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lunes, 28 de mayo de 2012

El reptil/ John Gilling/ Gran Bretaña 1966



Un hombre muere en extrañas circunstancias como consecuencia de lo que denominan muerte negra. Harry Spalding, hermano del fallecido Charles Spalding, viajará al remoto pueblo donde se ha encontrado el cadáver, acompañado de su esposa Valerie, para heredar la casa de su hermano. La llegada al lugar alarmará a los vecinos; éstos parecen esconder un inquietante secreto y mirarán al nuevo vecino con recelo. Los forasteros como Harry Spalding no son recibidos con amabilidad por temor a las consecuencias. Cualquiera de ellos podría ser el siguiente en ser presa de la mortal enfermedad que ha llevado bajo tierra al hermano de Harry, otro de entre muchos que han sucumbido a lo que allí consideran una maldición. Será únicamente el tabernero del pueblo el que ayude a Harry a esclarecer los sucesos que tienen lugar para así poder saber de qué murió su hermano. El barman será el único amigo que encuentre allí Harry, a excepción de un hombre que le saldrá una noche a su encuentro en un camino, Peter el loco, al que todos consideran eso mismo,  un pobre y simpático loco. Éste pondrá bajo alerta a Harry cuando éste lo invita a cenar a su casa en una escena que sobraba porque todos, más o menos, sabemos por donde irán los tiros, pero que resulta simpática por lo pintoresco del personaje y las formas que usa para hacerse entender por Harry y su mujer.




Y a partir de ahí nada destacable que añadir. Si al inicio, y durante el primer tramo de la película, el interés era evidente por la misteriosa muerte de Charles Spalding, por descubrir qué o quién la causó y por saber qué ocurría en el pueblo, pasados unos minutos de metraje el misterio no es tan misterioso y se va haciendo más y más repetitivo, el ritmo decae, volviéndose casi soporífero, nada coge nunca más de sorpresa, el misterio que tan buena atmósfera había creado en el inicio se disuelve como un azucarillo en el café y la trama no avanza a pesar de entrar en escena tres personajes que no resultan tan inquietantes a pesar de las pretensiones elevadas puestas en el asunto, y con los que se quería crear más incertidumbre y desazón, pero con los que no se consigue ni de lejos: el Dr. Frankyn, su joven hija Anna y el ayudante con aspecto oriental, pero no de chino sino más bien de hindú. 


Ahora sólo queda saber quién es el monstruo, algo con lo que la película de la Hammer juega simplonamente: ¿Es el Dr. Frankyn? ¿Es su hija? ¿O es el ayudante con mirada hipnótica que parece tener bajo su influencia maléfica al doctor y a su hija? No, demasiado evidente, el oriental no puede ser; en tal caso participa y ayuda al mal. Entonces, por eliminación, nos quedarían el doctor y su atractiva y misteriosa hija, una mujer que tiene una escena con un instrumento de cuerda musical oriental que nos hace sospechar que le ocurre algo… ¿Y qué va a ser? Pues lo que todos pensamos, tal cual…
Resumiendo, y antes de meterme en una comparación con Drácula: buen inicio, pero desafortunado desarrollo, de ritmo lento e insoportable y que pierde la magia de un ambiente nebuloso, esotérico, amenazante. La dirección y el montaje no aportan el encanto que muchas de la factoría Hammer tenían, haciéndose plano y bastante insípido, como si de un telefilm británico de misterio de primeros de los setenta se tratara.




Como sucedáneo de Drácula, pero no del todo afortunado, decir que aquí también hay mordeduras, transformaciones (quizás sea mejor decir metamorfosis), antítesis que producen destrucción o conservación: en Drácula el día y la noche, en El reptil el frío y el calor; también hay un personaje perturbado, un loco, que no queda claro del todo si lo es de verdad o no y que aportará verdades, aunque la gente no lo tome en serio; en Drácula, claro está, será el atormentado Renfield, en El reptil será el simpático Peter, el loco, con menos protagonismo que Renfield, eso sí, pero que ahí está. Hay unos vecinos, tanto en una como en otra película (sí, sé que Drácula es una novela y que hay muchas versiones cinematográfica), que reciben a los forasteros donde se producen los acontecimientos misteriosos con cierta hostilidad al creer que pueden traer más desgracias al lugar, y todo en el bar del pueblo (lugar social donde se juntan unos rudos y un tanto asilvestrados personajes poco amigos de lo que viene de fuera: Jonathan Harker en Drácula, Harry Spalding en El reptil); y hay un personaje maldito que llega a Inglaterra desde un lugar exótico y lejano: En Drácula, el conde, personaje que proviene de las tierras montañosas de Los Cárpatos, en el límite entre oriente y occidente, en El reptil el monstruo llegará desde tierras malayas.

