parecer Stevens dirigió la película desde múltiples ángulos y teniendo mucho material para cortar en el estudio de montaje, algo que se hacía necesariamente imprescindible para concentrar la acción y no dispersarse en aspectos más superfluos o reiterativos que hicieran la película más pesada y no tan ágil como resulta. John Ford, sin embargo, hacía todo lo contrario, y el resultado era el que era, con todo el relativismo que el hecho conlleva.



¿Maniqueísmo en Raíces profundas? Los malos no son tan malos y los buenos tienen sus pequeñas imperfecciones, o lados con alguna que otra sombra, como la que se intuye en Shane. Hay ambigüedades, pero también rotundidez maniquea para que el enfrentamiento sea más peligroso, haya más heroicidad en la ayuda de Shane y en el coraje de los propios granjeros. Esa maldad plenamente oscura, siniestra, casi terrorífica la representará, como no, el pistolero Jack Wilson contratado por el terrateniente (Un Jack Palance sinuoso – no por tratar de ocultar sus propósitos, bastante claros, sino por su estilo, por la manera de mirar, de estar, de moverse –, como una serpiente venenosa)

16 Ya han hecho su aportación. Sigue comentando si quieres:

ricard dijo...

Lo mejor es el malo antológico interpretado por Jack Palance. Un abrazo.

David Amorós dijo...

Ya sé que ésto que voy a decir va a traerme problemas, ja,ja, pero no puedo con esta peli. El niño me saca de quicio y me parece insufrible. Un día la volveré a ver no sea que me pillase en un mal día, pero durante una época que me dediqué a ver westerns a mansalva, de éste es del que gusro el peor recuerdo. No me lo tengas en cuenta Javi....
Un abrazo

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

Estupenda entrada, Javier, sobre esta obra maestra de Stevens. La puesta en escena es excelente, precisa, como bien dices, al mismo tiempo que muy poética. La pelea en el bar es la pelea más brutal que recuerdo, por cierto.

Un abrazo.

Antonio de Castro dijo...

Magnifica resena sobre una pelicula preciosa y muy especial. De hecho es uno de esos westerns rodados en pleno decada de los cincuenta que, sin apartarse del clasicismo imperante entonces, tienen al mismo tiempo un aire nuevo insolito y completamente original, un poco como "Centauros del desierto" o "Rio Bravo".
Un abrazo.

Javier Simpson dijo...

ricard
Eso es de lo mejor. Impresiona. Da verdadero mal rollo. Un saludo, ricard.
David
A veces pasa, David. Hay cosas que no se aguantan y no hay que darle demasiadas vueltas. No por ser un clásico tiene porque gustarte. También es cierto que hay pelis que las ves por primera vez y no te gustan mucho y después, vistas más veces ganan. A mí, sin ir más lejos me ocurrió con esta misma peli, aunque no de una manera tan extrema como a ti; y con El padrino sería para no creérselo porque cuando la vi en el cine la primera vez, ni me gustó, y ahora posiblemente sea mi peli favorita (o entre las favoritas). Un saludo, David.
Gonzalo
Gracias, Zalo. Para mí de los mejores westerns que existen. Está entre los 10 mejores, diría; por eso la tengo en tan alta estima. Clint Eastwood no hizo un remake de ella por cualquier cosa. Algo le vería, digo yo… y hablamos de uno que hizo unos cuantos westerns, algunos muy buenos. Un saludo, Zalo.
Antonio
Para mí también, Antonio. Tiene clasicismo, pero tiene modernidad. Creo que es un western diferente, algo revolucionario. A parte de las dos que mencionas (gracias por el guiño a la miniencuesta anterior :-D), y comparándola, yo lo hago también con Nevada Smith, de Steve McQueen, magnífico western, aunque no tan conocido. Me parece muy acertado lo que dices de ese “aire nuevo insólito” que tiene. Muy precisas tus palabras a mi modo de ver.
Un abrazo

A los cuatro: gracias por vuestros comentarios y hasta otra.

PEPE CAHIERS dijo...

Es que lo de los niños en el cine es difícil de llevar bien, pueden resultar insoportables o algo pesaditos. Creo que al único que soporto es a Ron Howard de "El noviazgo del padre de Eddie". No seré yo quien le ponga pegas al de "Raíces profundas", uno de mis western favoritos, entre otras cosas porque es el perfecto espectador de todo lo que ocurre, en una película en donde parecía que los interpretes elegidos no eran los más adecuados y demostraron de sobra su valía. Puesta en escena magistral la del último duelo, solo por eso ya merecería la pena.

