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jueves, 26 de mayo de 2011

Los sobornados/ Fritz Lang/ Estados Unidos 1953



Enorme película de género negro- policíaco de uno de los mejores directores clásicos de la historia del cine. Su guión no es complejo, pero tiene la chicha y el condimento suficiente como para no aburrirnos en esta historia llena de violencia, a veces cruel, en la que la corrupción asoma con poco disimulo para presentarnos un paisaje todavía más hostil, dentro de lo malo, del que desearía nuestro protagonista. El artífice de la historia es el guionista Sidney Boehm, que hace el mejor trabajo de su carrera, muy superior al de su nominación al oscar por la película FBI entra en acción. Me parece casi imposible que alguien pueda meter todo lo que ocurre en menos de hora y media de metraje sin que la historia quede coja o descompensada en el resultado final. Eso sólo lo puede hacer un prestidigitador del cine que siempre tenga a punto su barita mágica.




La investigación sobre el suicidio de un sargento de policía lleva a Bannion (Glenn Ford) al domicilio de aquél, donde es hallado el cadáver y en el que se encuentra su mujer. Su olfato le dice que ella está implicada de algún modo, pero a los jefes no les gusta que el sargento insista en entrevistarse con la ahora viuda. Las presiones para que deje de molestarla se acrecentarán; esto en vez de disuadirlo lo enganchará más a la investigación. Hay en ese aspecto de la lucha contra el sistema y lo establecido, que está podrido de corrupción, una semejanza palpable con la película interpretada por Al Pacino -Sérpico, con algunas diferencias, como es normal: en la de Pacino el guión se centrará más en la corrupción y la lucha personal contra ésta del protagonista, aunque esté a punto de costarle la vida, en la de Fritz Lang, sin embargo, aunque la corrupción también está presente continuamente, hay un caso concreto que resolver, y esa corrupción no ayudará nada a nuestro protagonista Bannion y sí a sus enemigos, aunque en la evolución de la historia algunos de los personajes (policías) dejarán de jugar con esa ambigüedad ordenada que tanto molestó en su momento al protagonista y se posicionarán a favor de la legalidad y de Bannion.
El asesinato salvaje de una mujer que tenía que ver sentimentalmente (podría creerse más bien sexualmente) con  el sargento muerto, hará recaer todavía más la duda sobre su mujer. Otro encuentro con ella en el que le explica los flirteos de su esposo, y en el que percibe resentimiento, hará que Bannion siga por el mismo camino.


Según se van poniendo las cosas difíciles por la entrada en escena de un mafioso que tiene sobornada a la cúpula policial, un tal Lagana, persona con bastante poder en la ciudad, la relación de Bannion con su familia se enrarece y se tensa más de lo normal. El caso y las presiones están inquietándolo; sólo cuando Bannion le cuenta a su esposa lo que está sucediendo, interpretada ésta por la hermana de Marlon Brando, Joselyn Brando, y ésta lo apoya incondicionalmente, es cuando se apacigua y decide continuar. Eso es básicamente lo que vemos en esta joya de película: el recorrido de Bannion a lo largo de su investigación, que no será formalmente oficial a partir de cierto momento (cuando le entrega la placa a sus jefes), y sus movimientos estratégicos para coger a los malos, aunque para ello tenga que hacer un sacrificio personal que a cualquier otro superaría (ahí hay mucho de heroicidad) y que tiene que ver con su familia.
Poco después sucederá la tragedia que menos desearía el protagonista, y es a partir de ello cuando se encuentra en una situación de él contra el mundo, siente odio y lo único que quiere es vengarse, por lo que  los acontecimientos se precipitan en una ola de intimidaciones y violencia desatadas mientras continúa intentando demostrar quiénes tuvieron que ver con la muerte del sargento y qué hay detrás de esa muerte.

Policía corrupta sobornada por la mafia, chantaje de la mujer del sargento muerto a Lagana con una carta comprometedora y la protección que le brinda el mafioso por miedo a que el contenido de esa carta salga a la luz pública, matones intentando sacar fuera de juego al protagonista, que se muestra firme  e imperturbable por las amenazas, violencia de género y venganza por parte de la mujer maltratada impune y salvajemente (Gloria Grahame) por uno de los que están con Lagana, interpretado por Lee Marvin en una actuación canallesca como pocas veces hizo antes; en Los sobornados, de Fritz Lang, hay de todo.