domingo, 20 de mayo de 2012

Trapecio/ Carol Reed/ Estados Unidos 1956



Son unas cuantas películas en las que se aprovechan muy bien no sólo las dotes atléticas y circenses de Burt Lancaster sino también sus convincentes registros interpretativos. Entre éstas podríamos mencionar El halcón y la flecha, El temible burlón o la que me ocupa en esta crítica: la magnífica Trapecio, del director británico Carol Reed, un auténtico clásico del cine europeo y autor de la excelente y bastante conocida El tercer hombre. A este director parecen gustarle las alturas y su cine también es de altura; en este medio se mueve como un águila majestuosa y es escenario no sólo de esta Trapecio sino de otra que no tiene que ver con el mundo del circo sino con el del arte, El tormento y el éxtasis, una película que describe las tormentosas relaciones que mantuvieron el pintor Miguel Ángel, magníficamente interpretado por el pétreo Charlton Heston, y el papa guerrero Julio II, al que da vida el actor Rex Harrison (el severo profesor enamorado en la película My Fair Lady), cuando éste le encomendó pintar la cúpula de la capilla Sixtina en El Vaticano.


Trapecio es un drama enmarcado en el mundo del circo. No es una película tan conocida como El mayor espectáculo del mundo, pero a mí, personalmente, me parece mejor y me gustó más.

Estructuralmente la dividiría en tres partes: en la primera Tony Curtis trata de convencer a Burt Lancaster para que lo ayude a conseguir algo que sólo éste pudo hacer: el triple salto mortal en el trapecio. Aquí el tema del éxito es tratado casi como un imperativo, el deseo de triunfar y ser alguien único, como lo es Lancaster al conseguir una proeza que nadie había conseguido antes, y que le da un aire de mito al personaje. En esta parte del film hay un proceso de enseñanza; Burt Lancaster será el maestro y Tony Curtis un discípulo con grandes posibilidades; la ilusión de éste formará buena parte de la ilusión de Lancaster. Otros maestros que retrata el mundo del cine serían los que aparecen en films tan conocidos como My Fair Lady, aquí con un claro componente de Pigmalión, Karate Kid, El club de los poetas muertos o Rebelión en las aulas.

En la segunda parte de la película se sigue todavía manteniendo el elemento de pedagogía, pero entra en escena (nunca mejor dicho) con fuerza y artimañas (aunque luego cambiará 360º) Gina Lollobrigida. Ésta es ambiciosa y quiere prosperar como sea en ese mundo de fieras y payasos, y ese es el motivo por el que se mete en medio de los dos protagonistas masculinos. Aquí se comienzan a ver claras ciertas manipulaciones para conseguir objetivos profesionales que no sólo tienen que ver con el éxito sino también con el dinero (el empresario, y no sólo la mujer, manipulará también para prosperar en su negocio y parece importarle tres pimientos la gente que está a su cargo con tal de que le aporte beneficios).



Y es en la tercera y última parte cuando surge el conflicto abierto entre Burt Lancaster y Tony Curtis por conseguir el amor de la mujer. Aquí los sentimientos se manifiestan intensa y verdaderamente y las ambiciones personales quedan a un lado no sólo en Lancaster sino también en ella. Se puede decir bien claro que el corazón manda más que los planes que la cabeza ha urdido. Los celos y la rivalidad llevan a la confrontación que parece separar a dos hombres que al principio no sólo se necesitaban sino que sentían afecto mutuo.




El triángulo amoroso es brillante y desprende fuerza dramática sin ningún tipo de concesión; está acrecentado para que las sensaciones se manifiesten más intensamente y eso hace que la película adquiera cada vez más interés, por lo que el torbellino de emociones incontroladas va a más y las relaciones que se establecen entre los protagonistas están descritas con brío y mucha solvencia, siendo creíbles, a pesar de esa tendencia romántica un tanto subida, por la excelente interpretación de los tres protagonistas (sí, incluida Gina).
También resaltaría que el film se hace muy ameno y entretenido; no cansa absolutamente nada, todo lo contrario: interesa la historia porque hay mucha pasión en ella, y emociones encontradas; ni tan siquiera le ocurrirá esto a la gente a la que no le guste este mundo ambulante y de ilusión, como es mi caso.
Y todo conduce a un final triunfal y sin red, sobre el vacío, arriesgándolo todo…

