" cinódromo: septiembre 2010

viernes, 24 de septiembre de 2010

Origen/ Christopher Nolan/ Estados Unidos 2010

Es un blockbuster en cuanto a que la producción es cara y se gasta mucho en publicidad; es algo que cualquiera dedicado al cine quiere: que sus películas tengan buenas taquillas y que llenen las salas del planeta ayudadas por una producción eficiente; pero en este caso hay mucho más. La propuesta y los resultados son espléndidos, aunque tenga cosas que se podrían hacer de otra forma para que resultaran más redondas, como el recortar algo de acción y darle un aspecto menos Jame Bond, algo que seguramente Nolan no pretendía (nota: poco después de poner esto, me enteré, leyendo algo por internet, que Nolan sí pretendía darle ese toque James Bond porque a él le gustaban esas películas de pequeño. Mea culpa, aunque prefiero dejar lo que puse y poner esta rectificación a posteriori), pero que es evidente y que llama la atención por tal y sorprendente semejanza.

Yo no la veo como la típica película de verano, éstas suelen ser palomiteras en el más despectivo uso del término y de un nivel bastante pobre, cosa que no le ocurre a esta Origen. En referencia a que es un blockbuster con alma de intelectualoide estoy de acuerdo en lo primero, pero no en lo segundo. Puede parecer pedante, pero para mí lo es muy poco, o lo justo. Es arriesgado y valiente con lo que se enfrenta y sale muy bien parado del resultado; después de todo lo que tiene de intelectual la película son 4 cosas muy precisas, por no decir 6, pero tiene claro que a partir de esas 4 o 6 cosas, que tienen que ver mucho con el psicoanálisis, trenza una historia muy estable, a pesar de la inestabilidad de la que estamos hablando continuamente y que tiene que ver con el mundo de los sueños… y si en un sueño le metes, no un sueño más, sino dos, mucha más inestabilidad; pero Nolan hace equilibrios para que no se derrumbe nada, y nada se cae a pesar de que lo que tiene que sujetar es complicado mantenerlo en pié y de que algo se quede por el camino y sirva como de relleno para que haga de argamasa y se sostenga mejor el complejo y bello edificio construido: después de todo esto es fantástico y este género se presta a este tipo de licencias…

Los temas que se tratan en la película son tan diversos como la manipulación de la mente abordada a través del inconsciente (los sueños en sus diversos aspectos, incluidos los inventados, y de claro componente fantástico, como los sueños compartidos), la culpabilidad y la búsqueda de la redención, el compromiso o el desencanto. Creo que los sueños están muy bien plasmados porque son muy reales. ¿Acaso no parecen reales esos sueños que recordamos? Es así, y a veces lo decimos… ¡ joer, era súper real! Lo que ocurre es que a pesar de ser reales, siempre suele haber elementos claramente diferenciadores que pueden estremecer o sorprendernos y que es lo que ocurre en la película de Nolan cuando toda la gente se queda mirando al sujeto que sueña: es algo extraño que sólo puede ocurrir en los sueños…un amigo me dijo el otro día que había soñado que estaba en Nueva York y el sueño era muy real, como si lo estuviera viviendo realmente, pero al despertar se dio cuenta de que la estatua de la libertad no era igual a como la ve cuando sale en la televisión o en fotos, pero en el sueño de mi amigo sí la reconocía como la estatua de la libertad a pesar de no ser ni tan siquiera parecida: este ejemplo puede clarificar eso que comento acerca de los elementos claramente diferenciadores en los sueños, aunque éstos sean muy reales. Pero también es cierto que hay otros sueños que se plasman en cine que son muy reales; me refiero a sueños surrealistas al más puro estilo Luís Buñuel, aunque en la película que nos ocupa no podían hacerse con esa estética, si fuera así sabríamos cuando estaban soñando los personajes y cuando no; eso podía ser contraproducente para un buen desarrollo de la acción. Por otro lado me parecen mucho menos auténticos esos sueños de los que se hablan en los que hay más magia, o son más fantásticos… los hay! Pero cuando se quieren plasmar en el cine por lo general suelen buscar más el efecto que otra cosa, y no me parecen muy creíbles.


Nolan usa términos y conceptos sencillos del psicoanálisis o del mundo de los sueños (tótem vs tabú –aunque tabú no aparezca-, patada, que sería algo así como un despertar condicionado, limbo, como en Matrix, lugar donde van las almas y que sería en el caso que nos ocupa “quedarse dentro del sueño”) y a partir de esos conceptos simples, muy identificables, construir su alegoría fantástica…Los conceptos que utiliza Nolan son peculiares, pero no novedosos. La patada, por ejemplo, sería esa fase del sueño en la que uno se despierta porque le va a ocurrir algo malo, como morirse, caer por un precipicio, etc y antes de que le ocurra, se despierta… la patada, en este caso, es un término que suena bien, queda bien, pero estoy seguro que en el psicoanálisis, cuando se interpretan sueños, tiene otro nombre y tiene el mismo sentido; parecido le ocurre al término limbo. Hay otros términos que quedan bien (arquitecto del sueño, extractor, etc) y que son mucho más peculiares y son inventados porque no tienen un correlativo en la terminología médica actual (científica) que tiene que ver con los sueños, o sea: con el inconsciente; algunos lo llaman también subconsciente, aunque creo que no es lo mismo en el psicoanálisis, que en este caso sería la mejor guía para tener algo en lo que apoyarnos.

En cuanto a lo de la secuela, sí, es posible que se haga una secuela, o las que hagan falta, si da dinero, ¿por qué no¿ Otra cosa es que la hiciera Nolan. Creo que si le dan la libertad suficiente lo haría, porque no creo que otro taquillazo lo desestime a la vista de lo que ha ocurrido con éste… tampoco será tan tonto.
Hay semejanzas con Michael Mann en los entornos urbanos, yo diría más: en esa fotografía metálica muy limpia de tonos azules y grises que le dan un aspecto sofisticado. No coincido tanto con esa gente que lo compara con las películas de David Cronnemberg: para mí éste es mucho más enfermizo en sus propuestas y sus obsesiones crean verdaderos monstruos; en Origen no veo tanto a Cronnemberg y sí a los hermanos Wachowski, y algo de los últimos Bond en referencia a la acción, aunque en Bond es mucho más espectacular, aunque en conjunto sea mucho más espectacular la película de Nolan.

No creo que sea un thriller convencional, sobre todo por la base de la idea y por su guión, aunque sí es algo convencional en algunas escenas, como en las de acción (en la nieve, de blanco, persecuciones en coche…) que semejarían bastante a las de las pelis de James Bond, o por esa técnica ya usada (o muy similar ya que por lo que sé es que aquí se utiliza una cámara superlenta y de una resolución muy nítida) por los Wachowski en Matrix que le confieren mucha espectacularidad y en la que, como en un microscopio de laboratorio (aquí al agrandar el objeto del estudio, una bacteria mismamente), podemos fijarnos en el más mínimo detalle que se nos muestra como si de una gran fotografía se tratase. Tampoco creo que haga falta que las escenas de acción sean tan apabullantes o espectaculares como en una peli de superhéroes y en la que esta faceta suele destacar casi siempre por encima de todas, aunque en las últimas de Batman , de Nolan el aspecto humano y la personalidad de los personajes cuente mucho, principalmente en la del hombre murciélago. Ésta no es una película de acción al uso, aunque sí haya acción y sea necesaria por narices cuando ves lo que ocurre (aunque como comenté antes, yo le hubiera quitado metraje en esas escenas); es un guión complejo de género fantástico que trata de desarrollarse, aunque aparentemente parezca imposible llevarlo a buen puerto por la propuesta intrincada y difícil que se nos presenta, como si de un juego de magos malabaristas se tratara.
En cuanto al montaje, decir que es buenísimo; dar coherencia y precisar todos los aspectos que aparecen en la pelicula es un trabajo no sólo de chinos sino de verdaderos artistas.
Creo que es de esas películas que gustarán más cuanto más las veas porque cada vez te dirá algo distinto, a pesar de que también hay mensajes claros que son una buena base, y sencilla, para crear esa telaraña (que no maraña, aunque en ocasiones lo pueda parecer).

