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martes, 29 de noviembre de 2011

La loba/ William Wyler/ Estados Unidos 1941



Sur de los Estados Unidos. Nos encontramos allá por el año 1900 en un pueblo cualquiera en el que abundan plantaciones de algodón y gente que ha conseguido fortuna gracias a su recolección. Entre el paisaje humano, aunque parte de él muy deshumanizado, además de propietarios de fortunas amasadas por el duro trabajo de pobre gente explotada, hay negros solícitos con sus señores y otra gente dedicada honradamente a sus trabajos. Un banquero y un periodista tendrán papeles importantes en este gran drama de William Wyler.
El núcleo duro familiar formado por los tres hermanos Ben, Oscar y Regina trata con un empresario llegado de Chicago un negocio que les podría hacer todavía más ricos. Se trata de una industria algodonera en la que tendrán que aportar un capital para financiar el proyecto. En principio cada uno pondrá su parte del total, pero ante los comentarios de Regina, papel interpretado magistralmente por Bette Davis, de que siendo así su marido Horace no querrá entrar en el negocio a no ser que se le ofrezca algo mejor, algo que no es como ella dice exactamente, se llegará al acuerdo entre los tres hermanos de que Oscar renunciará a parte de su inversión, cediéndosela a Regina...



 
Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
…con la aspiración de que en un futuro no muy lejano Leo, su hijo, pueda casarse con Alexandra, la hija de Regina y Horace, dueño del banco local y con una considerable fortuna conseguida de una forma diferente, a base de dedicación y honradez, a la de aprovechados y explotadores terratenientes de mentalidad sureña antigua y dañina. Regina y sus dos hermanos no entran tan sólo en este grupo, lo hacen además, y por partida doble, en el de la gente manipuladora, egoísta y codiciosa, personajes que se mueven por puro interés. /Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Comienzan las prisas cuando Regina tiene que poner su parte del dinero ante la insistencia de su hermano Ben, del que no dispone sino su marido Horace, y éste todavía no ha decidido qué hacer. Vuelto de Baltimore con su querida hija Alexandra para tratar sus problemas de salud coronarios, los tres hermanos, principalmente Regina, lo hostigan para que de una contestación, aunque sepan de su muy deteriorado estado de salud.

Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Horace sabe qué tipo de gente son Regina y sus hermanos, y al enterarse de los planes de boda de su hija con su sobrino Leo, un chico que no sólo no le convence sino que tampoco le gusta, hará que se decida a no dar su beneplácito al negocio de la industria con los hermanos de su esposa. Regina no se resigna y lo desprecia aún más de lo que ya lo hacía, un motivo suficientemente importante como para que su matrimonio lleve tiempo sin funcionar y Horace se sienta triste y decepcionado. Él la amaba y fue un duro golpe ir descubriendo el tipo de mujer que era, tan perversa, tan pérfida, tan mala madre; no sólo le duele por él mismo, le duele aún más por su hija Alexandra, tan distinta a su madre.
Como el negocio no se puede emprender sin la parte de Regina, entrarán en escena unos bonos de la Unión Pacific, propiedad de Horace, y guardados en una caja de seguridad de su banco a la que tiene acceso su sobrino Leo, que trabaja allí. Es en ese momento cuando Oscar y su hijo le explican a Ben su plan para robarle a Horace los bonos y devolvérselos una vez produzcan unos beneficios que se suponen inmediatos. Creen que Horace no tiene por qué darse cuenta ya que nunca comprueba su caja fuerte. /Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)


 


Es de ese modo, explicado en el anterior spoiler, como los hermanos de Regina podrán seguir con el proyecto de la industria sin contar con su hermana. Ben habla con ella y le comunica que ya no precisan de su participación al no poder contar con el dinero que le podía dar Horace y no tener la posibilidad de conseguirlo de otro modo. Regina le insiste a su hermano preguntándole de dónde sacará la parte que le tocaba poner a ella. Ben no se lo dice y ella se desespera al verse totalmente derrotada.

Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Pero el plan de los dos hermanos y el hijo de Oscar que tiene que ver con los bonos sustraídos se estropeará cuando Horace, en una visita sorpresa al banco, descubra lo que tanto temían los ejecutores del robo. Horace comunicará el hecho a su esposa y ésta no aceptará que su marido se pueda tomar la acción delictiva como un préstamo a sus hermanos, del que ella heredará la deuda, y no como una inversión; él nunca lo quiso así. De ese modo Horace echa por tierra la ambición de su mujer.
Pero ella no lo puede tolerar y quiere darle a Horace un escarmiento, tal vez el último... /Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Drama que cuenta una gran historia en la que las relaciones familiares y la trama, de clímax envolvente y perturbadoramente malsano, lo son prácticamente todo.