Me pareció impresionante la interpretación férrea y contundente de Glenn Ford. Su personaje es dinamita por los cuatro costados, y su moral inquebrantable; su grandeza de espíritu está por encima de cualquier duda, y su determinación lo motiva a actuar con un ímpetu arrollador. En este último aspecto su personaje es muy similar, curiosamente, al que interpreta uno de los malos de esta película en otra del mismo género en la que Lee Marvin hace de protagonista, la excelente A quemarropa. Una anécdota curiosa y simpática acontece cuando ambos actores (Glenn Ford y Lee Marvin) se encuentran cara a cara por primera vez y se escucha de fondo la canción Put the blame on mame en una referencia evidente al éxito de la película Gilda de Glenn Ford, protagonizada al lado de la gran estrella Rita Hayworth.


El enfrentamiento directo y decidido con los responsables de su tragedia, que son los mismos que tienen que ver con la corrupción policial y el asunto del suicidio inicial del sargento por el que se mete en el caso, un suicidio cuya responsabilidad comparte Lagana y sus presiones, y su esposa, una mujer ambiciosa y gélida, lo sumirán en una guerra sin cuartel en la que sólo puede quedar uno en pié. Una chica, cuya ambigüedad moral es patente a lo largo del desarrollo de la trama (Gloria Grahame), avispada y con un sentido irónico del humor por su, probablemente, incomodidad con lo pútrido que le rodea, pero que aguanta únicamente por interés y diversión (“Yo he sido rica y pobre, y créame: es mucho mejor ser rica”, le dice en una escena a Glenn Ford), ayudará a Bannión en su lucha contra los indeseables, aunque en este caso a ella sólo le toque uno de cerca, que la maltrataron y que son los responsables de todo el sufrimiento por el que pasa el protagonista de esta historia del mejor y más genuino cine negro.

domingo, 22 de mayo de 2011

Minority Report/ Steven Spielberg/ Estados Unidos 2002




               Describe un futuro próximo en el que los avances científicos son utilizados para fines que, en teoría, deberían ser buenos, pero con los que se plantean conflictos de tipo ético cuando no se sabe por dónde tirar, cuando la ciencia no puede dar una explicación lo suficientemente satisfactoria para justificar ciertos comportamientos ni ciertas praxis.

         Esta película está basada en una novela de Philip K. Dick, como  Blade Runner. Como ésta es de género fantástico y el mundo que se nos muestra parece estar controlado por la tecnología y la burocracia; esto no significa que estemos en una sociedad comunista, para nada, parece más bien una sociedad en la que las grandes corporaciones y las empresas más poderosas tienen el poder y los individuos están totalmente a su merced, como en la magistral Blade Runner; las personas serían un número más en el mecanismo burocrático de esas empresas; sería una especie de evolución del capitalismo actual: los poderosos, las grandes compañías son los amos, finalmente. Esto sería una interpretación que, aunque no se muestra con evidencia en la película, sí que se intuye.


    
Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
           Tom Cruise es un policía cuya misión es detener a criminales, y el método que utiliza es predecir estos asesinatos, o crímenes,  a través de una especie de adivinadores del futuro, que más que personas parecen esclavos sedados para que hagan tan sólo eso: predicciones, decir quién es el que va a disparar la pistola en unas horas, o en unos días, y donde lo va a hacer. Para que no haya ninguna interferencia en su labor, estos precogs deben permanecer encerrados en un edificio controlado por agentes policiales, inmersos en una especie de piscina de plasma que sería un nuevo útero para ellos (una nueva vida que no despegará nunca… a no ser que…) / Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema


            El ritmo de la película es pausado en ocasiones, cuando se trata de reflexionar acerca de las acciones que se llevan a cabo por las visiones de los precogs. Pero cambia cuando la trama pasa a ser de tipo policial, con persecuciones impactantes (recuérdese cuando arrinconan a Tom Cruise sus compañeros con artilugios voladores, nada kitsch, de una estética muy innovadora, contundente en la ejecución y bastante elegante). La atmósfera del film es de un futuro impersonalizado, gris, en el que sólo cuenta que cumplas con lo que se te dice, sin más; aquí  la familia de Tom Cruise y sus recuerdos son un contrapunto a este ambiente opresivo.

Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
           Tom Cruise debe evadirse de lo que le tocó vivir; por un lado no tiene claro que lo que hace, en su trabajo, esté bien, tiene preocupaciones morales que tienen que ver con el destino del hombre, un determinismo impuesto del que, de existir, no podrías salir por mucho que lo intentaras; y por otro lado está traumatizado por la muerte de su hijo, por eso se droga en los momentos en los que su trabajo se lo permite. De haber actuado antes los precogs en la lucha contra el crimen su hijo posiblemente estaría vivo; ese es uno de los motivos de peso que hacen que Tom Cruise esté tan involucrado en el proyecto precog, a pesar de algunas dudas razonables, para que a la gente no le ocurra nada parecido a lo que le ocurrió a su hijo. / Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)



            Y hay un par de malos. Uno que es el que lo persigue implacablemente, y lo hace muy bien (Colin Farell), un hombre que pretende su puesto y es tan chulo como Tom Cruise; por momentos parece que esté a su altura, pero en una pelea a puñetazos, Tom Cruise, como no, sale ganador... después de todo este malo era uno de andar por casa…
Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
           …el verdadero malo sería… OJO QUE YA HE PUESTO UN SPOILER Y NO QUIERO JOROVAR EL FINAL… Max Von Sydow, el jefe y amigo de Tom Cruise y su esposa. / Fin Spoiler

martes, 17 de mayo de 2011

Vértigo (De entre los muertos)/ Alfred Hitchcock/ Estados Unidos 1958




Lo primero que quiero decir es que ésta es una película tremendamente romántica; especial: sí, pero de un romanticismo elocuente y perturbador. Hablaré de la relación entre Scottie y Madeleine, su atracción, lo que expresa y a lo que lleva; pero antes de eso,  ¿Qué hay del deseo de Midge (Barbara Bel Geddes) por Scottie? Ahí también hay un amor del que se podría hablar si tuviéramos algo de imaginación y otro poco de talento. ¡Qué miradas le brinda al pobre de Scottie en su estudio apartamento cuando éste está aún convaleciente!...

Hitchcock nos mete primero en una trama policial, o de detectives, si se prefiere, para poder tener un punto de apoyo y avanzar. Toda esta parte, y hablando de Alfred Hitchcock creo que viene al caso, es un enorme McGuffin lleno de imperfecciones que son trampas puestas como no dándole importancia a esa parte del guión que no tiene casi nada que ver con lo sustancial e importante de la película: la historia de amor incontrolable y loco (amor fou, según lo llaman los franceses -Vértigo está basada en la novela de dos escritores franceses, Pierre Boileau y Thomas Narcejac-) entre el policía retirado y ahora metido a detective, Scottie, y la bella y misteriosa Madeleine. Cuando el marido de Madeleine, Gavin Elster, le cuenta lo que le ocurre a su esposa, Scottie no da crédito. Su escepticismo casi lo lleva a no hacerse cargo del asunto aunque su antiguo compañero de estudios se lo pida como un favor personal. Nuestro protagonista cree que es una locura, pero una vez que acepta hacerle el favor, y cuando se va adentrando en el caso, lo que creía una locura se convierte en algo real para nuestro protagonista, sumergiéndonos en la zona más oscura de ambiente intenso y onírico, de un preciosismo visual que te transporta a otra dimensión, como una ensoñación llena de deseo, con un puente rojo alargado hasta el infinito o unas calles de San Francisco que suben hacia las nubes y bajan hasta el mismo infierno, el de las pasiones inconfesables, con unas sequoyas que te dicen lo rápido que morirás o una misión española con una torre muy alta sacada de otra época. Scottie se enamora de Madeleine por una fascinación incontrolable, le intriga lo que hace y se ve envuelto en su mundo…
Spoiler (No leer nada del spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
…y cuando muere, en apariencia, él no lo acepta y se obsesiona con ella como lo podría hacer un loco / Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Aunque la trama no resulte del todo creíble, eso es algo que se acepta sin problemas ya que lo fundamental aquí es lo enrarecido de la relación y ese misterio hipnótico que la envuelve. Hay en Scottie una búsqueda obsesiva de un amor ideal e intemporal que le estalla entre las manos al resultar mórbido y ficticio. Como en su vértigo, Scottie sentirá atracción y temor al mismo tiempo, igual que con sus deseos; el vértigo en esta película es una metáfora de un deseo incontrolable y que produce desazón, un miedo totalmente incontrolable.
En Vértigo el suspense no desaparece, pero su simbolismo y lo onírico son claves; es en ese aspecto donde se parece a otra película de su director, Recuerda, aunque ésta sea mucho más simple y no tan atractiva desde casi cualquier punto de vista en la que se comparen.
¿Y qué decir de esas interpretaciones que se hacen de la película como que el personaje masculino protagonista padece de impotencia? En la novela en la que se basa se da por hecho que Scottie tiene un trastorno de impotencia, y en la película se deja caer con insinuaciones. Pero hay quien va más lejos y dice que en el personaje hay una inclinación sexual hacia los muertos y que el deseo que siente por Madeleine es el deseo que siente por su bisabuela, Carlotta Valdés, muerta en extrañas circunstancias hace mucho tiempo y que ahora parece volver para poseer el alma de su biznieta. Otra justificación de esta postura enfermiza sería la que dice que Scottie no puede hacer el amor con una mujer viva y que sí lo hará con Judy una vez transformada de nuevo en Madeleine. Yo hago mi propia interpretación de la sexualidad en la película, y creo que Scotty sí puede padecer impotencia. Hitchcock en este caso nos cuenta algo que hay que interpretar porque está escondido, de una forma sutil, pero que se tapa por vergüenza, la misma que tiene Scottie por sentir lo que siente y no poder hacer lo que querría. La frustración juega aquí un papel importante. Si el conflicto de Scottie no estuviese escondido, el magistral film ya no tendría el mismo encanto, creo yo.