domingo, 13 de mayo de 2012

El último tango en Paris/ Bernardo Bertolucci/ Italia 1972



Hay en la película de Bertolucci una apariencia de cine de autor, ese que tan bien se le da, o mejor daba, hacer a los europeos en el que prima más lo que tiene que ver con el arte que con el espectáculo.
Existe en El último tango en París una sobriedad, una elegancia y un aspecto intelectual, no tan profundo como su envoltorio pudiera hacer parecer, que marcan buena parte de su estilo. La música de Gato Barbieri es melancólica, trascendente, de un corte dramático que remueve al más muerto; no por cualquier cosa estamos ante un drama, con mayúsculas, erótico- existencial en el que los acordes son perfectos para la ocasión.
De la fotografía de Vittorio Storaro decir tan sólo que le da presencia, atractivo y toneladas de personalidad. Sus tonos ocres, amarillentos, y su estructura granulada envuelven las imágenes en una decadencia de gran tristeza.

En la película de Bertolucci se trata una relación en la que no sólo basta quedarse con los datos aportados por el director sino que habrá que interpretar situaciones, comportamientos, actitudes que te lleven a creer que es lo que hay en el fondo de lo que presenciamos. Lo que se sugiere es fundamental, y eso, en ocasiones, se presta a dichas interpretaciones. En ese sentido tiene mucho que ver con una película del corte de la de Jean- Luc Godard, El desprecio.
La relación que mantiene Paul con Jeanne, la chica que interpreta la actriz Maria Scheider , es dominante, de una morbosidad con la que Paul se recrea para soportarse más y mejor, y que maneja como quiere, pero que a la mujer parece estarle haciendo daño a pesar de que le atraiga. Paul usa el sexo como calmante de su insatisfacción existencial.





Aquí comienzo con mi teoría del film de Bertolucci:
Creo que Jeanne no experimentó nunca algo parecido en lo estrictamente sexual a la relación sadomasoquista en la que se encuentra ahora metida con Paul. Como dice él mismo en una escena: dejémonos de romanticismos absurdos, pues eso mismo, hay que dejarse de romanticismos que no vienen a cuento ahora mismo para saber qué contemplamos: una relación sexual sadomasoquista, ¿un tanto camuflada, o suavizada? Seguramente, pero sadomasoquista al fin y al cabo, con el añadido existencial que le da un aspecto menos superficial de lo que se puede ver en ese tipo de relación cuando lo explícito predomina y suele ser lo más conocido por la gente. Pero El último tango en París no es una película porno, a Dios gracias; ni se le acerca. Es sencillamente una obra de arte.
Pero ahora volvamos con Jeanne. Tal vez tuvo acercamientos por tales territorios no sólo en lo sexual sino también en lo vital, situaciones que posiblemente la excitaran  (dominación – obediencia – que en muchas ocasiones es ciega, aunque en el caso que describimos de la relación con Paul no sea tan ciega: ella, aunque obedece, no deja de criticarlo en ocasiones-).


La relación sadomasoquista resulta sencilla y directa, comedida (nada de parafernalias; no hay cadenas, esposas, látigos, ni tan siquiera cuero :-)), sin vulgaridades y mezcla lo estrictamente existencial, el tormento de Paul, su violencia y un pesimismo insondable (el tratamiento del suicidio) con una visión nihilista de la vida, ahí es nada…como para estar contentos  je (fijémonos en lo descuidado del apartamento en el que habita Paul, en el desaliño de su ropa, cómo y dónde come), y un erotismo turbador, destructivo y al límite. ¿No es acaso directa y contundente la utilización de la mantequilla y el momento en el que se produce tratándose de una relación sadomasoquista? Parece que no es el momento, que se produce en frío, y que al simple requerimiento de Paul la mujer no ofrece absolutamente ninguna resistencia, aunque una vez comenzado el acto sexual ella parezca mostrar su disgusto... aunque sólo lo parezca.
Creo que en este caso se está produciendo una contradicción, un conflicto, entre la atracción que siente Jeanne por un tipo de erotismo (de dominación-obediencia, y humillante para quien lo “sufre”  – sadomasoquista –) y la negación del hecho por su idiosincrasia cultural, por su educación, por una moral en la que está establecido, acotado claramente, que está bien y que no lo está. Ella busca su lugar en un mundo de privilegiados ganadores burgueses donde se asume el esfuerzo, el éxito, las convenciones o la sexualidad dirigida dentro del matrimonio, aunque todavía, y recalco el todavía, no se hubiese casado – dirigismo hecho por la religión o la élite burguesa que asume en gran parte la ideología eclesiástica conservadora – , y después se pudiese dar rienda suelta a las inclinaciones si se participaba medianamente de lo natural y no había demasiados inconvenientes morales que pudieran llegar a atormentar; ella se atreve con el hecho no sólo por morbo sino por curiosidad. – La moral victoriana (con su famosa doble moral) asumía ese hecho como propio y se enorgullecía de hacer en privado lo que en público podía ser reprobable –.