Mr. Lombreeze dijo...

MAGISTRAL.Ojo que Drive también es un remake de raíces profundas...

miquel zueras dijo...

Una total obra maestra. Jack Palance logra estar aún más inquietante que en su papel de apache renegado en "Hoguera de odios" donde se enfrentaba a Charlton Heston.
Saludos. Borgo.

Roy Bean dijo...

ayyyyyyy que me has tocado la fibra sensible con ese "Shaaaaneee vuelve". Desde luego para mi es algo más que un western, se habría poder hecho perfectamente un Noir, o cualquier cosa, que hubiese salido redondo. En cualquier caso está en mi top de Western, por algún lado tengo buena parte del Story Board.
Tambíen quería comentarte, Javier, que ahora tengo un socio en Ganarse un acre, J.C.Vinuesa, te lo digo por si aparece por aquí que sepas que lo hace en representación de nuestra casa.

Abrazo y sólo puedo felicitarte por el post.

Roy

Javier Simpson dijo...

PEPE
Sí, muchas veces se hacen muy insoportables; a mí en este caso sin embargo me gusta su ternura y la admiración que siente por Shane, eso es muy de la infancia: tener referentes en los que apoyarte, queridos y con los que se aprende. Además: como bien comentas, la peli se ve desde los ojos del niño, como ocurría en Matar un ruiseñor. Es curioso que no tuvieran demasiada confianza en los intérpretes saliendo como salió la peli.
Un saludo, PEPE.
Lombreeze
Estás entre los admiradores, ya veo, Lombreeze. Me lo esperaba; además creo haber leído en tu blog una crítica de la peli en la que la ponías muy bien (no me acuerdo muy bien, creo que eras tú). Sí que Drive tiene cosas de Raíces ahora que lo dices, una versión más moderna aún que El jinete pálido, pero con envoltorio de cine negro. Como comenta Bean + abajo: Raíces podía haber sido perfectamente una peli noir. Estoy de acuerrdo con su visión…
Un abrazo
miquel
Estoy contigo, miquel. Qué se puede decir de Palance en este papel que no se haya dicho ya: está inmenso y acojona.
Un saludo
Bean
El story board de esta peli tiene que ser una pasada. El guión es perfecto, equilibrado, sencillo (y ahí radica su grandeza al hacerse fácil, ágil, fluido en su desarrollo)…cualquier escena es sugerente, tiene fuerza y transmite emociones… una delicia, no cabe duda, Bean.
Gracias y hasta otra

Gracias a los cuatro por pasaros

abril en paris dijo...

Una historia clásica, de esos western que no puedes dejar de visualizar..y ese grito de Shaneee que todos recordamos, al menos yo y alguno más.(jeje)
¿sabias que ese niño es el que hace de sufrido hermano de Hud en ese western que no es un western de Martin Ritt ? con esa carita de bueno no podia ser otra cosa..

Muy buena reseña Javi.
Un bico

Javier Ramírez dijo...

De esta película solo he visto trozos partes, Sinceramente No la he visto nunca entera pero gracias por tu recomendación.


Un abrazo.

Manderly dijo...

Todo un clásico que no pasa de moda! Hace mucho que la he visto...
Saludos.

Agente Cooper dijo...

Preciosa entrada, Javier para un western aún más precioso, yo lo pongo en mi Top 10 sin dudarlo.

Saludos.

Javier Simpson dijo...

abril
Es cierto, un western muy visto porque siempre engancha, un clásico sin discusión. No sabía que el niño apareciese en la peli de Martin Ritt a la que aludes. Lo investigaré, abril :-D
Un bico
Javi
Muy recomendable, y más si eres aficionado al western. De los mejores.
Abrazos, Javi.
Manderly
Para mí no perdió absolutamente nada. Está fresco como una lechuga recién cogida de la huerta. Estoy contigo, Manderly. Un abrazo.
Cooper
Hola, Cooper. Gracias. Sin duda, uno de los mejores westerns de la historia, por lo menos para los que no nos ruborizamos en decirlo. Eso de que está entre los 10 mejores westerns (te interpreto; también podía querer decir una de las 10 mejore pelis de la historia indiferentemente de géneros…) lo digo yo tamibién más arriba. Coincidimos de pleno, Cooper ;-) Un saludo.

Gracias a los cuatro (magníficos ;-D) por pasaros… abrazos.

Anónimo dijo...

Hola ¡
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Un abrazo, gracias.