No importa el maniqueísmo que hay haciendo de los dos grupos, de los que hablaré a continuación, o excesivamente malos o muy buenos; eso forma parte del drama y hace que funcione mejor. No es del todo realista, pero la exageración invita a ver el hecho moral como ejemplarizante, moralizador, incluso catártico para aquellas personas que se puedan sentir identificadas con ciertos defectos humanos, tomen conciencia de los suyos propios y quieran desprenderse de ellos por dañinos. Ese castigo que tienen y merecen los malos, aunque alguno tenga su particular victoria, es un espejo que podría reflejar los propios pecados de quien contempla los hechos. El ejemplo de lo que hacen los inmorales en determinadas situaciones de la vida y cómo se comportan los buenos en esas mismas condiciones son claros, explícitos, contundentes en el mensaje. Hay quien gana en su desmesurada ambición, quien sale triunfante en su doble frente abierto, pero pierde en lo más importante para cualquier persona, a no ser que se sea una loba, y que nunca mereció tener: el amor de los suyos.

Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Regina ya lo había perdido hacía tiempo con respecto a su marido Horace, sin importarle, y lo ha vuelto a perder ahora con su hija Alexandra, quien a su vez lo ha encontrado de un modo reconfortante en David, un gran hombre, tan grande como su padre y con el que el chico se entiende muy bien. /Fin Spoiler (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Alexandra sabe cada vez con más claridad como se mueven las cosas en la familia y qué clase de madre tiene, todo con la ayuda de David, el hombre que trabaja en el periódico del pueblo; éste ayudará a la chica a quitarse la venda que cubría sus ojos para entender que ocurre. ¿Y qué es lo que ocurre? Que su madre y sus dos hermanos se mueven por puro interés, por ambición, y harán todo lo que esté en sus manos, lo que sea necesario, para conseguir lo que quieren, aunque pierdan el amor de sus familias. La loba habla de las miserias de esa parte de la familia cuya codicia les ciega. El dinero parece poderlo todo y lo maquiavélico para conseguirlo es una constante.



Y por último hablar de esos dos bandos de los que hablé antes que se enfrentan por su manera de entender el mundo y estar en él; por un lado el de los clasistas, los que quieren el poder por el poder, los explotadores de los desheredados, los que codician de una forma totalmente egoísta, interesada, representados por el grupo de los malvados: Regina y sus dos hermanos, Oscar y Ben, el más parecido a ella en cuanto a poder de manipulación y saberse colocar como eficiente oportunista, acompañados en sus siniestros planes por Leo, el hijo de Oscar.


Y ahora, después de hablar del grupo de los malos y sus inmorales actos, digamos quienes son los buenos, los que merecen la pena y se comportan noblemente: estaría, como no, Horace (otro Atticus Finch en cuanto a rectitud moral a pesar de ser banquero ;-D), su hija Alexandra, la mujer de Oscar, desencantada y maniatada por su marido, y quien en una declaración desoladora confesará llorando que no le gusta su hijo Leo, y el joven periodista David, enamorado de Alexandra y correspondido por la chica.
Fijándonos un poco nos daremos cuenta de que el grupo de los buenos, cuando se juntan, parecen contentos y disfrutan los unos de los otros, no así el de los malos, con sus riñas constantes y preocupados por llegar cuanto más arriba mejor, sin ayudarse en ningún momento sino todo lo contrario, pisándose siempre que haga falta y la ocasión lo permita.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Rey David/ Bruce Beresford/ Estados Unidos 1985



Pocos años antes de realizar su película más conocida, Paseando a Miss Daisy,  no tan mala ni aburrida como pudiera sospechar mucha gente (preferí verla para opinar con criterio y no prejuzgar algo que creí sería un peñazo, pero que al final no lo fue, ni mucho menos), el director Bruce Beresford hizo una película histórica que ni tan siquiera sale en algunas de las filmografías del director que hay en la red a pesar de ser protagonizada por una estrella del calibre de Richard Gere; y es que ésta es una de sus películas  menos conocidas, pero, para mi, una de las más destacables del actor, y digo una de ellas porque tiene una cuantas muy buenas, por lo menos para el que escribe esto.
Gere ya se había convertido en una estrella y muchos directores importantes comenzaban a rifárselo; el actor decidió hacer algo diferente a todo lo que había hecho antes, embarcándose en una película histórica de connotaciones bíblicas, la historia universalmente conocida del Rey David, de su victoria sobre el gigante Goliat, de su conflicto entre él, el elegido por Yahveh para heredar el trono de los israelitas, y Saúl, un rey ya casi anciano, violento y atormentado por no contar ya con el favor de Dios representado en la tierra por el profeta Samuel.