Sospecho que en Jeanne el hecho cultural tenía un peso, una importancia, y que, aunque sentía inclinaciones (que con Paul experimenta sin cortapisas) con las que su moral sexual no encajaba del todo, podía arriesgarse a experimentarlas de un modo en el que no se alejase demasiado de ese “buen camino” dirigido, convencional. Con Paul, aunque sintiera una gran atracción por él y por su relación privada, no llegaría a ningún lugar sin quedar marcada y arrinconada socialmente si él en público no se “comportaba”. Tal vez el final diga mucho en ese sentido cuando él quiere dar un giro de 360º a la relación. Creo que es ahí cuando se rompe definitivamente el equilibrio de Jeanne. El “buen camino” con su novio Tom, con el que ya pensaba casarse, se podía ver interrumpido (seguramente de modo trágico) si Paul se metía en medio de su relación formal. Uno podría preguntarse por qué, entonces, ella en un momento dado quiere saber más de Paul y salir en su compañía a la calle (escena en la que él le cierra la puerta en sus narices cruelmente y Jeanne se queda dentro del portal maldiciendo). Eso para mí, aparte de querer hacerlo por un efecto de rebote normal por el desconocimiento impuesto por Paul para no saber nada el uno del otro, hace significar que la chica quería saber más y mejor el tipo de hombre que era, y, aunque mostraba unas características peculiares en la intimidad del apartamento, tal vez fuera se comportara de un modo menos destructivo y violento, tal vez asumiera su existencia desdichada y la pudiera llevar de un modo menos dramático, disfrazando su tormento con otra emoción cualquiera que pasara más desapercibida y no resultara tan dañina. Creo que Jeanne quería tantear si él en sociedad podía arreglárselas de un modo práctico y no resultar un ser tan difícil, de ese modo la relación resultaría imposible. En la intimidad no importaban su excesos, fuera era otra cosa.


Que los encuentros entre Paul y Jeanne se produzcan en tales circunstancias, en un apartamento parisino, en determinados días y sin saber prácticamente nada el uno del otro, ni tan siquiera sus nombres, más que a sugerencia de él por imposición, como ocurrirá siempre en la relación establecida, nos puede decir que Paul desprecia la vida y que lo mejor para llevar su tormento interior es no saber nada de lo que hay fuera. En la película de Patrice Chereau Intimidad, ganadora del Oso de Oro en el festival de Berlín en el año 2001, ocurre lo mismo en esa vertiente. En la de Chereau se llegará incluso, como ocurrirá en El último tango en París, a que el desconocimiento del otro haga que cobre gran fuerza la curiosidad por saber más de la pareja con la que únicamente se mantiene un contacto sexual. El marido y el hijo pequeño de la mujer, a los que terminará conociendo el protagonista de Intimidad, harán que el protagonista sepa de la vida de su especial amante. En Intimidad lo sexual es mucho más acotado en el hecho mismo, cosa que no ocurre tanto en la de Bertolucci ya que lo erótico amplia el abanico de posibilidades en la relación que se nos cuenta.

Ahora a lo que vemos de la relación, no a suposiciones que nos pueda hacer sugerir Bertolucci. Vemos una relación de dominación en la que Jeanne cae bajo un influjo erótico evidente. Más que la incomunicación, la falta de información, el no saber nada el uno del otro y no pretender hacerlo, por imposición de él, como habíamos dicho, aunque ella en un momento dado comience a molestarle tal actitud y necesite saber quién es el hombre con el que está, de dónde viene y qué hace fuera de aquel piso un tanto cochambroso, como sucede en Intimidad, nos da a entender que fuera del apartamento Paul está más perdido y se siente aún más solo que en el refugio que se ha montado con Jeanne (“creo que contigo soy feliz”, le dirá Paul). Aún así en Paul nos encontramos con decadencia, nihilismo, un egoísmo que más que conmover asustan. Como le dice Jeanne, él casi nunca la escucha porque su soledad y egoísmo no se lo permiten, aislándolo por completo del mundo.