Final que te deja con la incertidumbre y que le va muy bien siendo lo que es la película; yo no me esperaba otra cosa. Creo que un final evidente y cerrado quedaría peor…

Estreno Cine

lunes, 20 de septiembre de 2010

500 días juntos/ Marc Webb/ Estados Unidos 2009



¿Por qué la chica le pregunta tantas veces a él si está bien sabiendo lo que el chico siente por ella y comportándose con él como si de un muñeco se tratara?
Yo la veo como una comedia anti-romántica de idas y venidas donde la chica dice no creer en el amor y el chico sí, por lo que uno se lo toma en serio y la otra como un pasatiempo o distracción, y es de esta forma como normalmente tan sólo uno suele salir inevitablemente escaldado.
Es original / como en la escena paralela de expectativas- realidad (yo diría cruda realidad), amena y dinámica, una comedia diferente porque cambia el concepto clásico de las películas románticas: aquí hay una trasgresión de los valores románticos donde el amor es lo más importante, lo único prácticamente. Tiene golpes muy simpáticos que resultan frescos y muy desenfadados y te dejan medio flipado, como cuando la chica le enseña una de las fotos de uno de sus ligues, al que le llama El Puma, y al que se ve con unos pantalones ajustados y su miembro viril a punto de reventarlos…


Hay también una ambigüedad que crispa / por parte de la mujer. Ella le dice que le gusta, pero no está enamorada de él, o al menos no se entiende en el término que todo el mundo da por supuesto: ella le dice que no cree en el amor (o dice no creer porque al final sus hechos contradicen sus principios sobre el amor)
Aunque rezuma tristeza en muchos momentos, incluso crueldad sentimental…
...el final con la otra chica, que busca empleo en la misma empresa que el protagonista, es esperanzador y deja caer un mensaje optimista.

viernes, 17 de septiembre de 2010

De profesión: duro/ Rowdy Herrington/ Estados Unidos 1989



Amor sin pararse ni profundizar demasiado en los sentimientos de la pareja protagonista mezclados con mamporros a discreción, todo ello en un brebaje insultante para el buen gusto y absurdo: es como el equipo A en versión super hortera y mucho menos divertido, que ya es decir.



Un Patrick Swayze con un empleo de alto riesgo donde las cicatrices y las rodillas rotas para mantener el negocio en el candelero están a la orden del día. De profesión: duro es la versión para adolescentes, sin demasiadas exigencias artísticas ni preocupación intelectual alguna, de las películas que hicieron mundialmente famosos a tipos duros como Jean Claude Van Damme o Steven Seagal. Para olvidar.

Porkys/ Bob Clark/ Estados Unidos 1981



Es algo así como la versión norteamericana de las películas de Fernando Esteso y Andrés Pajares si éstos hubiesen estado en el instituto, pero en vez de resaltar el aspecto chulapo, pillo y hortera de las de los actores españoles, en Porkys, de Bob Clark, destaca su gamberrismo, pero algo más light o ingenuo que las más recientes tipo Resacón en Las Vegas donde este gamberrismo es mucho más desatado.
En Porkys vale cualquier cosa con tal de meterla en caliente, que es el estado habitual que forma parte de los jóvenes de la pandilla del instituto. El sexo no es sólo una prioridad sino una obsesión, lo único prácticamente que tiene cabida en las cabezas de los personajes, sobre todo masculinos, que salen en pantalla. Éstos son algo así como hormonas sexuales masculinas andantes, y para algunos de ellos, prácticamente todos, el sexo se convierte en un reto que hará que cometan cualquier tipo de extravagancia o metan la pata hasta el fondo… son muy jóvenes y no hay demasiada conciencia porque la obsesión por el sexo ciega.

En Porkys hay momentos buenos, y otros malos, y la continuidad de la historia deja que desear por los cambios bruscos a los que es sometido el guión. Es como si no existiera un montador con un mínimo de coherencia; los gags y las excentricidades se suceden muchas veces sin un hilo conductor claro. Y para rematar la faena, y para que no resulte todo demasiado superficial, meten un tema serio como el del racismo sin que nadie se lo hubiera sugerido ni tan siquiera de lejos, algo que no sólo se trata a la ligera, muy por encima, sino que no encaja en lo que es el resto de la historia. Mejor hubiesen seguido con el disparate, la carne y el sexo sin ninguna otra consideración más.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Antes que el diablo sepa que has muerto/ Sidney Lumet/ Estados Unidos 2007


Drama familiar al límite en el que dos hermanos (sobre todo uno de ellos) llegan a una situación desesperada motivada por una mala acción no pensada lo suficiente. No hay salida a un error tan grande, a un error fatal, a un pecado contra lo que más se debería tener en cuenta en esta vida como es la familia; y los efectos de esta acción oprimen, te dejan maltrecho y sin ganas de seguir adelante, aunque se busque un remedio a la desesperada y con pocas esperanzas de lograr resultados que te permitan continuar viviendo sin esa losa descomunal.




Y el torbellino que se va formando es demasiado grande como para salir ileso de él. Todo conduce al abismo. Tus acciones han marcado el camino, el mal camino. Pero la destrucción que la culpa produce sólo puede con uno de los dos hermanos; para el otro todavía existe la esperanza del que ha obrado inconscientemente, del que ha sabido parar a tiempo y no ha colaborado con el infortunio.

Drama inmenso e intenso, preciso, desgarrador, triste, agobiante cuando el personaje principal llega a un momento en el que no sabe como salir y por donde hacerlo en una situación tan desesperada.
Lumet un maestro; a pesar de su edad sigue haciendo maravillas como esta película. Los grandes nunca mueren siempre que les funcione bien su cabecita, y a este señor parece que no le patine ni una sola neurona.



Estreno Cine

Mapa de los sonidos de Tokyo/ Isabel Coixet/ España 2009



Me pareció una historia fría y desapasionada; el tedio era evidente según pasaban las escenas descafeinadas y totalmente faltas de emoción. La incomunicación aparente puede ser una propuesta atractiva si hay algo interesante que contar y se va descubriendo una historia que merece la pena “a fuerza de ir abriendo la concha”, pero aquí los silencios y la sensación de parecer no pasar absolutamente nada no conducía a nada porque realmente poco importante había que contar. De la quema no se salva nadie: ni directora, ni actores, que parecían marionetas sin vida y en los que no había la más mínima química, ni guión, ni nada. Es otro proyecto fallido, y éste, para mí, fracaso total, de la directora catalana Isabel Coixet que se queda a años luz de su gran película Mi vida sin mí.