La muerte no sólo se puede ver como atracción de tipo necrófilo, a mí esto se me escapa un tanto. No creo en la teoría de que Scottie sienta atracción por Madeleine por creer que está poseída por una muerta, creo más bien, y aquí no entro en interpretaciones, que Scottie está enamorado de Madeleine sin más, de su belleza, de lo que cree que le ocurre, de lo que siente. Es un flechazo, con trampas, lanzado a muy corta distancia y que da en la diana de pleno… se me puede llamar simple por pensar eso en este caso, pero prefiero verlo así y creo que queda mejor.

Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Soy de la opinión de que aquí la muerte sería más bien una no aceptación del hecho por el amor obsesivo y visceral que aún siente Scottie por Madeleine. Que quiera convertir a Judy en Madeleine no es necesariamente porque sienta deseos por una muerta sino, simplemente, porque aún desea a Madeleine, y Judy se la puede volver a traer por un parecido asombroso con ella.
Después de la muerte de Madeleine, ficticia, Scottie se vuelve profundamente melancólico y culpable por no haber podido salvarla; su “catatonia”, aunque reversible, tardará un tiempo en curarse. En el último tramo, Scottie se entera del engaño (por el collar que lleva Judy…un descuido de una mujer enamorada que sólo piensa en el objeto de su amor). Madeleine era una falsificación y él se había enamorado de esa falsificación, de ahí esa rabia que manifiesta. Final impactante y tremendamente abrupto. / Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)




En resumidas cuentas: la trama policíaca, con engaños, se deshecha porque ya se ha justificado como señuelo, entrando a continuación en el frenesí fantástico, pesadillesco y atormentado de una persona que busca algo que parece no poder alcanzar, tan sólo su sombra, el falso disfraz que lo haga apaciguarse (Judy, la nueva Madelaine); seguramente la infelicidad forme parte de Scottie como persona y la película sea un viaje angustioso a los deseos inconfesables que atormentan al personaje, sombras intangibles que traspasan toda felicidad.

domingo, 15 de mayo de 2011

Tropa de élite/ José Padilha/ Brasil 2007



Esto es una guerra en la favelas de Río de Janeiro entre la policía y las bandas de narcotraficantes que no tienen miedo a nada y controlan todo lo que hay a su alrededor.
Los narcos están armados hasta los dientes y sólo una policía especial (EL BOPE –Batallón de operaciones policiales especiales) es la que se puede encargar de entrar en esos guetos de marginalidad y delincuencia para tener resultados palpables. Estos hombres de negro y escudo con calavera son los verdaderos policías; los otros, los de azul, o son corruptos o no tienen ni la fuerza ni la capacidad suficientes como para aventurarse en una selva hostil en plena ciudad, pero de espaldas a ella en casi todo lo que merece la pena.