Jeanne pasará de la atracción a las dudas, y de éstas al desprecio; o tal vez sienta ya ese desprecio al principio, como siente Paul hacia ella por lo que representa, no por la persona en sí, de la que creo sí está atraído y que acabará convenciéndolo como posible pareja (final). Él la verá simplemente como un objeto, sobre todo al inicio y mediada la relación, agradable y complaciente porque no protesta ante sus arremetidas, más bien al contrario: participa activamente y le gusta. Jeanne le preguntará por qué odia a las mujeres; la contestación de Paul no puede ser más clara y contundente. En general no siente aprecio por ellas y detesta su manera de actuar. La fuerza de la atracción sexual podría impedir ver ese desprecio por un hombre que en la forma de estar en el mundo no tiene mucho que ver con el de ella. En un punto de ese recorrido la mujer llegará a declararle su amor. Paul reaccionará violentamente y la humillará, como ya había hecho en otras ocasiones con vejaciones e ironías malintencionadas.
De cualquier forma hay momentos más o menos buenos, de calidez, más tiernos, en los que se ríen y juegan, divirtiéndose, pero estos son los menos, no dejando que los malos momentos terminen imponiéndose. No nos olvidemos que habíamos quedado que la relación era destructiva, algo incompatible con la calidez y con lo que la gente en general entiende por amor. Si hay amor por algunas de las dos partes en algún momento, o por las dos, es un amor limitado, un amor dañino no sólo por ser destructivo sino por no ser de igual a igual.


 
                                                   

Pero no todo es la relación entre ellos, es lo principal de la historia, sin duda alguna, pero fuera del apartamento hay algo que contar, con su importancia, como lo que ha ocurrido en la vida de Paul casi al mismo tiempo de comenzar su relación con Jeanne.
Paul tendrá contacto con la madre de su esposa, que se ha suicidado recientemente y lo ha hundido aún más, y con el que era amante de Rosa (su esposa). Con la madre de ésta se muestra displicente y violento. Interpreto más bien en una reacción de rechazo por lo que había vivido con la hija, por su engaño, unido a su personalidad difícil.
¿Y qué podía haber vivido con Rosa? Aquí me surgen las dudas porque el film no lo deja claro, sólo lo sugiere para que nosotros nos montemos nuestra propia película. Lo que sí es evidente es que Rosa sufría tanto como lo hacía su marido. Una conversación con el amante de Rosa lo confirma cuando le cuenta las reacciones histéricas que le asaltaban a veces. Pero su tormento podía ser debido bien a que ella era parecida a su marido, una mujer atormentada y problemática, o bien a que Paul la trataba mal (como hará después con Jeanne en su relación íntima), haciéndola sentir desgraciada, aunque también es cierto que pudiera haber algo de las dos cosas. Si Paul la trataba mal, y ella además tenía problemas, su reacción suicida podía tener sentido y encajar. Él no se aguantaba a sí mimo ni aguantaba lo que tenía a su alrededor. Sus relaciones con la gente con la que convivía solían ser destructivas, violentas. Daba igual si sentía algo o no por la persona con la que estaba, eso no podía cambiarlo en lo que era su atormentada existencia... pero siempre había tiempo para poder cambiar, así se animaba el hombre y podía engañar a sus “víctimas”, a las que necesitaba para llevar mejor su sufrimiento. Aunque, y siguiendo con las conjeturas que aquí se presentan, también podía encajar el hecho de que Rosa fuese como él y sufriera más por lo suyo que por lo que le pudiera hacer su marido. Sólo sabemos que su vida en común estuvo llena de falsedades, que Rosa tenía un amante y que trataba a Paul como si fuese un invitado más en una de esas habituales fiestas que daba en las que eran invitados algunos de los huéspedes de su hotel. Es por esa convivencia que había mantenido con Rosa por lo que ahora se siente peor, más desesperado, solo y hundido. Su suicidio lo soporta mal. Tiene un sentimiento parecido al que tenía ella antes de quitarse la vida. Paul querría hacer lo mismo, pero no sabe cómo, o no se atreve.
Pero esto sólo es una teoría basada en una interpretación libre del personaje que hago. Lo más probable es que sólo haya alguna verdad en lo expuesto, tal vez incluso muy poca. Lo único que quiero hacer entender es que Bertolucci deja muchos aspectos sin esclarecer, a veces da incluso la impresión de que lo hace improvisadamente (aunque en realidad no creo que sea el caso. Eso bien puede ser una marca de estilo) y no los cierra ni quiere ser evidente para que podamos pensar en las posibilidades que ofrece el personaje y nos movamos más por sensaciones que por datos objetivos. 