Los celos de Saúl hacia el que debía ser su hijo adoptivo provocarán una ira y odios intempestivos que llevarán al actual rey a intentar matar a David para sacarse el peso de encima de su creciente carisma y para demostrarle a todos, Dios incluido, que él no era el elegido como habían querido demostrar los profetas. David lo quiere, y cuando sabe de los planes del despótico Saúl, huye desconsolado por el cambio que se produce en el viejo rey. David tiene la ocasión de matarlo cuando lo persigue, pero el amor hacia él es más fuerte que el resentimiento por lo que le quiere hacer tan injustamente; su corazón es puro y es un hombre valiente que hará todo lo que sea por su pueblo; Dios se ha fijado en él y lo ha elegido a pesar de que otros, en principio, serían candidatos más idóneos. David siempre fue un pastor y nunca estuvo acostumbrado al manejo de las armas ni al arte de la guerra; era extraño que Yahvé se hubiera fijado en un chico que parecía tener pocas de las características que se necesitaban para convertirse en el nuevo rey de Israel.

Estamos en un mundo de guerras entre pueblos y conquistas épicas. Muchos hombres temen que David no pueda llevar a los suyos a la gloria de la victoria; creen (no como Saúl que lo hacía por envidia y el consiguiente odio) que la elección del profeta Samuel no ha sido la acertada y no saben a quien echarle la culpa; en esto influye el hecho de que Saúl lo haya repudiado y condenado. El pueblo prefiere pensar que el fallo pudiera ser más cosa de profetas que de Dios, así se sienten más protegidos. Pero ellos no caen en la cuenta de que lo primero que mira Yahvé es el interior, el corazón del hombre, y si el de David es el más puro, éste podrá llevar al pueblo hebreo al mejor destino.

Es por todo esto por lo que la película es histórica y de corte bíblico (antiguo testamento). La recreación de este mundo es vigorosa, terrenal tocando casi lo agreste  (los paisajes de tierra santa son desérticos y el clima es muy duro por el calor), indómita, hay momentos en los que parecieras estar en alguna de las escenas de Edipo Rey, de Pierre Paolo Pasolini, sobre todo en lo que toca a esa sobriedad y fuerza de las imágenes y en los paisajes acordes con ese realismo. La sencillez de sus propuestas de estilo es homogénea y por momentos creemos estar viendo un documental de un pueblo cualquiera de un país árabe y de algunas de sus costumbres.


En Rey David contemplamos también la renuncia de un padre hacia su hijo (muy amado también) por Dios; el corazón del hombre entra a veces en conflicto con la ley de Yahvé y a pesar de elegir la ley, David se atormenta al no entender que no se pueda hacer caso al corazón y sí a una ley cruel e injusta por muy divina que sea. Él fue elegido por su corazón puro y no sabe por qué no puede hacerle caso en ocasiones que tienen que ver con  lo que más le importa, en este caso su muy amado y primogénito hijo Absalom, condenado por incumplir la ley de Dios, pero injustamente castigado según su padre y rey de Israel.




Película histórica con ingredientes religiosos y batallas bastante elocuentes muy bien rodadas, al viejo estilo, muy clásicas, inconfundibles, con una puesta en escena muy efectiva y resuelta. No son demasiadas las batallas que aparecen, aunque sea cierto que dejan un regusto de que se ha disfrutado de lo que se ha visto y de que el ritmo y la intensidad están muy bien conseguidos.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Freud, pasión secreta/ John Huston/ Estados Unidos 1962




Ahora que pronto tendremos una nueva película de David Cronenberg en la que Sigmund Freud será el protagonista, creo que es un buen momento para hablar de este clásico protagonizado por Montgomery Clift.