La voz en off continua da más detalles de esta historia en la que pasan muchas cosas, y deprisa. Me recordó en ese ritmo de un no parar a películas como Uno de los nuestros o Casino.
En Tropa de élite el guión está muy bien construido y se aprecia el trabajo realizado; a pesar de esto, el interesado espectador ha de estar continuamente alerta (como la policía especial que entra en las favelas, la tropa de élite que le da el título a este buen film brasileño) si no quiere perderse algo relevante de la historia que pudiera hacer entorpecer una visión más completa.

Si en sus formas tiene algo de Casino, de Martin Scorsese, en la trama hay de todo un poco: hay similitudes con Sérpico en lo que toca a la corrupción policial y a los héroes o salvaguardias que defienden la honestidad de la institución, pero sobre todo hay cosas de La chaqueta metálica en las escenas del curso para el reclutamiento de nuevos policías de élite en lo que concierne a la dureza del adiestramiento, en ocasiones hasta humillante. La guerra para la que se preparan no es Vietnam sino las favelas de Río de Janeiro y los vietcoms serían los narcotraficantes. Destacaría también el parecido, aunque en una primera impresión no surgiera tal asociación, con Gomorra, de Matteo Garrone. Tropa de élite sería como una Gomorra a la brasileira, más fresca y movida y con un estilo no tan de documental como la italiana. En estos dos Films nos enseñan, desde una perspectiva realista, aunque en Tropa de élite el componente de ficción sea más claro, como es la vida que se retrata con un detalle digno, casi, de una tesis periodística.

viernes, 13 de mayo de 2011

Anastasia/ Anatole Litvak/ Gran Bretaña 1956



¿Era ella la hija menor del zar Alejandro II, o era una farsante que tan sólo quería quedarse con la herencia de la familia real rusa? ¿Tenía amnesia y eso era el motivo por el que recordara ciertas cosas y otras no, o era una gran actriz que quiso aprovechar su momento, una iluminación que le podía hacer alcanzar notoriedad? La ambigüedad juega un papel fundamental en esta película de Anatole Litvak; toda ella son contradicciones e indicios que hacen dar a la trama una incertidumbre sostenida que no desfallece... ¿Es realmente Ingrid Bergman Anastasia o no lo es? Pero ¡ojo! Hay a quien eso le da igual,  o lo parece, como a Yul Brynner; y con esto me refiero a que ese intento de indagación se hace por parte de los interesados espectadores: ese chisme que circuló por Europa a primeros del siglo XX no es ajeno a nosotros; pero, como decía antes refiriéndome a Yul Brynner, a otros muchos personajes de la película les da igual si ella es Anastasia (sobre todo a los que no son familia; aquí habría una excepción con su abuela) porque lo que quieren es poner a una Anastasia cualquiera en el lugar elegido para que la casa Romanov se perpetúe y pueda seguir optando a reinar en Rusia si no dan con la verdadera, cosa difícil, porque según los indicios toda la familia fue fusilada en Rusia por los bolcheviques. Los seguidores del zar, especialmente fuera de Rusia, y la mayoría nobles, apoyan la causa, y cualquiera que encaje en el perfil de la mujer deseada que sepa estar a la altura sería una bendición para sus maltrechas esperanzas.



Otro aspecto es la relación entre Yul Brynner e Ingrid Bergman. Esa historia de amor está muy poco trabajada y el film sólo se centra en lo ambiguo, que le da su atractivo evidente, pero que da la sensación de repetición y se llega a estancar un tanto. El final se precipita y nos hubiera gustando ver algo de ese romance en ciernes, pero Litvak hace que sólo nos lo podamos plantear y solucionar en nuestras imaginaciones. Yul Brynner está muy bien, aunque da la impresión de que se le podía haber sacado mucho más partido. Su personalidad es arrolladora y su determinación clara. Ingrid Bergman está estupenda y cumple en todo momento, su papel es claro y no hay más que pedirle, a no ser que el director se hubiera decantado por desarrollar más esa parte romántica a la que me he referido; pero tal vez, de ser así, la historia se habría alargado una media hora más…eso no sería un inconveniente en una película de claro entretenimiento y de una elegancia clásica que brilla con luz propia.