Jeanne pasa por una pequeña crisis de valores y por ciertas dudas existenciales que le asaltan, sin ser de la profundidad ni intensidad de las de Paul, que son aprovechadas por el hombre para llevarla donde  quiere (dominación), a su terreno escabroso, complicado. Las diferencias entre los dos son claras. Cuando Paul accede a hablar de sus recuerdos, aunque después diga que tal vez lo contado fuese mentira (otra crueldad más), explica que casi todo en su pasado es malo, que no tiene recuerdos buenos. El negativismo de Paul es absoluto. Ella le cuenta que en su infancia fue feliz y le gusta hablar del pasado. Él cuando habla de sus recuerdos se siente incómodo normalmente y su semblante es triste, sombrío. “¿Hablamos de la familia? Vale, hablaré de la familia, donde los niños son torturados hasta que confiesan su primera mentira... maldita familia, me cago en todos vosotros... me dais asco... maldita familia”, le dirá Paul con rabia.

Conque Paul se desahoga en un juego de dominación hacia alguien que desprecia por su rol vital: una aspirante a burguesa con aspiraciones de una vida convencional y segura (relación con Tom, su novio-  un presuntuoso, bastante coñazo, que cree ser alguien especial, pero que en el fondo es un perfecto conformista encasillado en el gran engranaje social  que experimenta lo que la vida le ofrece por su edad y su situación, en un toque de rebeldía un tanto light-). No es que Paul quiera hacerle daño voluntariamente a Jeanne sino que no le importa lo que le pueda pasar ya que sólo le importa él mismo. La chica accede a la relación,  el problema es el suyo si sale escaldada, pensará el hombre en plena relación, no así en el último tramo (se va gestando un cambio en él). La propuesta de matrimonio de Tom confunde a Jeanne aún  más por lo que vive con Paul; será entonces cuando su desorientación se agudice.

El viraje que se produce en Paul al final de la película es de difícil interpretación. Que el contexto cambie radicalmente, que ya no le importe verla en la calle y quiera conocerla más y mejor, que le diga que la quiere y que quiere compartir su vida con ella es sorprendente. ¿Se atreve a intentar cambiar y da un paso valiente, ilusionado, noble? Tal vez con ella se sintiese menos solo que sin ella, tal vez se hubiese acostumbrado a su presencia y al trato que le daba, desinteresado y cálido, y su relación fuese un bálsamo ideal para su desesperación, tal vez la quisiese a su manera al cabo del tiempo, como seguramente quiso por algún tiempo a su fallecida esposa Rosa, todo es posible; en ese caso pasaría del desprecio por el rol que ocupaba en la vida, por la despreocupación que le producía el hacerle o no daño por sus miserias, al amor entendido como necesidad, en este caso no tan egoísta al poder hacer ahora la chica lo que parecía querer no hacía demasiado: verlo y convivir con él de otro modo.

Pero el cambio también se ha producido en Jeanne definitiva y trágicamente.
Dato para la curiosidad: Brando hizo la peli el mismo año que interpretó a Vito Corleone en El padrino.

viernes, 11 de mayo de 2012

Romanzo criminale/ Michele Placido/ Italia 2005



Lo primero comentar que la peli está basada en hechos reales.
Roma, años 70. Tres jóvenes delincuentes, El Libanés, Freddo y Dandy, con la ayuda de una banda de criminales, secuestran y matan a un rico empresario. Guiados por su sueño de conquistar Roma invierten el dinero del rescate en el negocio de la heroína.

Transcurre en una época convulsa en la Italia de los 70 en la  que es asesinado el líder democristiano Aldo Moro y en la que las calles de Roma son escenario de una guerra entre bandas mafiosas. La corrupción parece inundarlo todo en la política y en las instituciones públicas, y un grupo de jóvenes quieren hacerse con el control de los asuntos sucios que habían llevado hasta el momento los más veteranos del negocio. Es la ley del más fuerte y del que más agallas pone. La historia está contada con realismo, pero sin llegar al documentalismo, un estilo que sí es utilizado en otra película del mismo género, la también italiana Gomorra.


 


Las relaciones que se establecen entre los personajes que forman el grupo de jóvenes que tratan de hacerse paso a base de disparos (en una Roma que al principio parece estar a su entera disposición) no están lo suficientemente trabajadas y tienden a la dispersión, aunque hay  matices interesantes, lo que hace que a veces nos distraigamos. 
Lo mejor podía haberse encontrado en las relaciones que se podrían haber producido entre los amigos que formaban el grupo de mafiosos y sus contactos con otros del gremio, pero esto está contado sin demasiado detenimiento y resulta desapasionado, cuando la historia se prestaba para que ocurriese todo lo contrario (elementos había para poderlo hacer). El conocerse desde niños conllevaba tener un pacto de lealtad no escrito de ayuda y compromiso; para mi hubiese sido todo más interesante si se hubiesen centrado más en estos aspectos.
De cualquier modo la película se ve bien y no aburre. No es, para nada, una mala película sobre la mafia, algo que suele presenciarse con demasiada frecuencia en todo tipo de pelis del género que nos inundan por TV.



jueves, 10 de mayo de 2012

Apadrina un árbol (Colabora Iniciativa proTierra)




He decidido colaborar con Laura García, de Iniciativa proTierra, y la fundación Apadrina un Árbol para ayudar a combatir las emisiones de CO2 a la atmósfera. Creo que es una buena iniciativa que ayudará a cuidar un poco más nuestro querido (en eso supongo que todos estaremos de acuerdo) planeta.