En esta gran película de John Huston hay que resolver un misterio. Cualquiera que comience a leer esto puede pensar que esto va sobre algún crimen y las investigaciones que se llevarían a cabo para descubrir al asesino; pero no es así exactamente, aunque haya semejanzas. En la película de John Huston hay indagación, como sucede en las películas de género policíaco. Las formas pueden ser similares en cuanto a métodos: preguntas y más preguntas para descifrar el caso que ocupa en el que, ocasionalmente, se ofrecen respuestas que hay que interpretar para que no nos lleven por caminos equivocados. Los errores continuos, como en cualquier ciencia que se tercie, llevarán a algún sitio tarde o temprano, a esa verdad pretendida; de la buena labor del investigador (un médico checo mundialmente famoso – no vienés como se escribe en muchos sitios. Él ejerció en Viena, pero nació en un pueblo de la actual República Checa llamado Freiberg, actualmente Pribor - , o un inspector de policía) dependerá el éxito de la misión emprendida. Los fines, sin embargo, serán muy diferentes ya que en un caso se quiere atrapar al criminal para encerrarlo y privarlo de su inmerecida libertad y en el otro se quiere descubrir una verdad que haga libre a la persona objeto de esa concienzuda indagación. La culpa también tiene un papel importante en los dos casos: en uno esa culpa será demostrada para hacer justicia, mientras que en el otro caso el objeto de la indagación sentirá una culpa de la que no es responsable, y eso formará parte de su curación… 


 


Freud, pasión secreta es un alegato a favor del conocimiento, una película fascinante porque trata un tema fascinante sobre un personaje fascinante y que está dirigida por un director que a lo largo de su carrera hizo grandes e inolvidables películas. En la que me ocupa, Huston se agarra a la más práctica simplicidad con matices que tienen que ver con el expresionismo en la manera de encarar los planos, muy remarcado ese aspecto en los sueños que se muestran llenos de fuerza simbólica. Su fotografía en blanco y negro la hace más creíble porque nos sumerge mejor en ese mundo complicado de emociones y enfermedad. Hay en las imágenes un poder hipnótico (algo que encaja perfectamente por motivos obvios) que nos arrastra igual que el doctor Freud arrastra a sus pacientes a profundizar en sus recuerdos más escondidos, reprimidos por la culpa. Esa culpa causará una vergüenza insoportable que se encerrará en los sótanos del inconsciente; pero esas emociones reprimidas deberán salir a la luz de algún modo, y será mediante síntomas neuróticos como se manifestará.


En sus primeros pasos para la curación de las histerias, el doctor Freud, interpretado magistralmente por un avejentado (algo que le hace ganar peso específico al personaje al parecer más atormentado), introspectivo y comprometido Montgomery Clift, psiquiatra que en sus inicios tendrá que luchar contra la incomprensión y crítica de la medicina academicista y tradicional austriaca  representada principalmente por el doctor Meynart, hombre que mantiene un cinismo y una hipocresía soterrada en su relación con Sigmund Freud (véase su última entrevista con él poco antes de morir), paladín de las patologías mentales con base en la neuroanatomía. El choque entre los dos personajes será frontal y sin concesiones a pesar de lo que piense Meynart de él (¿miedo ante un descubrimiento que removería los mismos cimientos culturales y sociales de una Europa acomodada que no contemplaría cambios tan comprometedores para su moral?). En su última entrevista le sugiere seguir adelante y no abandonar su trabajo cuando Freud se encuentra inmerso en una crisis que lo está alejando  de sus aspiraciones médicas. La vanidad de Meynart hizo que viviera la vida de otra persona y no pudiera llegar nunca al conocimiento cuyo último fin sería el de cualquier científico honesto consigo mismo.