lunes, 9 de mayo de 2011

Clerks/ Kevin Smith/ Estados Unidos 1994


       
         Esta comedia Indy, no sólo de fachada sino de personalidad, desprende frescura y sencillez en cada uno de sus fotogramas. Su sugerente blanco y negro es escogido para remarcar su estilo personal no sujeto a demasiados convencionalismos.
         La dirección es ágil y desenfadada, y los encuadres fijos le dan un aire directo con alguna reminiscencia al documentalismo que la hace parecer más cercana… por su estilo visual pareciera que estuviéramos viendo un documental de un trabajador joven sin demasiados  recursos económicos en una tienda que vende de todo en un barrio a las afueras de Nueva York, por ejemplo.




       Su humor surrealista está casi siempre presente en unos personajes que se dejan caer por la tienda del protagonista o por el videoclub contiguo de su amigo. Se tratan temas singulares que suelen dejarte perplejo por la naturalidad y desparpajo  con los que son expuestos. También se habla de sexo sin tapujos.
       Esta Clerks se parece a otra de las pelis de Kevin Smith: -Persiguiendo a Amy- , sobre todo en el descubrimiento de los excesos o extravagancias sexuales a las que se sometía la novia del protagonista con agrado y vivacidad (aunque en Clerks hay dos chicas disputándose el amor del hombre) y que son motivo de conflicto por la no aceptación de ese comportamiento tan liberal de la mujer por parte del novio, a pesar de que él mismo también experimentó con el sexo tanto o más que su pareja, pero por prejuicios machistas y algo de mentalidad  antigua, disfrazada de dulce comprensión al estar enamorado de ella, no lo acepta totalmente, aunque lo intente… estas dos películas también se parecen en la relación de los dos amigos, una amistad que protege al protagonista de novias con las que, probablemente, no le fuera a ir bien; hay una homosexualidad latente en el amigo igual que la había en Persiguiendo a Amy.

jueves, 5 de mayo de 2011

Larga es la noche/ Carol Reed/ Gran Bretaña 1947


 
      Siendo de Carol Reed creí que estaría bien (Sorpresa me llevé por esto y por el hecho de que mucha gente, y  alguna crítica, la pone como ejemplo de calidad cinematográfica, que no dudo que tenga, sobre todo en cuanto a su lenguaje, pero que a mi modo de ver falla en conjunto). La historia no me convenció en absoluto, me pareció un despropósito, y embrollada en cuanto al mensaje que pretende dejarnos caer en el que se mezcla prácticamente lo divino con lo humano en un discurso acerca de la naturaleza del hombre, de sus virtudes y sus miserias, contada de una manera demasiado generalizada y tópica (no sé de aquellas, cuando se hizo, pero desde luego actualmente sí); todo esto hace que resulte un tanto pedante y pretencioso su desarrollo y la forma en el que se lleva a cabo, aunque lo contado ya esté más que arraigado en la memoria colectiva de, prácticamente, la humanidad entera: bonitas palabra que tienen todo el sentido que se le puede sacar, pero que oídas tantas veces resultan vacías de contenido precisamente por eso: por la costumbre de oír tales axiomas morales y filosóficos acerca de la vida y su sentido o de la justicia de las acciones (el protagonista, James Manson, es un terrorista). Yo la veo como una película fallida del enorme Carol Reed, y me sorprende que haya hecho algo tan confuso e inestable después de una filmografía en la que están títulos del nivel de El tercer hombre, El tormento y el éxtasis o Trapecio. No sólo Carol Reed tiene porque fallar, eso lo hizo también gente del talento de John Ford, Alfred Hitchcock, John Huston, Howard Hawks, o, más actualmente: Clint Eastwood o Steven Spielberg, y esto no es una justificación, es un hecho y algo aceptado por la mayoría, aunque siempre con las excepciones lógicas que son muy respetables.