Creo que esta directora debería plantearse seriamente qué es lo que realmente quiere hacer y no lo que querría hacer, porque cuando se embarca en proyectos tan ambiguos y que parecen no tener un embrión con el que crear algo, y que primordialmente buscan la originalidad por encima de todo, con una carencia de contenido desoladora en la que sólo existen poses y banalidad, se da de bruces con la cruda realidad, y la realidad no es otra más que esas películas son vacías e insustanciales. Comparo esta película con El Amante de Jean-Jacques Annaud, cuyas similitudes en la historia de amor interracial en el extremo Oriente son evidentes, pero contadas bajo otro prisma y de una forma muy diferente, y ésta de Isabel Coixet sale muy mal parada. En El Amante se dan todas las virtudes que debería tener Mapa de los sonidos de Tokio y de las que carece: historia romántica que te emociona y te la crees, empapándote de ella y, en cierta medida, sufriéndola como la sufren Jane March y Tony Leung.





miércoles, 15 de septiembre de 2010

Cinco tumbas al Cairo/ Billy Wilder/ Estados Unidos 1943


Este drama enmarcado en la segunda guerra mundial, con algo de comedia típica de Billy Wilder, hecha con soltura y que tan sólo alguien como él podía permitirse el lujo y el atrevimiento de hacer con tal y tan arriesgada mezcla de géneros, que en teoría no encajarían mucho, pero que en la práctica “Wilderiana” funcionaban con una fluidez sorprendente, es una película que trata sobre la responsabilidad moral que hay que contraer cuando las circunstancias no ayudan a elegir el camino correcto.





SPOILER(No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
El personaje interpretado por Anne Baxter ha decidido simpatizar con los nazis, encabezados en esta película por el mariscal nazi Erwin Rommel, interpretado por Erich Von Stroheim. La acción se desarrolla en un pueblo perdido del desierto en el norte de Africa. Los nazis van camino de El Cairo, después de haber derrotado a los británicos en la batalla de Tobruk. El hermano pequeño de la chica está preso en Alemania y es muy joven. La mujer pretende, si hiciera falta, prestar sus favores a los nazis, a cualquiera de los que forman el alto mando alemán, incluido Rommel, si su hermano es liberado. Con Rommel la mujer tiene una escena bastante graciosa en su cama cuando el mariscal se disponía a desayunar: aquí se demuestra a la perfección el dominio de las situaciones de Wilder cuando en un contexto dramático, hace que esa escena se convierta en algo más bien cómico, por lo que no sabes como reaccionar ante tal contradicción de emociones que te entran igual de intensas y que te llegan a confundir, pero que están ahí y que te conmueven, sobre todo la dramática que se suscita por la situación y no por como está narrada que, como comenté, es más bien tirando a cómica.
Pero el protagonista John Bramle, protagonizado por Franchot Tone, que había escapado con vida huyendo de la batalla de Tobruk, está suplantando en el cuartel general de los alemanes a un espía que trabajaba para los nazis. El espía había muerto en uno de los bombardeos de los propios alemanes, y su cuerpo estaba bajo los escombros del sótano del edificio donde Rommel y sus oficiales tenían sus estancias.

Es entonces cuando Anne Baxter (aunque tenga que hacer algo en contra de sus principios) debe elegir entre salvar a su hermano o colaborar con el inglés que suplanta al espía nazi y que intentará ayudar a los británicos. Cuando Rommel descubre lo que intenta hacer, y la quiere someter a un juicio militar, ella dice todo lo que piensa de los alemanes porque ya no puede hacer nada para salvar a su hermano y se le acabó la opción de poder elegir; lo que más quiere en ese momento es que el inglés se pueda salvar y ayudar a la causa aliada.
Los movimientos militares de ajedrez en el norte de África terminan como ya se sabe por la historia reciente del siglo pasado.

martes, 14 de septiembre de 2010

Bienvenidos a Zombieland/ Ruben Fleischer/ Estados Unidos 2009


No tenía nada mejor que hacer que ver una película que había bajado de Internet y tenía en mi disco duro olvidada; y estaba medio discriminada porque había leído de qué iba y me dije: “una de zombies donde casi todos en el planeta están con ganas de arrancar algún miembro a alguien sano y zampárselo, en plan de coña, con el Woody Harrelson llevando un rifle y un sombrero estilo tejano haciendo como de Rambo, y tal y tal”, eso no podía estar bien, seguro que es un tontería… y no acerté para nada, me llevé una buena sorpresa porque la película es de lo más divertida; es dinámica, muy entretenida y te metes en esa vorágine de emociones descontroladas sin dificultad. Era complicado que una comedia de zombies estuviese bien, pero Bienvenidos a Zombieldand acierta aunque sea palomitera, comercial y con un toque de serie B más cuidado que las acostumbradas realizaciones pasadas. Esto podría echar para atrás cuando vieras la ficha técnica, pero no es así porque sintetiza lo mejor de cada estilo y lo funde en pura diversión.





lunes, 13 de septiembre de 2010

El emperador del norte/ Robert Aldrich/ Estados Unidos 1973





 
En la época de la gran depresión en Norteamérica los vagabundos vivían como podían. Algunos eran lo suficientemente atrevidos como para hacer de sus vidas una aventura; parecía no llegarles con su pobreza para salir adelante y buscaban como sentirse importantes creándose su propio mundo con sus propios códigos.


La pertenencia al grupo los hacían más fuertes: eran un gremio como otro cualquiera en el que había líderes, como el personaje que interpreta Lee Marvin. Su espacio vital era el ferrocarril, y en uno de los trenes en los que se colaban los vagabundos para viajar, un ferroviario despiadado llamado Shack, interpretado con furia y excelentemente por Ernest Borgnine (este actor ya demostró sus grandes dotes interpretativas en películas como Marty, por la que recibió la estatuilla dorada de Hollywood), hacía todo lo posible para echarlos del tren, aunque fuese con una violencia extrema. La película es un duelo entre Borgnine y Marvin por demostrar quién es el más astuto y el más fuerte, quién puede salirse con la suya en sus intenciones: uno de viajar en el tren y llegar a su destino, convirtiéndose en un personaje legendario entre los suyos con el título de Emperador del Norte, y el otro no siendo burlado, o para él mismo: humillado (Lee Marvin vs Ernest Borgnine).




The Doors/ Oliver Stone/ Estados Unidos 1991



Oliver Stone nos cuenta la historia de Jim Morrison desde que comienza a hacerse famoso cantando en The Doors, un grupo de rock nuevo y diferente que tuvo su gran momento en plena ocupación norteamericana de Vietnam, allá por los finales de los años 60 y comienzos de los 70.
Morrison es retratado por Oliver Stone a su modo al concebirlo como un personaje entre sicótico y alucinado por culpa de las drogas. Su forma de vivir y filosofía de vida fue considerada en la época subversiva y obscena por mucha gente. Otros lo consideraban un “chamán espiritual” por sus letras poéticas y siniestras; para éstos era como un líder de un movimiento antiamericano (en cuanto a sus valores conservadores) que tenía las drogas y la más absoluta libertad como principio de acción. Morrison era un provocador, y este aspecto sí que lo refleja Stone en su película acertadamente.


