" cinódromo: julio 2013

jueves, 25 de julio de 2013

Celda 211/ Daniel Monzón/ España 2009



Lo primero que quiero decir es que los presos, los comunes, a los que vendría perteneciendo Luís Tosar, encumbran rápido a los que tienen iniciativa y hablan con decisión, o a los que le echan un par manteniendo el pulso de cualquiera de los líderes de la cárcel, con levantada de brazos incluida como si de un boxeador victorioso se tratara, esto  le ocurre al funcionario que cae sin querer en las redes del motín liderado por Tosar.

 Aquí hay una reivindicación honorable de los presos por las pésimas condiciones en las que se encuentran, algunos hasta el punto de morirse sin que parezca que se hace nada para remediarlo. Por eso se podría decir que Celda 211 tiene un algo de cine de denuncia, pero más bien subliminalmente; esta es ante todo una película de género carcelario. O sea: que las reclamaciones violentas de los presos son justificadas, aunque las formas son bastante salvajes y en el procedimiento se cometa algún que otro error. Pero esto es la cárcel, y llegados a este punto o te sublevas o sigues aceptando la situación injusta.


 

Lo que le pasa al funcionario vendría siendo como lo que le ocurre al infiltrado involuntario que llega a congeniar con el líder de los presos y consigue establecer cierta amistad con él. Hay una tensión que se mantiene aceptablemente porque el funcionario está en el filo de la navaja, esto le da un plus de incertidumbre a este drama carcelario contundente y rodado con gran dinamismo. Luís Tosar está magnífico y la revuelta en general está bien rodada y resulta. Buen tono general y nada de extravagancias pretenciosas  a las que nos tienen acostumbradas las películas españolas contemporáneas a ésta, aunque también es cierto que hay alguna escena que a mí me chirrió un poco y que por tal motivo baja algo el listón.

(Comentario hecho en el momento del estreno de la película allá por el año 2009 y que tenía guardado en mi blog de notas sin saberlo. Consideré oportuno ponerlo porque creo que es una buena peli en la que Luis Tosar está magnífico).



jueves, 11 de julio de 2013

La fuga de Logan/ Michael Anderson/ Estados Unidos 1976



Película de Sci-Fi y aventuras en la que los supervivientes de una guerra devastadora viven bajo enormes cúpulas-burbuja ajenos a todo lo que hay fuera de un mundo hermético construido artificialmente. Los hechos se desarrollan en un supuesto siglo XXIII en el que los hombres viven en una sociedad manipulada para conseguir su felicidad con la ayuda de una tecnología avanzada que facilita un bienestar con el que no se correrá demasiado peligro a pesar de que algunos grupos, los llamados fugitivos, tratarán de librarse del lazo “complaciente”, pero engañoso, del sistema impuesto por las máquinas.





La fuga de Logan está dirigida por Michael Anderson y la protagonizan Michael York, más conocido por su interpretación en Cabaret, Jenny Agutter, a la que también habíamos visto en la excelente Equus, de Sidney Lumet, hecha justo un año después de La fuga de Logan, una bella y no del todo conocida actriz con propensión a despelotarse siempre que el director le ofrecía una buena ocasión (su bonito cuerpo se lo permitía) y Farrah Fawcett, tan rubia y hermosa como siempre la habíamos contemplado en la serie Los ángeles de Charlie, de amplia y contagiosa sonrisa (en una escena en la que comparten planos ella y la Agutter las miradas de rivalidad entre ambas traspasan la pantalla; un duelo por ver quién de las dos mujeres lograba captar mayor atención tanto de los que compartían con ellas la escena como de nosotros, cautivados espectadores).

 
La película podría considerarse una distopía por el hecho de que, aunque aparentemente estamos ante un mundo ideal, no deja de ser trágico en realidad si no fuera por el engaño masivo al que es sometida una  población dirigida por computadoras. Algo tan inaceptable como la muerte a una determinada edad – genocidio llevado a cabo por un sistema que de permitir vivir más tiempo haría que no tuvieran cabida todos en la gran burbuja y que conllevaría un problema que sería, muy posiblemente, causa de destrucción de esa nueva civilización creada –, en el caso que nos propone la película a los 30 años, es disfrazado por una falsa esperanza que hace satisfacer a la gente por medio de un ritual tomado como espectáculo, un popular ceremonial denominado carrusel en el que se vende que hay una renovación para seguir viviendo, reencarnándose en un nuevo clon con el que se volverá a la vida si se ha sido obediente y se ha cumplido con la ley (una nueva religión creada), cuando en realidad ocurre lo que todos pensamos, un hecho que coincide con lo que otros personajes creen (los fugitivos. La verdad es que podían haber sido más originales con el nombre) y que hace que se quieran fugar del lugar, una cárcel con apariencia de confortable hogar con destino marcado para esos inconformistas que son conscientes de la  verdad y que forman como una secta que se rebela contra lo creado.

Los fugitivos serán cazados literalmente en sus intentos de huida por los vigilantes de ese sistema disimuladamente coercitivo vestido con piel de cordero paternalista. Los asesinatos son como un juego; las emociones humanas se hallan manipuladas por una cultura coja de humanidad, donde la gente es un número literalmente, y por no existir nada que tenga que ver con el esfuerzo: las máquinas ofrecen todo lo necesario.