domingo, 1 de mayo de 2011

Thor/ Kenneth Branagh/ Estados Unidos 2011



Los legendarios Jack Kirby y Stan Lee hicieron presentación en el año 1962 del cómic El poderoso Thor, de la Marvel; con ello se adentraron en la aventura más épica de connotaciones mitológicas vikingas cuyos protagonistas eran dioses y el martillo su instrumento más poderoso. El director de la película, Kenneth Branagh, comenta que cuando era un niño, allá por la década de los 60, en Irlanda del Norte siempre estaba nublado y llovía sin parar. “El color de la portada de los tebeos de la Marvel resplandecía en las estanterías de las librerías, y El poderoso Thor siempre era el que más me atraía. Me gustaban sus capacidades primordiales, la conexión con lo antiguo, la fuerza bruta del personaje. Thor es el primero en cumplir el cliché de nunca pedirle a nadie que haga lo que uno mismo no haría; es más: casi siempre tienes que intentar impedirle que haga lo que nunca se te ocurriría”
La recreación artística, cuyo responsable fue Bo Welch, intentó durante meses concebir unos decorados que convencieran a la hora de materializarlos en imágenes. Debían ser majestuosos, y la solución fue aumentarlos por medio de efectos especiales. El resultado es espectacular, aunque la sensación de ser como de ciencia ficción es manifiesta y el resultado kitsch resalte más que cualquier otro tipo de estética, eso no le quita, sin embargo, demasiada credibilidad como para que no nos sintamos en otro mundo, aunque tampoco sea el más ideal, un mundo mitológico lleno de seres poderosos y dioses.

La conexión entre ese mundo de dioses, en este caso de origen nórdico, con el dios Odín (el habitual Anthony Hopkins) como figura principal, acompañado por su agresivo e irreflexivo hijo Thor, aunque querido por su padre y de gran nobleza (vemos aquí como se humanizan los dioses), con otros mundos, tierra incluida, se parece bastante a la conexión que existe en la tradición mitológica griega cuando algunos dioses bajaban a nuestro mundo y tenían hijos con humanos, convirtiéndose éstos en héroes. En esta película no llega a ocurrir eso, pero Thor, en su destierro, se enamora de una humana, interpretada por Natalie Portman, y si las cosas no hubiesen dado un giro en forma de tragedia por el conflicto entre Thor y su hermano, tal vez hubiese salido un nuevo héroe, o semidios, de la relación entre Thor y Jane Foster (Portman). 

El destierro convierte a Thor en un ser sin los recursos que tenía en ese Olimpo de la tradición nórdica en la que  era un dios especial, el hijo de Odín, creador de todo. En la tierra se humanizará, perdiendo sus poderes, y aprenderá a ser un mejor dios, merecedor del martillo que le dará su poder y su título. En esa parte de la película hay un tono entre la comedia y las películas de superhéroes. Las escenas en las que la gente, Thor incluido, intentan sacar el martillo incrustado en un montículo rocoso semejan y simbolizan lo mismo que en las leyendas artúricas cuando el que lograra sacar la espada clavada en la roca sería el nuevo rey de Camelot. En Thor nadie saca el martillo de la roca, pero por poderes divinos el martillo pasará a manos de su legítimo y merecedor dueño.
El aspecto trágico de la historia la hace ser shakespeareana en cuanto a aspectos como el destierro, el orgullo, el dolor, la culpa, el engaño, el resentimiento, la traición, la venganza o los grandes sentimientos que envuelven a cada personaje, como el amor que une o el odio que destruye y separa, y que son motores del cambio, del discurrir de los acontecimientos.



En resumidas cuentas: una película llevada con firmeza y entretenida, majestuosa (con un presupuesto aproximadamente de 150 millones de dólares) a la vez que accesible, que conjuga con bastante eficacia y gusto la tragedia shakespeareana con la mitología pagana nórdica, el tono de comedia suave (Thor en la tierra y sus relaciones con los humanos) con las películas de superhéroes, en su estructura, tipo Supermán o Spiderman, y que en su espectacularidad -a la hora de mostrarnos el mundo de esos dioses nórdicos o los poderes de éstos- y sencillez -cuando narran el recorrido de Thor por la tierra y su contacto con los mortales, o en el devenir de la historia de ese Olimpo vikingo lleno de tragedia y con personajes, aparte de los principales, tan atractivos u oscuros como el vigilante del puente de Bifröst, Heimdall, o los gigantes de hielo de Jothunheim- están sus mayores aciertos.

Estreno Cine