La película trata sobre la autodestrucción de un hombre al que la vida le pesaba demasiado. A Morrison le dolía su existencia y quería pasar por este mundo, en lo poco que tenía planeado vivir, experimentando todo al límite ayudado por las drogas y el alcohol, con el dolor presente continuamente. La muerte es una constante en la película. La liberación del dolor sólo se conseguiría desapareciendo y Morrison se lo dice a su novia en una escena en la que contrasta este sentimiento con el vital y optimista de Meg Ryan (la novia).
Oliver Stone pasa por encima de los demás personajes que formaban la mítica banda de rock californiana para centrarse sobre todo en Morrison, el más rebelde y visionario de todos. De todas formas Kyle Maclachlan tiene un papel algo más destacado que el resto de los que formaban el grupo, entre los que se encuentra también Kevin Dillon, el hermano del más conocido Matt Dillon, actor en varias de las películas de Francis Ford Coppola, como La ley de la calle o Rebeldes.
 En cuanto a la interpretación de Val Kilmer, comentar que no me gustó casi nada porque es exagerada (como lo debía ser Morrison), pero artificial y bufonesca; fue un querer intentarlo y no poder conseguirlo aunque tuviese una semejanza física palpable, pero sin que le sirviera esta ayuda para dar con el Espíritu y el estilo de Morrison.


De cualquier manera la película es muy buena, y quitando la interpretación de Val Kilmer, destacan valores como el ambiente magníficamente recreado y la facilidad con la que el director nos cuenta la historia, conceptualmente enriquecedora y con una capacidad de síntesis admirable. Las escenas de masas (conciertos sobre todo), en las que se aprecian las reacciones y los estados de ánimo de la gente están muy bien reflejadas, y la puesta en escena es insuperable. Stone se mueve como pez en el agua en esas partes del film y nos sumerge dentro de esa vorágine con mano firme y un estilo muy impregnado de aquella época de desenfreno. Comentar por último que visualmente la película es hipnótica y un tanto ácida, como lo fue la vida del cantante, aunque nunca se llega a la excentricidad ni exageración en el montaje en el que se podía caer para acentuar el tipo de vida de Morrison y su círculo, donde las drogas estaban muy presentes.


domingo, 12 de septiembre de 2010

El incidente/ M. Night Shyamalan/ Estados Unidos 2008



En tan sólo 1 hora y 23 minutos el director Night Shyamalan nos empaqueta con pulcritud y narración firme una historia fantástica relacionada con el miedo y la psicosis que produce en la gente una amenaza de origen desconocido a la que no se sabe cómo hacer frente. Estamos desprotegidos ante hechos que escapan totalmente a nuestro control igual que hoy en día lo estamos ante cualquier amenaza terrorista.
Si en la película Los pájaros de Alfred Hitchcock la amenaza se sabía de donde procedía desde el principio una vez que empiezan los ataques, aunque se desconociera el motivo por el que se producían, en El incidente no se llega a saber con certeza(y el final deja dudas cuando en un programa de televisión se plantean otras posibilidades) cuál es el origen que desencadena el caos, y esto produce un miedo real, que atenaza, que hace que las emociones se intensifiquen volviéndose cualquiera completamente vulnerable y a merced de los acontecimientos.
El ambiente apocalíptico está muy logrado y ésta es una de las armas que mejor sabe explotar Shyamalan, como en Señales, otra de sus películas. En este sentido me vienen a la mente otras películas similares en cuanto a la recreación del climax como Señales del futuro, el clásico en blanco y negro La invasión de los ladrones de cuerpos o el agobiante remake de ésta, interpretado por un magnífico Donald Sutherland: La invasión de los ultracuerpos. En La amenaza de Andrómeda, de Robert Wise, tenemos también lo desconocido como impulsor de la trama y su idiosincrasia es parecida a la de El incidente:( Amenaza desconocida> Clímax apocalíptico> Incertidumbre por no saber qué ocurre> Miedo> Intentos desesperados por salvarse o por encontrar una solución a lo que no parece tener una explicación lo suficientemente racional).



Es cierto que el planteamiento de Shyamalan es rocambolesco: sugerir que una amenaza para la humanidad puede llegar por semejante motivo no deja de ser algo irrisorio; pero eso no cuenta tanto. Había que dar una explicación, aunque fuese sugerida, a los acontecimientos que se desarrollarían después y que resultaran creíbles, aunque la causa que los desencadenara fuera demasiado fantástica, y una forma original, aunque como dije antes, rocambolesca, podía ser perfectamente la formulada por Shyamalan, alguien que no deja indiferente por su visión mística de la vida.



Spoiler (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Otra cosa que he visto, y que no sé hasta que punto pensarán algunos como yo, es que estructuralmente, y formando parte importante de su personalidad, El incidente tiene parecido a muchas de las películas de zombies en cuanto a que en estas los personajes huyen de un peligro evidente que los persigue:- los zombies-. En El incidente el peligro es más una sospecha que un grupo de muertos vivientes, pero esa sospecha cobra vida y es muy creíble:la naturaleza en forma de vegetación que expulsa un tóxico que mezclado con el aire, y en contacto con nosotros, resulta demasiado pernicioso.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Pagafantas/ Borja Cobeaga/ España 2009



Tiene cosas cutres, pero eso no tiene porque ser malo, igual que no lo es cuando una comedia se pone en plan disparate total; puede ser muy divertido. La verdad es que el estilo de esta peli es el de una comedia de televisión en España de humor que tiene chispa y momentos conseguidos de situación; tiende a la exageración, con lo que a esa cutrez que tiene a veces se le une el aspecto de desmadre un tanto controlado, sin llegar a la fiesta erótico festiva de calvos (me refiero a culos al aire) y cogorzas en plan ritual universitario de iniciación.

Yo me reí, no tanto ni con una “calidad de risa” como la hubiera disfrutado con una de Woody Allen, pero sí lo suficiente y con las ganas justas como para pasar un buen rato. Lo de las comparaciones de los pagafantas con actitudes o gestos de otros animales me pareció original y simpática.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Malditos bastardos/ Quentin Tarantino/ Estados Unidos 2009



Si cogemos una película de serie B y la adornamos con diálogos dinámicos y divertidos, además de originales, unas situaciones cuanto menos sorprendentes, pero bien resueltas, y una realización desde el punto de vista técnico impecable, nos daríamos de bruces con algo parecido a Malditos bastardos. Para mí esta es una parodia de las películas bélicas de la segunda guerra mundial y del nazismo en tanto que se mofa de lo que fue el conflicto bélico que asoló al viejo continente a mediados del siglo pasado. A los nazis, dirigentes incluidos (también Hitler), los ridiculiza y los somete a situaciones humillantes, y esto lo hace, aún por encima, reinventándose la historia( ya sé, ya sé que esto no es un documental, me he enterado, y de que no hace falta ser fiel a la historia, cosa que los yankis hacen de maravilla: son especialistas; pero…). Tarantino podía haber realizado la misma historia con nombres inventados, por ejemplo un general nazi cualquiera; de esa manera me parecería menos descarada (¿pero por qué hará esa tontería?). A él parece darle todo igual y se salta a la torera las normas del sentido común y del buen gusto al mismo tiempo, como con la música, ¡increíble! Semejante música de Tarantino en una de sus pelis cuando era de las cosas que mejor hacía; pero es que esto no es Pulp fiction ni Reservoir dogs, y la banda sonora que le pone a Los bastardos te descoloca totalmente.




Si te dicen que esta película la hizo un judío muy resentido todavía con los alemanes te lo puedes creer perfectamente. Todos los alemanes son malos hasta la médula, además de tontos, de cabezas cuadradas en el sentido más peyorativo.

SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Se podía esperar que el personaje interpretado por Daniel Brühl podría tener algo de bueno y que se desmarcaría de alguna forma del comportamiento que “todo buen alemán” debía demostrar. Me imaginé que al conocer a la chica propietaria del cine habría un canto de esperanza a la reconciliación, al entendimiento, y que de ahí podía salir una historia de amor simbólica; para mi sería un giro interesante, además de bonito-valga la cursilería-, pero no, Tarantino tenía claro que ningún alemán podía salvarse de la quema y el que parecía ser un hombre bueno, aunque en le bando equivocado, no era tal sino todo lo contrario. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)


Aparte de todo esto la película es bastante entretenida y tiene su gracia. Si le quitaras gran parte de la violencia made in Tarantino y le añadieras algo más de humor sería una comedia sobre la segunda guerra mundial cojonuda, una parodia estupenda, muy coñera y más con ese toque cutre que Tarantino eleva casi hasta la maestría (¿acaso no es coñero lo que pone la sinopsis del guión cuando lo lees, todo eso del grupo de judíos que van a cargarse nazis como si de pieles roja se tratara? Así es, aunque no se detenga demasiado en la proezas del grupito, pero daría igual, lo otro también tendría sustancia más que suficiente para hacer una comedia).
Malditos bastardos es un spaghetti bélico. La música, las situaciones exageradas, los primeros planos de miradas intensas, prácticamente todo es cogido de los spaghetti western; no es de extrañar que en recientes declaraciones Tarantino hubiera dicho que le apetecía hacer un western en Almería.




Esta no es una película que pueda definir como mala, ni mucho menos. Tiene ciertos valores que se agradecen y que este director domina a la perfección. El montaje es excelente, es divertida, arriesgada, tiene un estilo ecléctico excepcionalmente mezclado que es resultón y que funciona de manera muy amena, y los diálogos siguen siendo un de sus fuertes, a pesar de que en esta película son algo más pesados y se alargan más de la cuenta en comparación con los diálogos (por supuesto del mismo estilo, marca registrada Tarantino) que salen en su joya Pulp fiction.

Blade runner/ Ridley Scott/ Estados Unidos 1982



Para mi Blade Runner es una obra maestra sin paliativos. Gran mezcla de cine negro con cine de ciencia ficción. Con un ritmo perfecto porque, como los replicantes, está hecha como está, y no hay más vueltas que darle: se hizo lo más perfectamente posible, aunque seguramente hoy en día se mejoraría en alguna de las partes técnicas, aunque sus efectos sigan siendo muy buenos. Pero ¿y qué hay del encanto de películas que ya pasaron de moda en alguno de sus aspectos? Cada película tiene una época en la que se hizo y debe estar hecha como está, aunque algunas no consigan nada especial. Blade Runner es una metáfora de lo que ofrece la vida y sus limitaciones, una buena mezcla de sensaciones que hacen preguntarse qué hay realmente detrás de la naturaleza del hombre y por qué obra como lo hace, con que fin último. El hombre, al igual que el replicante que busca una respuesta de su creador, está hecho lo más perfectamente posible, y tratar de cambiar esto sería una especie de sacrilegio que sólo conduciría a una angustia desoladora (la muerte es un estado que en ningún tiempo ni lugar se acepta del todo, es un miedo primitivo que vive con nosotros. Quien haya visto la película de Darren Aronofsky La fuente de la vida sabrá por donde voy…), estado en el que se va convirtiendo Rutger Hauer al conocer su destino, cuando se lo explica " su creador"; observar sino su estado en el momento final, no sólo porque sabe que va a morir sino también por su tristeza, por lo que pudo llegar a ser de haber vivido más tiempo.

Y la historia de amor, aunque no es lo que mejor funcione en la película, también está muy bien contada, a pesar de que Sean Young y Harrison Ford se llevaban a matar. Tuvo que haber momentos en los que el psicólogo tuvo que intervenir con precisión y acierto para que las escenas tórridas fueran creíbles, y sí que lo fueron. Qué decir del tema " Love theme" de Vangelis; da una atmósfera muy particular a esa parte, con sueño incluido de caballo blanco con unicornio. La verdad es que la música está perfectamente insertada en las imágenes preciosistas que Scott nos ofrece con gran desenvoltura. La parte de dirección artística ni tocarla, es ver todo lo que sale y quedarte pasmado, con una elegancia desacostumbrada, hipnótica. Todo se resumiría en una palabra: MAGISTRAL.


Confesiones de una compradora compulsiva/ P.J. Hogan/ Estados Unidos 2009





Esta comedia para mí es una tontería. No hay nada peor ni más inauténtico en esto del cine que pretender ser algo que no se es, o pretender conseguir algo que no se va a poder conseguir ni de lejos, o sea: engañarse; esta película cumple con creces esto: pretende ser divertida y es muy aburrida; también pretende ser original y, aunque lo parezca, no lo es para nada y sí bastante simplona y absurda en la mayoría de las situaciones.




Tomar un desorden psicológico como lo puede ser la anorexia (aunque éste sería demasiado serio como para que se pudiera hacer una comedia; sería más entendible hacer un drama de este trastorno que no una comedia), la cleptomanía, la ludopatía o este que describe muy a la ligera esta película a modo de comedia un tanto loca y divertida (pretendidamente) tiene que tratarse de otro modo para que resulte. Esta Confesiones de una compradora compulsiva no hiere sensibilidades, pero tampoco convence como comedia porque su humor es ñoño y bastante estúpido. Hay que liar muy fino para que algo así resulte y no provoque un cierto malestar en gente que tiene algún problema de este tipo, familia o amigos que conviven o se relacionan con el que tiene ese problema.


jueves, 9 de septiembre de 2010

Aquella casa al lado del cementerio/ Lucio Fulci/ Italia 1981



Un terror que da la risa. Gore de mal gusto y situaciones absurdas dirigidas de una forma que parece que lo hubieran hecho a propósito. Tal vez el director lo haya hecho así para un tipo de mercado de un frikismo especial, porque a este italiano, o norteamericano de origen italiano (la película es una producción italiana), un tal Lucio Fulci, se le han escapado ciertas cosas que tienen cierto valor cinematográfico, como la escena en la que un niño, de unos cinco añitos, y muy rubito, ve en un cuadro de una casa antigua colgado en la pered de su casa a una niña que le alerta para que su familia no se vaya a la casa a la que se quieren ir a vivir.


Año uno/ Harold Ramis/ Estados Unidos 2009



¿Por qué recordará a La vida de Brian aún siendo bastante mala? Hay cosas de su sentido del humor que se podrían haber sacado perfectamente de la película de los Monty Python, aunque no tuviésemos en cuenta que se desarrollan en el mismo periodo histórico, más o menos: su semejanza está más bien en que hay un humor actual que se traslada a épocas antiguas y resulta chocante. Esto puede servir para hacer una crítica a los valores, costumbres o maneras de pensar del mundo en el que vivimos; lo que ocurre es que en La vida de Brian esto se hacía de un modo sutil, aunque en algunas escenas se excedieran un poco, pero siempre manteniendo el listón alto, con todo lo novedoso que esta película aportaría al cine de humor y con un estilo simpático que enganchaba a las primeras y que te hacía mantener la sonrisa dibujada en la cara toda la película (por lo menos para el que escribe esto). En Año uno no ocurre lo mismo: las situaciones son forzadas y no hay una continuidad que te lleve por la historia con suavidad. Hay muchos gags que en ocasiones no vienen demasiado a cuento; con algunos te puedes reír, como lo harías con un chiste que te cuentan, pero con otros pones cara de estar pensando que todo lo que estás viendo es una chorrada, y más con ese humor gordo influenciado por películas más actuales como Scary movie o American pie.