Uno de los vigilantes cazadores de fugitivos será Logan 5, quien conocerá a una chica, Jessica 6, de la que se sentirá atraído y con la que conseguirá ver la situación como es realmente. A Logan lo reclutarán para una misión en la que tendrá que destruir lo que en la película llaman Santuario, algo que va contra el sistema por ponerlo en peligro, el punto de encuentro de los fugitivos que lleva a la verdad, lo que en ciudad-burbuja no quieren despertar. El comportamiento y actitudes que demuestra tanto Logan (al principio) como la población que habita la cúpula-burbuja es frío, de una asepsia emocional molesta, o mejor dicho de una falta de intensidad emocional ya que más que purificarla se llega casi a extirpar; una forma de vivir en la que hay tal control hace que escasee la naturalidad (en la película desde el punto de vista de la civilización antigua, lo poco, o casi nada, que queda de ella fuera de las ciudades burbuja) y lo moral adopte formas diferentes que permitan tomarse casi cualquier acto que no va contra el orden como lo más simple en su ejecución, fácil de realizar y en el que las dudas no existen. El sexo, por ejemplo, no producirá ningún tipo de conflicto moral con los que están integrados (aunque ya se hagan preguntas relacionadas con su existencia) y aceptan lo que hay, como le pasa a Logan 5 justo cuando conoce a Jessica 6, no así con los que sospechan, como le ocurre a la chica.
 





Como en El planeta de los simios aquí también existen zonas prohibidas a las que es difícil acceder; si lo intentas te juegas la vida. El miedo que sienten los que ocupan el poder – en el caso de El planeta de los simios una aristocracia simiesca, en el de La fuga de Logan las computadoras y se supone que los que las programan (si aún estuviéramos en la fase en la que alguien siguiera programándolas) – hará que limiten posibilidades de acción a los ciudadanos (o como se les quiera llamar) para no adentrarse en terrenos poco favorables para lo establecido. La zona prohibida significa conocimiento, algo que no desean los jefes (¿no os suena de algo en relación a la situación política y económica actual? La actual ideología quiere analfabetos para la sumisión y que no se planteen cambios necesarios) que se propague para no destruir la nueva civilización. La zona prohibida lleva al camino de la verdad, y ya es muy conocido que la verdad hace libre al hombre que la experimenta. El entorno reducido de grandes limitaciones, tanto espaciales como personales, que se da en La fuga de Logan, como se da en otras similares en el mismo sentido, tal es el caso de El show de Truman o, más radicalmente, en el film griego Canino, producirá dudas existenciales que tienen que ver con la libertad y que hacen crear nuevos universos inventados. En cuanto al control del individuo por lo establecido hay paralelismos claros con películas como Brazil, de Terry Gilliam. Esas limitaciones de la libertad serán un obstáculo para la realización completa individual y una motivación para la rebelión. Lo represivo se hace más evidente en Brazil que en La fuga de Logan ya que en ésta el engaño (las comparaciones con la religión y eso de que ésta es el opio del pueblo tendría en la película que nos ocupa todo su sentido) no deja de hacer efecto en una población ilusionada, incluso entusiasmada cuando participa del famoso ritual del carrusel. Tendría que volver sobre la novela de Huxley Un mundo feliz porque ya no me acuerdo muy bien, pero me da que en ésta se trata una temática similar en cuanto a un mundo de un hedonismo ideal que haga olvidar los auténticos problemas que siempre atormentaron y fueron motivo de conflictos humanos. El concepto de dormir y engañar para no pensar demasiado, ya que tal actividad sería susceptible de provocar una reacción no deseada entre los manipuladores, está presente en muchas de las referencias citadas a propósito de la película que tratamos hoy.






Para terminar: lo que más me interesó de esta película es lo que sugiere a pesar de que la fábula no deja de hacerse algo ingenua. Como película de género de ciencia ficción en la que se dan aspectos de aventura y en la que hay alguna acción es un poco aburridilla. Su apariencia de serie b y estética pop colorista tiene cierto encanto, como lo tienen, aunque rasque bastante más, esas maquetas que se ve que son de una escala reducida nada más verlas y que son como una bofetada (los vehículos que van por carriles dentro de las ciudades burbuja).

Creo que esta peli hubiese sido una maravilla pillada en su momento por un director como el Ridley Scott de Blade Runner, u otros directores que se animaran a llevar adelante un proyecto similar, como Coppola, o más actualmente David Fincher (los ejemplos sugeridos se hacen por la recreaciones artísticas que podían ofrecer y los aspectos formales de su cine). Atmósfera Cero, sin ir más lejos, hubiese sido también un buen modelo para hacer una película de estas características. Ésta tiene sólo 5 años más que La fuga de Logan (Blade Runner, 6, y alguna otra más antigua, como 2001, Una odisea del espacio, del 68, nada tiene que ver en su fisionomía con La fuga de Logan) con lo que el hecho significa: que con La fuga de Logan se podría haber hecho otra cosa mucho más potente no sólo por los medios técnicos que seguramente había ya de aquellas sino, y sobre todo, porque, como siempre pasó y pasará, había gente capacitada para hacer un mejor trabajo, incluso brillante por todo lo bueno que albergaba el argumento. Elementos había más que suficientes, creo yo, para dejar lo disneyiano más de lado, ser más rotundos y arriesgar más. La sensación de haber visto algo demasiado liviano, a pesar de la motivadora propuesta, es un hecho que tengo meridianamente claro y que en una película como ésta me fastidió más de lo acostumbrado.