La hipnosis servirá a Sigmund Freud de punto de partida para la confección de su teoría científica sobre el psicoanálisis; para ello entrará en contacto con la figura del doctor Jean-Marie Charcot, mundialmente conocido por ser el precursor de la psicopatología. El francés utiliza la regresión hipnótica, a la que muchos consideran una especie de embrujo, una herejía contraria a la ciencia imperante (entre los que se encuentran los psiquiatras austriacos que habían sido compañeros de Freud) para diagnosticar las dolencias psíquicas de sus pacientes. Según él mismo, y con sus propias palabras: “la hipnosis es pura farsa, nos ayuda a comprender, no a curar”. A partir de ahí el doctor Freud usará la hipnosis como ayuda para entender las neurosis.
Otra figura importante que entra en la vida de Freud es el doctor Joseph Breuer, interpretado por el poco conocido actor Larry Parks que ya había actuado casi 20 años antes con la estrella Rita Hayworth en la película La diosa de la danza. Juntos continuarán en la búsqueda de soluciones para la curación de sus pacientes. Breuer tiene relación desde hace tiempo con la familia de Freud y es querido y respetado en su círculo. El padre de Sigmund, poco antes de fallecer, le pide a Breuer que cuide y aconseje a su hijo para que no se pierda. A partir de entonces el doctor Breuer será como un mecenas de Freud y un verdadero amigo…pero en la evolución del estudio sobre las neurosis se irán separando por diferir en el origen de la enfermedad. Breuer no podía aceptar que únicamente la sexualidad reprimida pudiera ser la causante de la afección. El caso de Cicely Koertner (Susannah York), una joven con ceguera y paralítica a causa de una crisis nerviosa que se manifiesta a partir de la muerte de su padre, será el que vaya separando definitivamente a Breuer de Sigmund Freud. Breuer tiene miedo a aceptar las teorías de su, hasta ahora, protegido. Cuando entran en juego, y los vive en su propia carne, conceptos como sexualidad y enamoramiento, Breuer se asusta y deja el caso en manos de Freud. Antes que su paciente, enamorada de él por motivos que se le escapan, pero que en el trascurrir de los acontecimientos se los irá explicando el doctor Freud, está su mujer.




Jean- Paul Sartre, supervisor del guión de la película, quiso que el papel de Cicely se lo hubiesen dado a Marilyn Monroe. Lo cierto es que podía haber encajado muy bien en la piel de la atormentada Cicely Koertner, un personaje que se correspondería en realidad al de Bertha Pappenheim, conocida por el pseudónimo de Anna O.  
En Viena se sabe con que trabaja Freud y de que habla con sus pacientes. Su terapia, si se le puede llamar así, no está bien vista y en muchos círculos se le considera poco menos que un depravado sin demasiados escrúpulos. Es en este punto donde debo mencionar y pararme en el personaje de Martha Bernays (Susan Kohner), la esposa de Sigmund Freud. Ésta es importante al darle a su marido su apoyo incondicional en la evolución hacia el descubrimiento que persigue. Lo que vive es difícil porque sabe a que se dedica Sigmund, de lo que habla con sus pacientes y de lo que pueden llegar a sentir algunas de ellas por él; sin embargo Martha está dispuesta a continuar porque conoce a Sigmund y sabe que nada de lo malo que dicen sobre él es cierto.
El alejamiento definitivo entre Breuer y Freud se produce cuando éste está convencido, y en su experiencia como terapeuta está la demostración, de que todo parte de la infancia; el origen de las neurosis tiene que ver con la sexualidad infantil reprimida. Esto a Breuer le pone en el disparadero. Antes no aceptaba que fuera tan sólo la sexualidad reprimida la causante de las neurosis, como para aceptar ahora que en la infancia hay sexualidad… no podía ser, inaceptable desde cualquier punto de vista… y si a eso Sigmund descubre que son la madre y el padre los que tienen que ver con todo el problema, que las represiones del niño tienen que ver con el “enamoramiento” (yo hasta le quitaría las comillas) hacia uno de sus progenitores y el odio que siente hacia el otro, un sentimiento que llegaría hasta la misma destrucción del contrario (su muerte) si se pudiese llevar a cabo por ser esa persona la que le quita el amor y el contacto que el niño anhela, es entonces cuando toda la sociedad se pone en contra del psiquiatra por blasfemo e inmoral. En la conferencia para presentar sus teorías Freud es abucheado y, aunque el doctor Breuer le da su apoyo como persona y profesional capaz, se lo quita en el apoyo a su teoría sobre la sexualidad infantil y las repercusiones de ésta sobre los trastornos psíquicos que tratan. 


Me gusta como trata al personaje Huston, su evolución sin demasiadas complicaciones que embrollen su vida y sus teorías científicas. La explicación del psicoanálisis está muy bien resuelta y sintetizada. Huston va poco a poco introduciendo conceptos sin forzar; sus pacientes, especialmente Cicely Koertner, y él mismo, serán algo así como jeroglíficos a los que se trate de arrancar esos misterios que parecen indescifrables y que se guardan en algún lugar oscuro y apartado de la mente. Esto no es un estudio pormenorizado sobre el psicoanálisis, ni un documental que aporte documentación suficiente para saber más; esto es una película con la que cualquier persona se puede entretener y recrear, en la medida de lo posible, lo que pudieron ser los primeros años en el descubrimiento de las teorías por las que Sigmund Freud fue mundialmente conocido. Términos como inconsciente, hipnosis, enamoramiento, reflejo, sueño entendido como manifestación de emociones reprimidas plasmadas mediante símbolos, lapsus, inversión, etc se van poniendo sobre el tapete en este singular e intenso biopic sobre el padre del psicoanálisis sin precipitación, muy bien estructurados, en el contexto al que pertenecen y con todo el sentido que deben tener.