Léolo/ Jean-Claude Lauzon/ Canadá 1992


La primera palabra que me viene a la cabeza recordando este drama es TREMENDA; tremendamente buena, tremendamente poética, tremendamente inteligente, tremendamente tierna, tremendamente sucia, cuando la cámara se para en la realidad, haciéndola TREMENDAMENTE desagradable, vomitiva. Aquí la vida no es bella (como en el título de la película de Benigni), es dura y Léolo tiene que sufrirla en los momentos en los que no sueña o en los que la imaginación desbordante no lo ayuda a salir de ese pesado y crudo laberinto.
“Porque sueño no lo estoy, porque sueño no lo estoy…”, repite una y otra vez esa voz en off cadente, profunda, caleidoscópica, que explica perfectamente la vida interior del niño; otra frase lapidaria que explicaría su tormento, mezclado con momentos mágicos en los que Léolo parecería navegar dulcemente por el Mediterráneo (muy cerca de su querida Italia y acompañado de Bianca, su amor, también de Italia), se dice cuando Leólo se levanta de la cama y se oye aquello de: “Me despierto muy temprano. Mi vuelta del campo de los sueños es brutal al entrar en el país de lo cotidiano”.


SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Nos encontramos en Canadá, en un barrio humilde de la ciudad de Montreal. Leo Lauzón vive con su familia marcada por una locura inveterada. Su padre, su abuelo y dos de sus hermanas están ingresados en un psiquiátrico. Leo culpa a su abuelo del mal y éste, cuando Leo era muy niño, ya había intentado ahogarlo en una piscina; no obstante Leo lo disculpa y dice que no era un hombre malo. En ese momento, y mientras estaba a punto de morir dentro del agua, Leo no se asusta y ve un tesoro que lo hace tranquilizarse, una luz muy brillante lo atrae.
La ruptura del niño con la realidad se produce para no sufrir; la adolescencia y las emociones que provoca lo ayudan; también lo ayuda el hecho de estar enamorado de una vecina siciliana que se comporta con el abuelo de Leo de una manera especial. Unas escenas morbo- eróticas de Bianca con el abuelo en una bañera mientras el niño los observa, y se mezclan sus emociones entre el odio y la violencia hacia su abuelo(al que luego tratará de matar, como hizo él con Leo en la piscina cuando éste era más niño) con una excitación morbosa provocada por su personalidad, también excéntrica como la de su familia, pero amortiguada por su imaginación, producen un comportamiento en el que el boyeurismo hace acto de aparición, y con éste el consiguiente onanismo que lo suele acompañar. Léolo culpa de todos los males de su familia al abuelo, el es el último responsable; pero también tiene sentimientos de destrucción hacia el resto de su familia. La escena antes mencionada recuerda una de las primeras en la que su padre( ¿inventado?) se masturbaba también detrás de un carro de madera mientras observaba complacido a una campesina italiana de formas voluptuosas y posturas sugerentes mientras recolectaba lo que parecían tomates; mientras se nos muestra la escena, la voz en off nos dice que Leo nunca vio la cara de su padre (aquí no acepta que el que dice ser su padre, en Canadá, sea tal: crea otra vida, otra personalidad, y decide no llamarse ya Leo Lauzón, un niño canadiense de origen francés, sino Léolo, un niño de origen italiano, de la maravillosa Italia, engendrado en el vientre de su madre por un tomate contaminado.
/ FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Las escenas escatológicas que tienen que ver con la locura de su familia, en este caso de su padre, lo obligan a actos extravagantes, como aceptar que cagar es una terapia en la que florece la salud; su padre analiza incluso sus excrementos cuando Léolo está en el cuarto de baño pensando que no está cumpliendo con su obligación, y como esta hay más ceremonias que tienen que ver con la salud; el miedo a la enfermedad está presente constantemente y las convulsiones que produce ese miedo obsesivo por enfermar atemperan algo la angustia. Pero la mejor manera de atemperar la angustia de Léolo es escribiendo, y ahí es donde surge la fantasía más desbordante; sueña y fantasea creando su propio mundo para librarse del abismo de su familia. La luz brillante que suele ver sería la ensoñación, mientras que lo oscuro es la realidad tremenda que convive con el niño.
En el tratamiento de la imaginación y la fantasía, mezclado con poesía, me recordó a películas como Amelie y Criaturas celestiales de Peter Jackson. En Amelie no se trata el tema de la locura, en Criaturas celestiales un poco, pero aquí tendría más que ver con una locura de amor que con una locura propiamente dicha. En este punto sí que se asemejaría más a Psicosis de Alfred Hitchcock, pero aquí la locura tiende más al terror que al drama desolador de Léolo . Otra gran película que tendría que ver con Léolo sería Amarcord de Federico Fellini, sobre todo en la recreación de ese mundo irreal que se nos muestra, un mundo idealizado, pero a la vez marcado por lo terrenal, lo físico, lo que provoca sensaciones y emociones muy humanas, un mundo sublimado; Amarcord toca también la locura que siempre convive y siempre convivirá con el ser humano, en algunos hombres es intrínseca a su propia condición.



SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
La escena en la que Léolo mete un pedazo de hígado crudo dentro de los calzoncillos, se tira en el suelo boca abajo y se masturba mientras ve una revista de mujeres desnudas es significativa no sólo por lo de extravagante que tiene sino porque Léolo no sabe cómo reaccionar ante los estímulos que la adolescencia provoca justo después de saber para que sirve su pene además de para orinar. Son las reacciones normales que tendría cualquier loco, y Léolo, a pesar de repetirse una y otra vez que él no lo es porque sueña, empieza a tener síntomas de esa locura inevitable. Hay que ser conscientes y reconocer que la escatología acompaña normalmente a la locura, convive con ella bien sea en síndrome de Diógenes o comiéndose uno sus propias heces.
Y su destino no deja de darte pena porque crees que el niño no se merece eso y trata de superar sus crisis de la mejor forma que sabe, y ésta es soñando y escribiendo, dando rienda suelta a su imaginación. Pero hay una frase en la que se pierde toda esperanza de salvación, y es cuando dice que ya no soñará más; ahí se da uno cuenta de que ya ha empezado a formar parte inequívoca de su verdadera familia, la real, con todos sus condicionantes y limitaciones. Y se ve, en un fotograma lamentable, sumergido en una bañera llena de cubos de hielo y con la mirada perdida mientras una enfermera le examina los ojos con una linterna. La locura finalmente lo ha vencido. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Comentar algo más acerca de dos de los personajes que también salen en la película de Lauzon. Uno sería al que la voz en off llama Domador de palabras (que podría ser perfectamente la propia voz en off); a éste lo define como un Don Quijote que lucha contra la ignorancia. Recopila versos y palabras para salvarnos de la destrucción. Escribir para Léolo es un acto vital de libertad, una evidencia de que hay más vida de la que se puede abarcar; el escribir sería un acto de redención: “bastaba con que me pusiera a leer o a escribir para que Bianca viniera a cantar para mí. El Domador de palabras tenía razón, había un secreto en las palabras engarzadas”.
El otro personaje es su hermano mayor que cultiva su físico para enfrentarse a un macarra que lo atemoriza; cree que fortaleciendo su cuerpo, como el de un gladiador, sería suficiente para librarse de un miedo que habita en lo más profundo de él mismo. En la escena en la que el macarra lo vuelve a patear por segunda vez después de haberse convertido el hermano de Léolo en una especie de Hércules a base de gimnasia y chuletones de carne medio crudos no sólo es irónica, y con cierto humor agrio que parece helársete en la cara, sino triste, patética.
Las escenas de Léolo tienen un estilo de irrealidad provocado por el tema que trata. Hay escenas con colores vivos, en rojos intensos, ambientes con velas encendidas que dan una sensación todavía más onírica; y la música multicultural, herencia del lugar donde vivió el director, es hipnótica en muchos momentos, nos traslada a lugares mágicos, como a una Italia bucólica. Músicos como Ali Khan o Tom Waits son perfectos para recrear esas sensaciones que tiene el niño, nos meten en cierta medida más en su alma. La voz en off relata con enorme lirismo todo el proceso vital de Léolo, es pura poesía de los sentimientos (cualquier tipo de sentimiento, incluso el menos puro).