Para colaborar sólo tendréis que entrar en este enlace, en donde se os explicará en que consiste la iniciativa mejor (muy escuetamente), y seguir tres sencillos pasos. No tardaréis ni un minuto. Colaborando se os enviará un certificado que podéis poner en vuestro blog.

Un saludo y gracias a todos por vuestra atención

martes, 8 de mayo de 2012

En compañía de lobos/ Neil Jordan/ Gran Bretaña 1984


 
Una Caperucita Roja versionada por Neil Jordan, y extendida, que surgirá  en el sueño de Rosaleen cuando su hermana Alice muere a manos (en este caso mejor decir a garras) de unos lobos temidos y perseguidos por las gentes que habitan cerca de un bosque amenazante y misterioso.

El lobo y su mutación en hombre, o viceversa (hombre lobo), será eje central de los acontecimientos.
A partir de la pesadilla de la chica y de los cuentos que se describen por su abuelita, como en el famoso cuento (La abuelita está muy bien interpretada y caracterizada por Angela Lansbury) entraremos en un mundo mágico, muy a lo Legend (Ridley Scott), fantástico y de horror difuminado, aligerado, pero de presencia insidiosa y con una cuidada y barroca dirección artística en la que luce un acertado vestuario. Los decorados, y volviendo a la dirección artística, son magníficos; su sofisticado aspecto de cartón piedra y vegetación plastificada le dan un aspecto reluciente que no chirría en absoluto sino que, curiosamente, los idealizan desde lo onírico. No ocurrirá lo mismo, y eso lamentablemente le restará lo que había ganado en los decorados, con los efectos aparatosamente espectaculares que presenciamos en las transformaciones.


 


Esta vuelta de tuerca al cuento de Caperucita Roja, de los Hermanos Grimm, tiene su ingenio. La ambientación resulta sugerente, hipnótica. Ese aspecto de leyenda y supersticiones varias  le dan cuerpo y marca el estilo de la historia en mucha medida.
No sólo se contará el popular cuento sino que habrá dentro (no sólo del presumible sueño de Rosaleen, sino del propio cuento original) otros cuentos relacionados con la licantropía.

Que el aspecto terrorífico no destaque se debe a que nunca abandona en su esencia la inocencia que existe en este tipo de cuentos destinados sobre todo al mundo infantil. Es por esto que parecerá que los lobos no pueden hacer el daño que se supone que deberían causar. Ese hecho hará que lo dramático apenas asome y nos contentemos con los elementos que tienen que ver con la fantasía…
Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
… y todo parecía un sueño, pero ese sueño se volverá real en un final que, aunque pasa por la cabeza, no dejará de cogerte indefenso, como le ocurrirá a nuestra protagonista Rosaleen.




miércoles, 2 de mayo de 2012

Viaje al centro de la tierra/ Henry Levin/ Estados Unidos 1959



Esta película del director Henry Levin está protagonizada por James Mason, Pat Boone y la madura (es posible que más bien en apariencia), rubia y atractiva actriz Arlene Dahl , la madre del popular actor televisivo Lorenzo Lamas (Rey de las camas, ya sabéis  :-D) y que se volvió a casar en seis ocasiones consiguiendo un magnífico récord casi a la altura de las ocho de Elisabeth Taylor.
Estamos ante una peli de género fantástico y aventuras al estilo de 20.000 leguas de viaje submarino, ésta basada en otra novela de Julio Verne o El tiempo en sus manos (ésta sobre escritos de HG Wells). Lo desconocido y misterioso, a parte del viaje, son características similares en todas ellas. La búsqueda hará que la acción se desencadene y la aventura cobre fuerza.
En el film de Levin hay la elegancia británica de las películas clásicas de la productora Hammer, aunque sea una producción norteamericana, mezclada con la ingenuidad de lo que vendrían siendo las producciones no animadas de Disney en plan Tú a Boston y yo a California. A mí personalmente me convence como el director de esta producción cuenta honestamente la historia, fantasías descabelladas al margen, de una forma amena y agradable.