domingo, 13 de noviembre de 2011

Aquellas juergas universitarias/ Todd Phillips/ Estados Unidos 2003




                     A pesar de su tono gamberro que tiene como referentes algunas de las cintas que se realizaron en los años 80, como  Porky´s, Despedida de soltero o aquella otra canadiense muy poco conocida titulada La banda de los tocapelotas, aunque con más nivel según creo (y eso no significa que esta tenga demasiado nivel, pero divierte hasta un punto), esta película es la cara opuesta a una reflexión sobre la responsabilidad que se adquiere en la vida según se crece, cosa que  con la edad suele ser lo normal, pero que en este caso la transgresión que se hace es una evasión de dichas responsabilidades para volver a lo que fueron aquellos años de juventud (aquellas juergas universitarias) tan locos y alegres en donde la fiesta, la diversión, los amigos, las borracheras, el sexo, - en fin: todo lo que tiene que ver con la vida en el sentido más hedonista-  eran parte de todos y cada uno de los que tuvieron la oportunidad de vivir en otra ciudad y experimentar aquello mientras estudiaban alguna carrera universitaria.


                      Esta simpática película es una regresión, un no querer crecer; hay un síndrome de Peter Pan en los personajes que la protagonizan porque tienen  miedo a envejecer; su “retorno” a la universidad es una añoranza de tiempos mejores (cualquier tiempo pasado fue mejor) que, aunque se empecinen, no van a ser iguales (porque ni la época es la misma ni ellos tienen la misma edad), aunque se haga un curioso ejercicio de recreación que además de ilusionarlos, y con el que se divierten mucho, los vuelve a hacer sentirse jóvenes y con todo el futuro por delante (como lo puede hacer un hombre de cierta edad cuando se echa de novia, o tiene una aventura con una mujer mucho más joven que él – entonces él también se siente mucho más joven, y mucho mejor), aunque para los tres protagonistas esto ya no es posible (hablo de lo que he comentado referente al futuro y las expectativas creadas alrededor  de él) porque su camino ya fue elegido casi una década antes de su regreso aparentemente triunfal y añorado.




                   Y ese tono nostálgico queda en cada uno de los que ya pasamos de los 30 (yo por muy poco  ;-P), pero con un mensaje positivo y esperanzador que libera de muchas y pesadas cargas: nunca es tarde si la dicha es buena; pero con otro mensaje más cerebral y serio “estropeándolo todo”: si te comprometes, hazlo hasta el fondo y acepta las responsabilidades que has contraído.



martes, 1 de noviembre de 2011

La ola/ Dennis Gansel/ Alemania 2008




Un juego experimental de un profesor que “recrea” la evolución de los sistemas  políticos totalitarios (aquí a modo de microondas, o sea: muy rápido y con no demasiada elaboración; todo generalizado y cogiendo las ideas más simples de lo que es un  fascismo, o sea: las bases de lo que sería un totalitarismo).


 
Es original la forma de plantearlo y sencilla y práctica su resolución, sin caer en pedanterías ni ideas demasiado trascendentes que nos hagan confundir. Todo está muy claro a pesar de la importancia del tema, y esto se agradece.
 
Y todo para hacernos ver algo que ya se sabía: que el fascismo es intransigencia, falta de libertad, sistematización que mata al individuo y cuya única fortaleza es el grupo. Cuando una comunidad trabaja unida por unos ideales buenos puede resultar bien; pero si el que dirige la comunidad está equivocado y tiene un poder ilimitado… aquí es donde pueden surgir los verdaderos dramas de un grupo, o de un pueblo.




También nos damos cuenta que esto se podría volver a repetir si hay alguna duda de lo que pasó realmente y si no se ponen los medios adecuados para que la “mala semilla” no se pueda volver a reproducir. Tenemos que conocer la historia y aprender de nuestros propios errores como género humano (los últimos en desfasarse fueron los alemanes, sus dirigente especialmente, pero tal vez para la próxima el testigo de la barbarie más irracional sean otros; y hablo de algo tan grave como lo que se produjo en la segunda guerra mundial, porque salvajadas de diversa índole se siguen produciendo)