Último apunte y que me pareció muy gracioso, pero con un punto bastante considerable de tristeza porque su hermano mayor realmente parecía que no se lo estaba inventando, y es cuando le dice a alguien, comentando un dibujo que pintó, que allí, en la hoja totalmente en blanco (en la que no se apreciaba nada porque no había nada pintado) había un conejo blanco en la nieve ... y la cara que ponía el hermano de Léolo porque no le creían lo expresaba todo, mientras la madre lo cogía por el hombro para acompañarlo a la salida del despacho donde habían estado.

La fuente de la vida/ Darren Aronofsky/ Estados Unidos 2006


¿Hubiera mejorado esta película si la hubieran interpretado Brad Pitt y Cate Blanchet, como ya se había acordado, y se hubiera invertido aún más dinero, con total libertad de Aronofsky para hacer lo que le saliera de su santísima voluntad? Seguramente hubiera mejorado aún más y la película se hubiera convertido en un auténtico icono cinematográfico; aún así es una maravilla porque tal y como está hecha resulta perturbadoramente fascinante.


La primera impresión que te sacude cuando estás viendo esta película de Darren Aronfsky es la de que estás contemplando algo especial, algo distinto a lo que se suele ver en las pantallas de cine o de televisión, algo de una trascendencia que, aunque no tan compleja, tampoco es tan sencilla por un hecho claro: sugiere muchas cosas que en ocasiones se nos escapan de las manos, aunque se nos planteen en nuestros intelectos ávidos de explicaciones sin demasiadas complicaciones conceptuales. Y es que Aronofky no creo que nos quiera engañar con nada; él en ocasiones es así de excéntrico, forma parte de su personalidad y así hay que aceptarlo por mucho que algunos sean muy distintos a su forma de plantear y acometer sus proyectos artísticos. ¿Tiene algo de genio? Por supuesto, y para mí mucho. Ya lo demostró en Pi. Fe en el caos, una historia difícil acometida con coraje y resuelta con una habilidad sorprendente. Y ahora nos llega con La fuente de la vida y nos sorprende de una manera similar, pero con mucho más romanticismo, un romanticismo que subyuga, arrebatador, doloroso, que nos hace no aceptar la realidad porque el amor es demasiado poderoso y mágico como para aceptarla… y Aronofsky nos sumerge en su magia, en leyendas mayas y en ideales religiosos de una España católica que sólo ve en el alma la verdadera razón por la que existir y sacrificarse, despreciando el cuerpo que, según el Santo Inquisidor, es una cárcel para el alma. Y aquí entra en escena la inmortalidad y la contradicción de que sea precisamente la Reina de España, que se supone católica, y en “guerra” ideológica con el Santo Inquisidor, la que busque un Dorado espiritual que los mayas esconden: el árbol de la vida. La Reina le dice a su conquistador (Hugh Jackman), para no provocar en él el rechazo al ser creyente, que eso no entra en contradicción con la fe: el árbol de la vida es nombrado en La Santa Biblia cuando en el paraíso terrenal había dos árboles: el del conocimiento y el de la vida…


La Fuente de la vida es una alegoría sobre el amor, ese amor por el que siempre se querrá estar con la persona amada y que por culpa de la muerte no podrá ser. Es una no aceptación de ese hecho tan sabido y comúnmente aceptado, a pesar de lo duro y difícil que resulta; es una huida hacia adelante de dos personas inconformistas que se aman y que son una sola persona, una huida hacia lo infinito, hacia lo intemporal, hacia la búsqueda de la felicidad más plena que daría estar siempre con la persona a la que se ama. Lo que sugiere La fuente de la vida es lo más importante. Las tres historias en sí mismas, y separándolas, son sencillas, cada una en una época y en condiciones diferentes, como es normal, y con el denominador común de ese árbol, alegórico o no, que da la inmortalidad (aquí podría haber dudas, los darwinistas tal vez dirían que ese árbol es una alegoría, como yo también lo pienso, y los creacionistas dirían que sí existe ese árbol de la vida como lo demuestra La Biblia -y dice en la película la Reina- , un libro que consideran una fuente histórica verdadera). Las tres historias tienen un componente místico-fantástico muy destacable que compromete al espectador a adivinar y creer, o interpretar, lo que está viendo. Aronofsky habla de que su film es un poema sobre la muerte. También comenta que hay múltiples referencias a creencias tan dispares y separadas en el tiempo como el cristianismo y la antigua religión que practicaban los mayas; si a esto le unimos lo que escribe la mujer moribunda en su libro, y que Aronofsky pone en imágenes bellísimas, de una épica y romanticismo innegables, y sugieres ideas de Budismo y algún tipo de reencarnación y nueva vida después de la muerte, el cóctel está servido, pero esta vez habría que meterlo en la nevera porque está demasiado caliente, casi hirviendo. Para el director su película está definida sobre todo por su espiritualidad. La historia del conquistador del siglo XVI, amante de la Reina de España, y que va en busca del árbol de la vida a requerimiento de la Reina , es una historia inventada por una Rachel Wiesz enferma y a punto de morir; sus escritos son como un deseo y una esperanza para aferrarse a la vida y estar con su marido para siempre, y lo que escribe, ayudado por las historias que lee sobre la religión de los Mayas, y lo que era la muerte para ellos, sería como un ritual hecho por amor y desesperación. El conquistador, al dar con el árbol , bebe de su savia y muere, quedando enterrado allí mismo. La comparación con la escena donde el médico deja una semilla del árbol en la tumba de Izzi es complementaria y sirve como unión entre ambas historias: la muerte como un proceso natural para la creación de una nueva vida. Y la tercera historia, futurista, la interpretaría como el misticismo maya mismo, con su inframundo y su religión, de la que estaba muy interesada, y le servía de inspiración, a Izzy para su transición. Allí, Tom, astronauta y en viaje por la nebulosa de Xibalba, acepta en su último momento la muerte para quedar en paz. Cuando la nave atraviesa Xibalba, la estrella explota y el árbol revive una vez más; aquí las escenas son de unos colores y estética ultraterrenas, y visualmente es un espectáculo de un lirismo y plasticidad que abruman. Estas historias, que se cuentan paralelamente, tienen el amor y la muerte como nexo de unión, y con la desesperación y el miedo en cualquier tiempo, civilización o lugar a lo desconocido, algo que trae consigo una muerte de la que todos quisiéramos huir, aunque no podamos, de ahí la alegoría del árbol que da la vida eterna y el aferrarse a creencias religiosas para estar en paz.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Green zone.Distrito protegido/ Paul Greengrass/ Estados Unidos 2010


Me gustó mucho esta película de Greengrass. Sigue con su estilo dinámico y muy envolvente; aquí el ritmo es frenético porque es una peli de guerra y queda bien ese movimiento de cámara que parece se le va a caer de las manos al que la lleva, en eso es como si un reportero estuviera haciendo un documental sobre lo que sucede en Irak. El tipo de trama está de moda: eso de mezclar política, espionaje, guerra… vimos algo parecido en películas recientes como Red de mentiras de Ridley Scott o Syriana en la que sale George Clooney. Muy entretenida y de un nivel sino tan elevado sí parecido a las de la saga de Bourne que dirigió él mismo; para mí esta estaría medio peldaño por debajo. Me gustó también bastante el personaje que representa Matt Dammon, es un tío con principios y le echa bastante coraje. Actor que se va cosagrando película a película.