Una piedra volcánica será la que desencadene la aventura, el viaje. La empresa que acomete el profesor Lidenbrook, protagonizado por James Mason, en posesión reciente del título de caballero, será la de emprender rumbo hacia el centro de la tierra por el descubrimiento que hacen (él y su alumno AlecPat Boone) alrededor de esa piedra volcánica que alberga en su interior un mensaje.
Para cerciorarse de lo que cree haber descubierto y tener otra opinión fiable, Lidenbrook escribirá a un colega sueco especialista en el tema, el doctor Göteborg. La pista puesta por el sabio y popular profesor Saknussem dentro de la roca volcánica es demasiado seria para no tenerla en cuenta.
Será a partir de entonces cuando habrá una competencia desleal por parte de Göteborg al iniciar éste por su cuenta el viaje. Él, como Lidenbrook, es un científico, aunque en este caso el sueco (que se hará claramente el sueco) no quiera compartir la gloria con nadie… pero alguien más querrá adelantarse en la aventura al creer tener derechos sobre el descubrimiento y querer ser el primero en conseguir la hazaña de llegar al centro de la tierra.


En la aventura nos encontramos con paisajes majestuosos, imponentes, cuando aún están en Islandia y todavía no han comenzado a adentrarse en las entrañas de la tierra.
La expedición la llevará a cabo el profesor Lidenbrook, como jefe del grupo, su alumno Alec, que ha dejado en Edimburgo a su novia en un estado de gran preocupación, un rubio y fornido islandés con su simpático pato y Carla Göteborg, la esposa del profesor que quiso adelantarse a Lidenbrook y que mejor no decir en este caso que ha sido de él para no descubrir nada. Pero ya dentro de la tierra, y rumbo hacia su objetivo, alguien más hará acto de presencia, una presencia molesta y, sobre todo en el primer encuentro, peligrosa…



¿Y qué ocurre en el viaje? Pues peligros de todo tipo y supervivencia, ahí encontraremos la aventura. El cartón piedra y todo tipo de desprendimientos formarán parte fundamental de unos decorados no exentos de espectacularidad y serán también los protagonistas. Se puede decir que el entorno es desfavorable y nada amigable. Esto en cuanto a lo inanimado. Hasta que la amenaza animada se presenta al grupo de aventureros y el peligro cobra más fuerza. 




Según se adentran los decorados se hacen más llamativos, incluso surrealistas. Por cierto, siendo el protagonista un científico la peli en ese sentido no tiene ni pies ni cabeza. Pero eso formará parte de lo fantástico, como que haga frío en un momento dado cuando ya están a una profundidad considerable de la corteza… INAUDITO. ¿Quién en su sano juicio se puede creer eso? Y como esa curiosidad, otras cuantas similares que acentuarán el lado infantil. De todos modos tales ingenuidades tendrán su encanto y formarán indiscutiblemente parte de su personalidad, algo que nos hará sentir un poco como niños viviendo grandes emociones.

martes, 1 de mayo de 2012

Premio Liebster Blog


 



La fortuna, por mediación aquí en la tierra de mi querido amigo David y su compañera Cristina, del blog Ciclos de cine, me ha recompensado con el premio Liebster Blog, un reconocimiento al buen hacer que otorgan los compañeros de la blogosfera. Estoy contento, porque no decirlo; el galardón me sirve de inspiración para seguir por el mismo camino, el cual, como siga de inactivo como en las últimas semanas, terminará torciéndose sin remedio ya que cada vez le dedico menos tiempo por causas ajenas a mi voluntad.  


Como muchos de los blogs que sigo ya han sido premiados, no puedo meter entre los cinco que siguen la cadena a algunos de ellos, pero aún me quedan unos cuantos a los que daré mi beneplácito  :-)  al tener no sólo grandes bitácoras sino ser estupendas personas las que las dirigen, gente de mucho valor que merece la pena.

Al grano. Los cinco elegidos para la gloria son:

1-      Emilio José Pazos por su blog CINEMAFILMESCLUB
2-      Lillu por su blog Lillusión
3-      ricard por su blog Classics de cinema
4-      GCPG por su blog Cine para gourmets y
5-      Ariadna por su blog Anti-Críticas de cine y tv (llevando la contraria)

Y por último dar unas cuantas instrucciones por los mí premiados por si quieren seguir la cadena (no es necesario, pero se agradecería continuarla):

  1. Hay que copiar y pegar el premio en el blog y enlazarlo al blogger que te lo otorgó.
  2. Señalar tus cinco blogs preferidos con menos de 200 seguidores y escribir comentarios en sus blogs para que conozcan que han recibido el premio.
  3. Por último esperar a que esos blogs continúen la cadena y elijan a su vez sus cinco blogs preferidos.