Estreno Cine

El hundimiento/ Oliver Hirschbiegel/ Alemania 2004



Me ha gustado más de lo que esperaba esta película que retrata con mano firme los últimos días del 3er Reich en la segunda guerra mundial.


SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
Berlín está rodeado por las tropas soviéticas y la defensa de la ciudad se hace cada vez más complicada. Hitler parece no darse cuenta de la situación y en sus delirios, que parecen ser cada vez más acusados, todavía cree que Alemania puede ganar la guerra. Está fuera de sí porque muchos de los generales en los que creía lo han traicionado, y también han traicionado a Alemania; entre estos generales y líderes nazis estaban Goering o Himmler el jefe de las oscuras SS.
Estos últimos días los pasa en un bunker en pleno Berlín, y a pesar de ser aconsejado por todo el mundo para que abandone la ciudad él no está dispuesto a hacerlo. En el bunker está acompañado por su fiel amigo y líder de la propaganda Goebbels, quien no lo abandonará hasta el final. En los últimos días también conviven allí la esposa de Goebbels y sus hijos, la novia de Hitler, Eva Brown (que justo al final se casa con el fhurer). Muy dramáticas las muertes de los hijos de Goebbels en el bunker que hacen ver significativamente la sinrazón de los ideales nazis en plena guerra; para algunos era o el nacionalsocialismo o la muerte que se traduciría en suicidios colectivos de fieles al nazismo, principalmente de militares, cuando los rusos toman la ciudad. /FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)



El ambiente dentro del bunker era irrespirable por lo que se avecinaba; a pesar de esto hay escenas en las que la irrealidad es patente y este hecho da un aire de tristeza y desesperanza, como cuando en plenos bombardeos, y oyendo caer las bombas fuera del edificio protegido, se celebra una fiesta como si no pasase nada, con Eva Brown de maestra de ceremonias, muy alegre y bailando con todo el mundo. Brown, al igual que el fhurer, vivía en una ilusión. La locura tiene estas cosas, que no queriendo ver la realidad tal como es, se refugia en la ilusión ; Hitler todavía cree que el general Stainer irá en su ayuda con sus divisiones haciendo una maniobra en forma de tenaza que destruirá por completo a los lobos rojos (los comunistas, que eran los mayores enemigos de Hitler. De hecho hasta el último momento se pretendió llegar a un acuerdo con EEUU e Inglaterra, pero finalmente Hitler lo descartó, y cuando se enteró de que alguno de sus generales se rindió a los aliados del frente occidental montó en cólera, como ya hacía habitualmente por las noticias que le llegaban sin parar).

La conducta de Hitler de no rendirse bajo ninguna circunstancia se debía a que ya en la primera guerra Alemania lo tuvo que hacer ante ingleses, franceses y norteamericanos en lo que creía que había sido una rendición injusta, y en la que se había pagado un alto precio en un tratado que muchos alemanes consideraron humillante ( Versalles); y eso era lo último que Hitler quería hacer. La culpa de todo esto, según las ideas delirantes de Hitler, había sido de los judíos que permanecían en la sociedad alemana como parásitos, ocupando cargos significativos como la justicia, la banca y el comercio, y que se movían por el simple beneficio personal, aunque ello fuera en contra de la patria germana. Ellos, los judíos, habían engañado a Alemania y conspirado para apoderarse del poder. De hecho, en Baviera, los principales dirigentes del partido de los trabajadores (marxista) eran judíos; para los nazis estaba más que claro la prueba de su culpabilidad. Acerca de esto hay unas palabras en la película que son significativas, y son cuando Bruno Ganz, (que interpreta magníficamente a Adolf Hitler, con una caracterización soberbia, y una actuación a base de gestos y miradas que son para recordar) dice, en los últimos momentos, que por lo menos le quedaba la satisfacción de haber barrido del mapa a los judíos de Alemania y gran parte de Europa (esa ponzoña en la sangre de la patria); Aquí se ve la verdadera naturaleza de Hitler( que tampoco es que estuviera tan escondida) como se aprecia cuando un general le informa de que hay que rendirse porque está cayendo mucha población civil( en aquel momento había en Berlín algo más de 3 millones de personas, según se dice en la película)y no hay nada que hacer, y Hitler le contesta que a él la población civil no le importa, sólo importa ganar la guerra, eso son consecuencias normales de la guerra, dice como no importándole.


SPOILER (No leer el spoiler en color azul para no descubrir partes de la película)
La cámara en algunos momentos se centra también en una de las secretarias de Hitler. Ella está convencida de que con él Alemania puede ganar. Está engañada como mucha gente, pero con el paso de los días se va dando cuenta de que el Fhurer es un hombre acabado y que habla de unas cosas terribles, habla de monstruosidades. En una escena que comparte con Eva Brown, con la que llega a conseguir tener cierta complicidad, le dice que cuando están solos es un hombre muy amable y dulce, que no dice nada que moleste, más bien todo lo contrario, pero cuando tiene que ser el líder es aterrador lo que expresa, y produce terror. “Sí, así es cuando es Fhurer”, le contesta Eva Brown con una sonrisa triste en el rostro.
La cámara también nos muestra la pequeña historia de un niño soldado que lucha por su patria y por su Fhurer. Su padre, sin un brazo, también por culpa de la guerra, trata de llevárselo a casa cuando las tropas rusas están a pocos kilómetros. En principio él no quiere porque confía aún en poder cambiar las cosas (también está engañado, y siendo niño aún más), pero después de comenzar a darse cuenta de lo que está pasando realmente, viendo verdaderas atrocidades, decide irse para encontrarse con su padre; éste lo abraza llorando cuando lo encuentra en las escaleras del edificio derruido donde todavía mal viven (para los nazis esto también sería una deserción. Delirante)
/FIN SPOILER (Ya se puede seguir leyendo sin problema)

Gran película que da ciertas pinceladas de lo que era la personalidad de Adolf Hitler y de cómo pudieron haber sido sus últimos días recluido en un bunker, acompañado de sus más fieles seguidores, como su ministro de propaganda Goebbels, algunos mandos militares, secretarias, enfermeras y demás servicio de mantenimiento de aquella estancia maldita y sin esperanzas. Además de esto se comprueba la crueldad de la guerra con escenas impactantes que parecen trastornarte, como las que nos enseñan en un hospital con mutilaciones y dolor invadiéndolo todo, o las que se ven por las calles de un Berlín en ruinas, con ejecuciones sumarias por deserciones y suicidios colectivos por el miedo a las represalias del enemigo. Impactante y muy bien contado. Todo en su sitio y cumpliendo una labor esencial para conformar un conjunto perfectamente resuelto, no cabía esperar nada distinto hablando de un pueblo como el alemán.